"Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo". Mateo 4:23.
"Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. 36 Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. 37 Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos.38 Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies". Mateo 9:35-38.
Idea central: Jesús revela que la misión nace de un corazón lleno de compasión, se desarrolla mediante un ministerio integral y se cumple cuando obreros dispuestos responden al llamado del Señor de la mies.
Palabra clave: MÉTODO
El método de Cristo para alcanzar.
El método de Cristo para sentir.
El método de Cristo para enviar.
Introducción
Cuentan que un niño caminaba por una playa después de una tormenta. Miles de estrellas de mar habían quedado atrapadas en la arena. El niño tomaba una por una y las lanzaba nuevamente al mar.
Un hombre observó la escena y le dijo:
—¿Qué sentido tiene? Hay miles. No hace ninguna diferencia. No podrás salvarlas a todas.
El niño tomó otra estrella de mar, la lanzó al agua y respondió:
—Para esta sí hizo la diferencia.
Muchas veces observamos el mundo y pensamos igual.
¿Qué diferencia puede hacer una persona?
¿Qué diferencia puede hacer una iglesia?
¿Qué diferencia puede hacer un joven?
¿Realmente le importan las multitudes a Dios?
Mateo 9:35-38 responde estas preguntas.
Mateo 9:35-38 constituye la conclusión de una gran sección narrativa iniciada en Mateo 4:23. Tanto Mateo 4:23 como Mateo 9:35 contienen prácticamente la misma fórmula: enseñanza, proclamación y sanidad. Este recurso literario forma una inclusión que encierra el Sermón del Monte (Mateo 5-7) y los diez milagros de los capítulos 8-9. (R. T. France, The Gospel of Matthew (Grand Rapids: Eerdmans, 2007), 381-383).
El ministerio descrito en Mateo 9:35-38 se desarrolla en la región de Galilea durante el gobierno de Herodes Antipas (4 a.C.-39 d.C.). Galilea estaba compuesta por numerosas aldeas agrícolas y algunos centros urbanos relativamente importantes, como Séforis, Capernaúm y Tiberias. Aunque la región poseía una identidad profundamente judía, también experimentaba la influencia cultural helenística y la presión política romana. (Joachim Jeremias, Jerusalem in the Time of Jesus (Philadelphia, PA: Fortress Press, 1969), 37-49).
La perícopa funciona como puente entre:
El ministerio de Cristo (Mateo 5-9).
El discurso misionero (Mateo 10).
Mateo 9:35-38 constituye el fundamento del discurso misionero y presenta la transición entre la actividad de Jesús y la participación de los discípulos en la misión. (R. T. France, The Gospel of Matthew (Grand Rapids: Eerdmans, 2007), 384-385).
Literariamente, Mateo 9:35 resume la actividad de Jesús, mientras que Mateo 9:36-38 introduce la necesidad de multiplicar obreros mediante el llamamiento de los Doce en Mateo 10. (Craig S. Keener, A Commentary on the Gospel of Matthew (Grand Rapids: Eerdmans, 1999), 323).
La progresión narrativa es significativa:
Jesús ve la necesidad.
Jesús siente compasión.
Jesús diagnostica el problema.
Jesús ordena orar.
Jesús envía obreros.
Por tanto, la misión nace de la contemplación de la necesidad humana y de la compasión divina.
El pasaje nos permite entrar al corazón mismo de Cristo. No vemos solamente lo que Jesús hizo. Vemos por qué lo hizo.
Según R. T. France, este texto constituye el puente entre el ministerio personal de Jesús y la misión de sus discípulos (The Gospel of Matthew, p. 384). Jesús está preparando a sus seguidores para mirar el mundo con sus mismos ojos.
El texto nos presenta el Método de la Cosecha.
Tres movimientos. Tres secretos. Tres pasos.
I. EL MÉTODO DE CRISTO: COMIENZA SIRVIENDO - VIENDO EL CAMPO
“Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas...” (Mateo 9:35)
Recorría significa que andaba continuamente; es decir, Jesús mantenía un ministerio itinerante permanente.
La expresión: "todas las ciudades y aldeas" subraya el carácter inclusivo del ministerio de Jesús. El Mesías no restringió su trabajo a centros religiosos importantes como Jerusalén, sino que alcanzó a poblaciones marginadas y periféricas. (Craig S. Keener, A Commentary on the Gospel of Matthew (Grand Rapids: Eerdmans, 1999), 321, 322).
