"Amados, ahora ya somos hijos de Dios; y, aunque no se ve aún lo que hemos de ser, sabemos que cuando Cristo aparezca seremos semejantes a él, porque lo veremos como es él". (1 Juan 3:2). ¿Qué te depara el futuro? Ese interrogante puede resultarte desalentador, emocionante, aterrador o maravilloso. Cualquiera que sea el caso, recuerda que Jesús es fiel y que sus palabras son dignas de confianza (Apocalipsis 3:14). Vendrán tiempos turbulentos (Mateo 24:21, 22), pero él ha prometido que nunca te dejará ni te desamparará (Hebreos 13:5). Él hará exactamente lo que prometió, pues siempre ha cumplido y cumplirá sus promesas (Hebreos 10:23). «El que persevere hasta el fin, ese será salvo» (Mateo 24:13). Independientemente de cuánto tiempo nos quede en la Tierra, debemos fijar nuestros ojos en Jesús. Esto no siempre resulta fácil en un mundo que clama por nuestra atención, pero podemos decir como David: «Mis ojos están siempre vueltos hacia el Señor, porque él sacará mis pies de la ...
"Para llegar a un buen puerto debemos navegar, a veces con el viento, y otras veces contra él. Pero no debemos ir a la deriva o quedar anclados" - Oliver Wendell Holmes ¿Alguna vez sentiste que perdiste el camino, sin saber dónde estabas y sin saber cómo llegar a algún lugar? Nuestra vida es así. A veces, imperceptiblemente somos arrastrados, ya sea por corrientes o vientos que nos alejaron de nuestro propósito y se nos torna muy difícil volver a encaminarnos. "Nos resulta muy fácil encontrarnos atascados en aguas revueltas y desviarnos del rumbo. Peor aún, podemos encontrarnos en el camino del peligro. Muchas personas cumplen los cuarenta, los cincuenta y los sesenta años, miran a su alrededor y se dan cuenta de que han sido empujados al mar. Quizá su salud les falla, su matrimonio está roto, o su vida profesional está atascada. Tal vez han perdido su conexión espiritual, y la vida parece no tener significado ni ser satisfactoria. Cualquiera sea el caso, levantan la mi...