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Una vida dedicada a la causa de Dios

Algunos ejemplos de la cristiandad brillan como un faro en la profunda oscuridad de nuestro mundo egoísta. Nos inspiran a ser generosos a pesar de nuestras pruebas. Tenemos el desafío de invertir nuestro tesoro en el cielo, donde la polilla, el moho y los ladrones no pueden llegar.

Una vez, un misionero desafió a los miembros de su iglesia a hacer sacrificios por la causa de Dios. Al visitar a una de las familias más pobres de su iglesia, no podía creer lo que veía. Mirando más de cerca el campo, observó que el hijo mayor tiraba del arado, ocupando el lugar del fuerte buey que poseía la familia.

Cuando preguntó: “¿Dónde está su buey? Él se sorprendió con la respuesta: “Lo vendimos para poder dar una ofrenda para el nuevo lugar de culto a Dios”. Mientras el misionero reflexionaba sobre la enormidad del sacrificio consentido por esta familia, no pudo evitar derramar algunas lágrimas. Esa familia estaba dispuesta a soportar la pobreza para apoyar la obra de Dios.

En 2 Corintios 8:1-5, Pablo anima a la iglesia de Corinto a crecer en la gracia de dar. Para instarlos a dar generosamente, comparte el ejemplo de las iglesias de Macedonia. Pablo presenta a los macedonios como un ejemplo digno de ser seguido en lo que respecta a dar para Dios.

LOS MACEDONIOS

Macedonia era una región montañosa al norte de Grecia en la península de los Balcanes. Los macedonios fueron condenados al ostracismo y perseguidos por creer en Jesús y por abandonar los dioses falsos y su forma de vida vacía. En condiciones similares, muchos actuarían en modo de auto conservación, pero no los macedonios.

Pablo enfatiza que los macedonios no solo eran pobres sino extremadamente pobres. Sin embargo, aunque estaban en profunda angustia, contribuyeron al alivio de otros. A pesar de todas las pruebas, se describe que los cristianos de Macedonia tenían abundante gozo en medio de la tribulación, un gozo que superó su generosidad. Para Pablo fue sorprendente observar que personas tan pobres pudieran ser tan generosas. ¿Cómo podría surgir la generosidad de semejante pobreza? Fue un milagro para Pablo que solo podía atribuir a Dios. Ahora bien, hay una pregunta por responder: ¿Qué hizo que la iglesia e Macedonia fuera una iglesia tan generosa y gozosa que no necesitaba coerción para dar?

REQUISITO PREVIO PARA UNA VIDA GENEROSA

Primero, los macedonios habían recibido la gracia de Dios.

Por naturaleza, somos egocéntricos y no podemos dar generosamente. E incluso cuando damos, podemos estar motivados por razones egoístas. Para dar gratuitamente a la causa de Dios, debemos encontrar la gracia de Dios en la persona de Jesucristo.

En segundo lugar, se entregaron primero al Señor. Muchas personas no dan generosamente a la causa de Dios porque aún no se han rendido al Señor. El secreto detrás del verdadero dar radica en entregarnos primero a Dios.

Debemos responder a la siguiente pregunta: ¿Cómo podemos dar diezmos y ofrendas con la misma generosidad que los macedonios? 

“El asunto de la dadivosidad no ha sido librado al impulso. Dios nos ha dado instrucciones definidas concernientes a él”. Y luego agrega: “Ha especificado que los diezmos y las ofrendas constituyen nuestra obligación” (CSMC, 86). 
Esta cita afirma que existen principios claros a seguir con respecto al diezmo y la ofrenda. Respecto al diezmo, la Biblia aclara que es el 10% de nuestros ingresos (Levítico 27: 27-30). Y para el cristiano que quiere ser fiel, esto sella la cuestión.

En cuanto a las ofrendas, es todavía un ámbito en el que a menudo persisten algunas dudas y vacilaciones: ¿Cómo dar ofrendas? ¿Cuánto dar? Veamos algunas pautas del Señor con respecto a la ofrenda perfecta y aceptable:

1. Primero Dios - Mateo 6:33

Ese es el principio del señorío de Dios. O Cristo es el Señor de todo, o no es el Señor de nada. Por eso él debe ocupar el primer lugar. Es un principio bíblico: las primicias pertenecen al Señor. “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos” (Proverbios 3:9).

2. Con gozo y gratitud: 2 Corintios 9:7

Todas nuestras ofrendas deben expresar alegría y gratitud porque son parte de lo que Dios nos da para nuestro sustento.

“Todo lo que hacemos debemos hacerlo voluntariamente. Debemos llevar nuestras ofrendas con gozo y gratitud, diciendo al entregarlas: De lo recibido de tu mano te damos voluntariamente. [...] Venid al Señor con corazones rebosantes de agradecimiento [...] y manifestad vuestro aprecio por los beneficios de Dios llevándole vuestras ofrendas de gratitud” (CSMC, 209).

3. Por amor: 1 Corintios 13:3

Desafortunadamente, muchos hacen ofrendas por motivos equivocados, como:

- Por deber u obligación
- Para ser visto o recordado
- Por culpa
- Por impulso, como respondiendo a un apelo.

Pero considere esta afirmación: “Sin amor puro la más cara ofrenda es demasiado pobre para que Dios la acepte” (2TI, 576). El motivo que nos debe impulsar a dar ofrendas debe ser nuestro amor a Jesús, a su iglesia y otras más. Donde esté tu amor (corazón), allí pondrás tus tesoros.

