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Mayordomía y Misión

"Porque ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a ustedes se hizo pobre, siendo rico; para que ustedes fuesen enriquecidos con su pobreza" (2 Corintios 8:9). Los capítulos 8 y 9 de 2 Corintios muestran que Pablo dio a los corintios la oportunidad de servir a sus hermanos y hermanas en Judea. Este pasaje muestra que dar es un privilegio que Dios nos concede para que imitemos el carácter abnegado de Cristo. "El lo dio todo". El lenguaje del cielo es dar; es decir, la dadivosidad es el lenguaje del cielo. Nota cuán significativas son las siguientes palabras: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único» (Juan 3:16; énfasis añadido). Dar es la esencia y el sentido de la misión. Por eso, mayordomía y misión son INSEPARABLES. Además, Juan 3: 16 expresa claramente el propósito de Dios al dar a Jesús: «Para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna». La mayordomía y la misión van de la mano en este pasaje. S...
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El cielo

Textos clave: 1 Tesalonicenses 4:13; Juan 14:1-3; 2 Corintios 12:2, 4  Introducción En una antigua urna funeraria encontrada en la ciudad de Tesalónica, en Grecia, estaba inscrita la siguiente frase: “Ninguna esperanza”. En otra urna de la misma época se leía: “Cristo es mi vida”. ¡Qué contraste tan impresionante! La primera inscripción refleja la desesperación pagana ante la muerte: una visión de total falta de esperanza. La segunda refleja la confianza cristiana de que, en Cristo, la muerte no es el fin. Esa diferencia resume bien el contraste entre el paganismo y el cristianismo. Para quien no conoce a Dios, el futuro más allá de la muerte es sombrío y vacío. Pero para los que están en Cristo, hay una viva esperanza en la vida eterna. El apóstol Pablo escribe a los tesalonicenses: “Hermanos, no queremos que ig- noren lo que va a pasar con los que ya han muerto, para que no se entristez- can como esos otros que no tienen esperanza” (1 Tesalonicenses 4:13). Los crist...

El mayor espectáculo

Textos clave: Mateo 24:26-27, 36-44  Introducción Vivimos en un mundo donde las palabras han perdido peso. Las promesas se hacen con facilidad y se rompen con la misma rapidez. Eso hiere, cansa y des- truye la confianza. Tal vez tú ya te hayas decepcionado con alguien que prometió estar a tu lado... y no estuvo. Puede haber sido en un matrimonio que comenzó con promesas de amor eterno, pero terminó en silencio y distancia. O en una oferta de trabajo que parecía el cumplimiento de un sueño, pero nunca se concretó. Quizás fue esa amis- tad en la que confiabas, pero que se mostró frágil justo cuando más la necesitabas. Estas experiencias nos marcan profundamente. Después de tantas decepcio- nes, es común comenzar a dudar de todo y de todos. Peor aún: algunos proyec- tan esa desconfianza incluso en Dios, preguntándose si sus promesas también podrían fallar. Pero aquí hay una verdad que necesita ser reafirmada con toda fuerza: Dios no es como el ser humano. Él no mie...

Es posible comenzar de nuevo

Textos clave: Salmo 51:5; Romanos 8:1  Introducción Todos nosotros, en algún momento, hemos deseado poder empezar de nuevo. ¿Quién no ha querido borrar un error del pasado e intentarlo de nuevo hacién- dolo bien esta vez? La Biblia afirma en Salmo 51:5 que nacemos con una natu- raleza inclinada al pecado, y Jeremías 17:9 declara: “Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?”. Estas verdades pintan un retrato sincero de nuestra condición humana. Estamos mar- cados por el pecado y, por nosotros mismos, tendemos a fallar repetidamente. Nuestra naturaleza pecaminosa se refleja en actitudes impulsivas: a veces ex- plotamos de ira, herimos a quienes amamos, nos arrepentimos después... pero volvemos a cometer los mismos errores. Entonces surge la pregunta: ¿Es posible cambiar? ¿Podemos realmente comenzar de nuevo y ser diferentes? La respuesta en Dios es: ¡Sí! Hoy aprenderemos cómo Dios puede darte un nue- vo comienzo, una verdadera tran...

