"Si confesamos nuestros pecados, Dios es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de todo mal» (1 Juan 1:9). La Tierra Prometida parecía muy lejana a los israelitas que acampaban bajo la columna de nube en la llanura. Moisés había desaparecido muchos días antes en la densa oscuridad que cubría la cima de la montaña. Seguramente su líder ya había muerto, razonaron, por inanición o por el fuego consumidor de la presencia divina. La multitud mixta se sentía inquieta e impaciente, lista para pasar a la tierra que manaba leche y miel. Aunque este mismo pueblo había hecho pocos días antes un pacto solemne con Dios y se había comprometido a serle obediente, querían un ídolo que pudieran ver. Así que, se reunieron en torno a la tienda de Aarón y le exigieron que creara una imagen idolátrica para ellos. Temiendo por su propia seguridad, Aarón accedió. Esta triste historia es desarrollada en Éxodo 32 al 34. Este relato es solo una de las historias bíblicas que nos instruyen ...
“Se levantan sus hijos y la llaman bienaventurada…” (Proverbios 31:28, 29) INTRODUCCIÓN Hay manos que construyen edificios… Hay mentes que diseñan naciones… Pero hay corazones que obran de forma trascendental hasta la eternidad. La madre no solo da vida, ella tiene una obra monumental: Da dirección, da identidad, da destino. “El futuro de un hijo es siempre obra de su madre.” - Napoleón Bonaparte Y hoy, más que celebrar un rol… Celebramos una misión divina. Porque, con seguridad ha escuchado alguna vez que detrás de un gran hombre hay una gran mujer; y esto con justa razón se refiere al papel que una madre desempeña en la formación de un hijo (a); detrás de las nuevas generaciones que servirán al Señor. Porque detrás de cada gran siervo de Dios hay rodillas de madre dobladas en oración. Pero surge una pregunta crucial: ¿Qué hace que una madre deje una huella eterna? Hoy descubriremos tres verdades transformadoras. I. UNA MADRE FORMA EL DESTINO DESDE LA FE "A la cual dijo la hija d...