Después de considerar estas pautas básicas, debemos responder la pregunta de cuánto debemos dar como ofrenda. No hay una cantidad fija; varía de persona a persona. Pero hay más.

¿CUÁNTO DEBEMOS DAR COMO OFRENDAS?

1. Dar proporcionalmente: Deuteronomio 16:17

En armonía con Deuteronomio 16: 17
“En el sistema bíblico de los diezmos y las ofrendas las cantidades pagadas por distintas personas variarán enormemente, puesto que estarán en proporción a sus entradas” (CSMC, 78). 

Esta declaración significa que cuanto mayores sean las bendiciones que recibimos, mayores deberían ser nuestros dones devueltos a Dios. Porque “todo aquel a quien se haya dado mucho, mucho se le demandará” (Lucas 12:48).

Las donaciones proporcionales o porcentuales son la mejor manera de saber si nuestras ofrendas son fieles y leales. No tiene que ser una cantidad fija cada sábado o cada mes porque las ofrendas, como el diezmo, varían significativamente, ya que son proporcionales a los ingresos. El sistema de porcentaje funciona así: si ganaste más, ofrecerás más; si ganaste menos, darás menos; y si nada habéis ganado, nada daréis. Dar siempre debe basarse en un porcentaje y no en lo que haya en nuestras billeteras o carteras en el momento de la recolecta. Así tendrás la conciencia tranquila ante Dios porque eres fiel, según lo que Dios te ha concedido.

Hay una instrucción inspirada: “Después de apartar el diezmo hay que separar los donativos y las ofrendas, ‘según haya prosperado Dios’” (CSMC, 86).

“Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia; que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aún más allá de sus fuerzas, pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos. Y no como lo esperábamos, sino que a sí mismos se dieron primeramente al Señor, y luego a nosotros por la voluntad de Dios”. 2 Corintios 8:1-5

Hacemos un llamado a todos a decidir iniciar un pacto de fidelidad con Dios, ya sea el cinco, el seis, el ocho, o el diez por ciento o incluso más. Lo importante es comenzar este camino de fidelidad.

2. Planificar nuestras ofrendas: 1 Corintios 16:2

Planificar nuestra ofrenda significa que no debemos pensar o preocuparnos por la ofrenda cuando llegamos a la iglesia, o peor aún, cuando el diácono pasa el plato de la colecta, sino planificarla durante la semana, usted y su familia. La Biblia recomienda: “Ninguno se presentará ante mí con las manos vacías” (Éxodo 23: 15). Requiere algo de planificación. Por ejemplo, durante el culto al atardecer del viernes, mientras usted y su familia apartan su ofrenda, hable con su cónyuge e hijos sobre la importancia de la ofrenda del sábado. Y si tus hijos y tu cónyuge no tienen ingresos, dales una porción de la ofrenda designada para que ellos también participen gozosamente en la adoración con ofrendas al Señor.

Esta actitud trae beneficios a toda la familia. La fidelidad de sus padres inspirará a los niños, y ellos seguirán el ejemplo cuando tengan sus ingresos. Desde pequeños, a los niños se les educa y enseña a ser mayordomos fieles y a amar la obra del Señor.

Conclusión

¿Por qué son importantes estas directrices divinas? Porque todo se trata del plan de Dios. “El único medio que Dios ha dispuesto para hacer progresar su causa consiste en bendecir a los hombres con propiedades. Les da la luz del sol y la lluvia, [...] les da salud y capacidad de adquirir recursos. Todas nuestras bendiciones provienen de su mano bondadosa. En retribución, quiere él que los hombres y las mujeres manifiesten su gratitud devolviéndole una porción en diezmos y ofrendas” (2JT, 41).

Además, ayuda a desarrollar un carácter como el de Jesús.

“Deben serles presentados blancos que despierten su benevolencia, o no podrán imitar el carácter del gran Modelo” (CSMC, 16).

Llamado

El mundo pregunta: “¿Qué posee una persona?” Por otro lado, Dios pregunta: “¿Cómo usa esta persona lo que posee?”

Los cristianos genuinos no necesitan consultar su estado bancario para conocer su riqueza antes de donar al Señor. Incluso cuando enfrentamos pruebas o limitaciones, podemos abrazar el ejemplo de fe y generosidad de los macedonios y dar gozosamente al Señor. No podemos excusarnos por no dar generosamente. Te invito a renovar tu compromiso de fidelidad a Dios en el diezmo y las ofrendas porcentuales, no dirigiéndolo a lo que creas que es mejor, sino confiando en su soberanía y la dirección divina dada a la iglesia de Dios.

Preguntas de reflexión

➀ ¿Qué entiendes del principio bíblico presentado en Deuteronomio 16: 17 de la ofrenda basada en porcentajes? ¿Cuáles son los peligros de dar cualquier cantidad como ofrenda?

➁ ¿Cómo puedes seguir el ejemplo de los macedonios en completa entrega en otras áreas de la vida además de la fidelidad en el diezmo y las ofrendas?

“Honra a Jehová con tus bienes y con las primicias de todos tus frutos; entonces tus graneros estarán colmados con abundancia y tus lagares rebosarán de mosto” (Proverbios 3:9, 10).

Compromiso:

Elijo, con la ayuda de Dios, dedicar un PORCENTAJE REGULAR ( __%) de mis ingresos como OFRENDAS al Señor.

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