El remedio divino para el estrés

Textos claves: Génesis 2:1-3; Marcos 2:27-28; Éxodo 20:8-11; Mateo 24:20.  Introducción ¿Alguna vez has tenido noches de insomnio? ¿Te has sentido exhausto, sin energía, con dolor de cabeza e incluso con ganas de llorar sin motivo aparente? El mundo moderno nos empuja a un ritmo frenético que nos agota mental, física y espiritualmente. Vivimos en la era de la prisa, donde parece que nunca hay suficiente tiempo. Pero Dios tiene un plan amoroso para cada ser humano en relación con esto. Cuando creó a Adán y Eva, los colocó en una vida equilibrada, llena de paz. Sin embargo, al elegir desobedecer, la humanidad perdió ese equilibrio perfecto, sumergiéndose en un ciclo de ansiedad, miedo y estrés. Hoy, muchas personas intentan llenar el vacío y aliviar el estrés con trabajo ex- cesivo, una búsqueda frenética de éxito financiero o placeres momentáneos. Pero nada de eso trae verdadera paz al corazón. Por el contrario, lo que vemos es un índice alarmante de depresión,...

Un mundo de leyes

Textos clave: Éxodo 20:3-17; Efesios 2:8-9; Romanos 7:7; 1 Juan 3:4.  Introducción La historia de la humanidad está marcada por luchas en nombre de la libertad. Revoluciones y guerras se han librado para conquistar derechos y autonomía. Todos anhelamos ser libres. Sin embargo, muchas personas confunden liber- tad con ausencia total de reglas. ¿Será que la verdadera libertad significa vivir sin ninguna ley? En realidad, la verdadera libertad no es la ausencia de reglas, sino vivir dentro de los principios de Dios, que son perfectos y liberadores. Piensa en esto: el ser humano recibió el mayor don —el libre albedrío, la capacidad de elegir. Pero no siempre hace- mos las mejores elecciones, ¿verdad? Nuestra tendencia natural muchas veces es preferir lo que agrada en el momento, sin considerar las consecuencias a largo plazo. Pregúntate: ¿Por qué tantas veces nos atrae justamente lo que no nos hace bien?¿Por qué la fruta prohibida parece más atractiva? Dios, que nos creó, s...

La verdadera naturaleza humana

Textos clave: Romanos 7:15-24; 1 Corintios 15:53-54; Nahúm 1:9  Introducción ¿Alguna vez estuviste con un gran conflicto mental, entre hacer lo correcto o actuar por impulso? Cuantas veces, la ira quiere tomar el control de nuestras acciones, o un sentimiento nocivo se apodera de nuestro corazón. Cuantas ve- ces somos guiados por lo que sentimos y dejamos de lado lo que creemos. Negamos nuestra fe con nuestras actitudes o acciones, y luego sentimos culpa por aquello que hacemos. Existe una realidad que necesitamos entender, todos enfrentamos a diario una batalla entre lo que deseamos ser en Cristo y las reacciones impulsivas de nuestra naturaleza humana. Esta lucha es real, continua y a veces, agotadora. El apóstol Pablo, un hombre profundamente consagrado y usado por Dios, describió esta lucha interna con notable honestidad. En Romanos 7, abre su corazón y escribe: “No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco”“¡Soy un pobre miserable! ¿Quié...

Enfrentando la culpa

Textos clave: Isaías 1:18; Salmo 32:5; Mateo 18:21-22  Introducción La culpa es uno de los pesos más pesados que el ser humano puede cargar. Cuando hacemos algo incorrecto, o cuando dejamos de hacer lo que era co- rrecto, nuestra conciencia nos acusa. Algunos intentan ignorar la culpa, otros la justifican, y hay quienes son consumidos por ella. Hay personas que viven atormentadas por errores del pasado, incapaces de perdonarse, creyendo que no merecen el perdón de Dios. Pero la Biblia nos ofrece esperanza para enfrentar la culpa. En Isaías 1:18, Dios haceunainvitaciónmaravillosa:“’Vengan,pongamoslascosasenclaro’,diceel Señor. ‘Aunque sus pecados sean como escarlata, quedarán blancos como la nieve’ (...)”. Dios promete purificar y perdonarnos completamente. Pero ¿cómo hacer propia esa promesa? ¿Cómo enfrentar la culpa para que no nos destruya, sino que sea removida de nosotros? Desarrollo bíblico Primero, necesitamos entender que todos hemos pecado y necesitamos el perdó...