"Por nada estén afanosos, sino presenten sus pedidos a Dios en oración, ruego y acción de gracias" (Filipenses 4:6). La lección de esta semana concluye nuestro estudio de Filipenses y está repleta de valiosas lecciones y máximas para la vida diaria. Parece que muchos de los elevados valores morales que guiaron la vida del apóstol Pablo se encuentran en los versículos finales de la epístola. Al igual que las enseñanzas de Jesús, que se centran en la persona interior, lo que Pablo comparte con nosotros son secretos para vivir una vida cristiana dichosa. Incluso cuando nuestras circunstancias son mucho menos que ideales, no tenemos por qué preocuparnos, angustiarnos o desanimarnos. Por el contrario, hay principios que nos ayudarán a encontrar la fuerza para afrontar los retos que nos depara la vida, y así podremos experimentar la paz duradera que solo Dios puede otorgar. El presente y el futuro están en sus manos, y él suplirá todo lo que necesitemos. Lo más importante es no dep...
Hagan todo sin queja ni discusión, para que sean irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y perversa, en la cual ustedes resplandecen como luces en el mundo» (Fil. 2: 14, 15). Dios dijo a los hebreos que su obediencia a la voluntad divina sería «su sabiduría y su inteligencia ante las naciones, que al oír todas estas leyes dirán: “¡Qué pueblo sabio y entendido, qué nación grande es esta!”» (Deut. 4: 6). Siglos más tarde, Jesús dijo: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (Juan 8: 12). También dijo: «Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no puede esconderse» (Mat. 5: 14). ¿Cómo podemos ser esa luz? Solo mediante una estrecha relación con Jesús, «la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo» (Juan 1: 9). Como dice Filipenses 2: 9 al 11: «Por eso Dios también lo exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre; para que...