Jesús nos muestra que cada persona, sin importar el lugar, tiene valor eterno delante de Dios. Nadie quedó lejos de su alcance. Su ministerio era intencional.
Lo primero que llama la atención es el movimiento de Jesús. No espera que la gente venga. Él va. Recorre. Camina. Busca. Se acerca. Jesús vivía en misión.
Dios ya te dio un campo misionero:
- Tu Universidad
- Tu oficina
- Tu barrio
- Tu familia.
Debes abrir tus ojos. Porque la misión comienza cuando en vez de buscar lugares, comienzas a ver las oportunidades en el lugar donde estás.
"Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega". Juan 4:35.
Mientras recorría las ciudades, Jesús estaban constantemente enseñando. (Frederick W. Danker, A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature, 3.ª ed. (Chicago: University of Chicago Press, 2000), 803.
La referencia a las sinagogas refleja una importante institución religiosa del judaísmo del Segundo Templo. Las sinagogas servían como centros de lectura de las Escrituras, instrucción religiosa y vida comunitaria. A diferencia del templo de Jerusalén, permitían una interacción directa entre maestros y oyentes. Jesús aprovechó estos espacios para enseñar e interpretar las Escrituras desde una perspectiva mesiánica. (William Barclay, Comentario al Evangelio de Mateo, vol. 1 (Barcelona: CLIE, 1995), 352-355).
Las sinagogas funcionaban como:
centros educativos,
espacios de lectura de la Torá,
lugares de oración,
escenarios para la exposición bíblica.
Jesús utilizó esas instituciones para proclamar la llegada del Reino de Dios. (William Barclay, Comentario al Evangelio de Mateo, vol. 1 (Barcelona: CLIE, 1995), 356).
Él enseñaba con autoridad (Mateo 7:29).
Observe el cuadro.
Jesús:
enseñaba,
predicaba,
sanaba.
Jesús estaba proclamando; es decir, anunciando públicamente como un heraldo real la llegada del Reino mesiánico. (Gerhard Kittel, Theological Dictionary of the New Testament, vol. 3 (Grand Rapids: Eerdmans, 1965), 703). Todas las promesas sobre el Salvador habían comenzado a cumplirse en su ministerio. Su reino prometido ahora estaba presente. Por eso, no hacía una cosa u otra. Las hacía todas.
Jesús estaba sanando y restaurando; es decir, la restauración física acompañaba constantemente la proclamación del evangelio. (R. T. France, The Gospel of Matthew (Grand Rapids: Eerdmans, 2007), 382). Los actos de sanación indicaban que Dios estaba restaurando los efectos del pecado y anticipaban la renovación final de la creación.
En síntesis, el ministerio de Cristo era integral.
“En la obra evangélica, la enseñanza y la curación nunca deben separarse" (MC, 111).
D. A. Carson señala que Mateo presenta aquí la totalidad del ministerio mesiánico de Cristo: palabra y acción trabajando juntas (The Expositor's Bible Commentary, p. 239).
Ilustración
Una ocasión un maestro llevó tres herramientas al aula.
Mostró un martillo.
—¿Qué hace esto?
—Golpea.
Mostró una llave inglesa.
—¿Qué hace esto?
—Aprieta.
Finalmente mostró una caja completa de herramientas.
—¿Cuál es mejor?
Los alumnos permanecieron en silencio.
El profesor respondió:
—Ninguna herramienta sola puede construir una casa.
Así también el evangelio.
La iglesia necesita enseñar. Necesita predicar. Necesita sanar.
Necesita el método completo de Cristo. La misión de Cristo integra formación espiritual, doctrinal, evangelización y servicio compasivo. Los milagros constituyen evidencias visibles de la presencia del Reino.
Personaje bíblico
Observe al buen samaritano (Lucas 10:25-37).
No dio únicamente un sermón.
No solamente sintió lástima.
Se detuvo. Vendó heridas. Pagó gastos. Y restauró la dignidad del que había sufrido asaltos en esta vida.
El amor verdadero siempre se vuelve acción. Mira el sufrimiento detrás de las sonrisas y las necesidades detrás de las multitudes.
“Sólo el método de Cristo será el que dará éxito para llegar al pueblo. El Salvador trataba con los hombres como quien deseaba hacerles bien; les mostraba simpatía, atendía sus necesidades y se ganaba su confianza. Entonces les decía: ‘Seguidme’” (MC, 102).
Aplicación
La pregunta no es:
“¿Qué sabe la gente acerca de nuestra iglesia?”
La verdadera pregunta es:
“¿Qué han experimentado de Cristo a través de nuestra iglesia?”
Pero servir no era lo más profundo del ministerio de Jesús.
Detrás de sus acciones existía algo más poderoso.
Antes de extender las manos, Cristo había abierto el corazón.
II. EL MÉTODO DE CRISTO: CONTINÚA COMPADECIÉNDOSE - VIENDO LA NECESIDAD
“Al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas” (Mateo 9:36)
El texto utiliza el verbo griego esplagchnísthē.
Los comentaristas explican que describe una emoción que surge de las entrañas mismas del ser, de sus afectos más profundos. La compasión no es una emoción superficial, expresa la emoción más intensa del amor divino, está vinculada al amor misericordioso de Dios. (Gerhard Kittel, Theological Dictionary of the New Testament, vol. 7 (Grand Rapids: Eerdmans, 1965), 548).
No es lástima.
No es tristeza pasajera.
Es una conmoción profunda.
Representa la manifestación histórica del amor de Dios hacia una humanidad perdida. Jesús no es indiferente. Le dolía el dolor ajeno. La compasión es la capacidad de sentir el dolor de otro como si fuera propio.
Jesús vio mucho más que una multitud.
Vio dolor.
Vio heridas.
Vio confusión.
Vio almas sin dirección. Vio afligidos, maltratados, agotados. este pasaje nos describe personas espiritualmente desgastadas. (Frederick W. Danker, A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature, 3.ª ed. (Chicago: University of Chicago Press, 2000), 932).
Mientras los líderes religiosos no veían nada, Jesús vio multitudes que estaban cansadas, heridas. Miles de personas derribadas y abandonadas en un estado continuo de desesperanza. (Frederick W. Danker, A Greek-English Lexicon of the New Testament and Other Early Christian Literature, 3.ª ed. (Chicago: University of Chicago Press, 2000), 390).
El verdadero servicio comienza cuando aprendemos a mirar a las personas como Cristo las ve. La compasión constituye el punto de partida de todos misión efectiva.
La mies abundante apunta a la urgencia de misión y nos enseña que debemos depender de Cristo, el Señor de la mies. Así, la misión no nace de estrategias institucionales ni de intereses eclesiásticos; nace de una percepción adecuada de la realidad humana y de una respuesta compasiva inspirada por Dios. (D. A. Carson, “Matthew,” en The Expositor's Bible Commentary, rev. ed. (Grand Rapids, MI: Zondervan, 2010), 239).
Ilustración
Un día una maestra encontró a uno de sus estudiantes durmiendo en clase.
Podría haberlo reprendido.
Podría haberlo expulsado.
Podría haberlo ridiculizado.
Pero decidió preguntarle qué ocurría.
El niño comenzó a llorar.
Su madre estaba hospitalizada. Su padre trabajaba de noche. Había pasado toda la madrugada cuidando a sus hermanos menores.
La maestra dejó de ver un problema.
Y comenzó a ver una historia.
Eso fue exactamente lo que hizo Jesús.
¿Qué ve Jesús en ti?
Jesús ve tu potencial. Él mira:
Un Discípulo
Un Pescador
Un Evangelista
Un Misionero
Ovejas sin pastor - La crisis del liderazgo religioso
La imagen de "ovejas sin pastor" tiene profundas raíces veterotestamentarias.
"Que salga delante de ellos y que entre delante de ellos, que los saque y los introduzca, para que la congregación de Jehová no sea como ovejas sin pastor". Números 27:17.
"Entonces él dijo: Yo vi a todo Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor; y Jehová dijo: Estos no tienen señor; vuélvase cada uno a su casa en paz". 1 Reyes 22:17.
"Porque los terafines han dado vanos oráculos, y los adivinos han visto mentira, han hablado sueños vanos, y vano es su consuelo; por lo cual el pueblo vaga como ovejas, y sufre porque no tiene pastor". Zacarías 10:2.
Las ovejas sin pastor:
no saben hacia dónde ir,
no encuentran alimento,
viven vulnerables a los depredadores.
Jesús vio una nación religiosa.
Pero también vio una nación espiritualmente vacía.
"Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel; profetiza, y di a los pastores: Así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No apacientan los pastores a los rebaños? 3 Coméis la grosura, y os vestís de la lana; la engordada degolláis, mas no apacentáis a las ovejas. 4 No fortalecisteis las débiles, ni curasteis la enferma; no vendasteis la perniquebrada, no volvisteis al redil la descarriada, ni buscasteis la perdida, sino que os habéis enseñoreado de ellas con dureza y con violencia. 5 Y andan errantes por falta de pastor, y son presa de todas las fieras del campo, y se han dispersado. 6 Anduvieron perdidas mis ovejas por todos los montes, y en todo collado alto; y en toda la faz de la tierra fueron esparcidas mis ovejas, y no hubo quien las buscase, ni quien preguntase por ellas". Ezequiel 34:2-6.
Ezequiel denuncia a los pastores de Israel por alimentar sus propios intereses mientras abandonan al rebaño. Estos textos muestran el fracaso del liderazgo religioso.
Mateo, en realidad, presenta a los dirigentes judíos como insuficientes de satisfacer las necesidades espirituales del pueblo. (Donald A. Hagner, Matthew 1-13 (Dallas: Word Books, 1993), 271). Incapaces de cuidar el rebaño.
Prepara el establecimiento de un nuevo liderazgo de envío y servicio.
Jesús aparece como el verdadero Pastor prometido por Dios (R. T. France, The Gospel of Matthew (Grand Rapids: Eerdmans, 2007), 381-383).
Una oveja sin guía: se pierde, se lastima y queda vulnerable.
“El Salvador contemplaba a los hombres como seres que necesitaban su simpatía y ayuda” DTG, 312.
“El corazón de Cristo se conmovía profundamente al contemplar a los seres humanos afligidos por el sufrimiento, la enfermedad y el pecado” (DTG, 306).
La compasión no era una actividad ocasional, era la atmósfera donde respiraba Cristo.
Querido joven:
Quiero hablarte directamente.
Vivimos en la generación más conectada de la historia. Y quizá en la más solitaria.
Muchos de tus compañeros se ríen por fuera mientras están rotos por dentro.
Algunos luchan con ansiedad.
Otros con depresión.
Otros con inseguridad.
Otros con vacío espiritual.
La pregunta no es:
“¿Quién necesita ayuda?”
La verdadera pregunta es:
“¿Qué estoy haciendo por mi hermano/prójimo?”
Los jóvenes que transforman el mundo son aquellos que desarrollan la sensibilidad de Jesús.
Pero Jesús veía corazones.
Quizás en tu universidad hay alguien que sonríe mucho, pero está quebrado por dentro.
Quizás en tu grupo de amigos hay alguien que parece fuerte, pero está luchando contra la ansiedad.
Quizás en tu familia hay alguien que necesita ser escuchado más que aconsejado.
Los jóvenes que transforman el mundo son aquellos que aprenden a ver como Jesús.
Sin embargo, Jesús no se quedó únicamente observando el problema.
La compasión siempre empuja a la acción.
Por eso el Maestro dirige su mirada hacia el futuro. Cristo no quiere que sus discípulos se queden contemplando el dolor. La compasión debe transformarse en misión. Jesús levanta la mirada una vez más. Donde otros veían problemas, él veía una cosecha.
III. EL MÉTODO DE CRISTO: TERMINA ENVIANDO - VIENDO LA OPORTUNIDAD
“La mies es mucha, mas los obreros pocos” (Mateo 9:37)
la cosecha es símbolo del tiempo de salvación y del juicio, la intervención final de Dios. (Gerhard Kittel, Theological Dictionary of the New Testament, vol. 3 (Grand Rapids: Eerdmans, 1965), 132).
Mateo utiliza esta imagen para mostrar que el Reino está irrumpiendo en la historia y requiere participación humana. (George Eldon Ladd, A Theology of the New Testament (Grand Rapids: Eerdmans, 1993), 63-67).
Jesús no dijo que la mies era pequeña. Era abundante, numerosa. Jesús nos muestra que la necesidad espiritual es enorme.
No dijo que las oportunidades eran escasas.
No dijo que el problema era la gente.
El problema eran los obreros. Había un contraste entre la magnitud de la cosecha y la cantidad de obreros disponibles. La salvación pertenece a Dios, pero requiere obreros comprometidos.
En una ocasión un empresario visitó una región pobre de África.
Después de recorrerla dijo:
—Aquí no hay mercado para zapatos. Nadie usa zapatos.
Semanas después otro empresario visitó exactamente el mismo lugar.
Envió un telegrama:
—Envíen toda la mercancía posible. Aquí todos necesitan zapatos.
Dos hombres.
El mismo escenario.
Miradas diferentes.
Así sucede en la iglesia.
Algunos ven imposibilidades.
Jesús ve posibilidades.
Ilustración
William Carey, considerado el padre de las misiones modernas, escuchó una vez a un líder religioso decir:
- Si Dios quiere salvar a los paganos, lo hará sin tu ayuda.
Carey respondió viviendo el resto de su vida llevando el evangelio a la India.
Jesús nos señala una oportunidad extraordinaria.
Hoy millones de creyentes son resultado de aquel hombre que decidió convertirse en un obrero de la mies.
La cosecha siempre ha sido abundante.
Lo que escasea son los trabajadores.
Una observación importante: La primera respuesta a una gran necesidad
Jesús manda primero a orar. Jesús ordena intercesión urgente: Rogad, suplicad.
Antes de enviar misioneros, pide oración.
Antes de abrir programas, pide oración.
Antes de organizar campañas, pide oración.
La misión comienza de rodillas.
¿Por qué?
Porque la misión pertenece al Señor. Dios es el propietario de la cosecha y el soberano de la misión. No nos pertenece a nosotros. Él es el Señor de la mies.
“Cuando los miembros de la iglesia oren sinceramente por obreros, Dios responderá esas oraciones” (SC, 71).
“La razón por la cual no hay más obreros es que no se ora como debiera hacerse” (SC, 69).
Aplicación práctica
Quizás Dios no te está llamando a otro país.
Quizás te está llamando:
a tu curso,
a tu universidad,
a tu barrio,
a tu familia.
La mies está más cerca de lo que imaginas.
Dios nos envía con su fuerza. Nos impulsa vigorosamente hacia la misión. Porque la iglesia nunca tendrá problemas para crecer cuando sus miembros decidan convertirse en obreros.
Versículos de apoyo
"Heme aquí envíame a mí" Isaías 6:8
"Id y haced discípulos a todas las naciones" Mateo 28:19-20
"¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!" Romanos 10:14-15.
Conclusión
Toda cosecha comienza cuando alguien decide involucrarse. Tus eres las manos y pies de Jesús para un mundo que sufre y necesita esperanza y consuelo.
Mateo 9:35-38 nos ha mostrado exactamente eso.
Debemos ver el campo
Debemos ver la necesidad
Debemos ver la oportunidad
Ese es el método de Cristo.
Servir.
Compadecerse.
Enviar.
Quizás algunos han visto un campo demasiado difícil.
Jesús ve una cosecha.
Quizás algunos han visto personas problemáticas.
Jesús ve ovejas necesitadas.
Quizás algunos han visto obstáculos.
Jesús ve oportunidades.
Elena White escribió:
“Sólo el método de Cristo será el que dará éxito para llegar al pueblo” (MC, 102).
La pregunta no es si el mundo necesita esperanza.
La pregunta es:
¿Estamos viendo a las personas como Jesús las ve?
¿Lo que ves te conmueve como le conmueve a Jesús?
¿Estamos haciendo lo que Jesús nos llama a hacer?
¿Somos parte de la cosecha o somos obreros de la cosecha?
¿Hay alguien cerca de nosotros que espera que le mostremos a Cristo?
Si Jesús recorriera hoy tu ciudad donde te gustaría que te encuentre ¿entre la multitud o entre los obreros?
Todo cristiano o es misionero o es un campo misionero.
La compasión ve la necesidad, la fe ve la cosecha y la obediencia se convierte en obrero.
Porque la mies sigue siendo mucha.
Y el Señor de la mies sigue llamando. Jesús te está llamando a sus labor y servicio a que te dediques a su obra no de manera ocasional, sino de por vida. A que seas un protagonista de la misión y no solo un espectador. Ir donde el Señor te mande y producir muchos frutos.
Dios quiere que seas parte de su obra. Jesús ve la necesidad, siente compasión y llama obreros para actuar.
“Dios llama hoy a hombres y mujeres que trabajen con la misma compasión y el mismo celo que Cristo manifestó por las almas perdidas". SC, 67.
Oración Final
Amado Señor Jesús:
Hoy hemos contemplado tu compasión.
Vimos tus pasos recorriendo ciudades y aldeas.
Vimos tus ojos llenos de lágrimas por las multitudes.
Vimos tus manos extendidas hacia los heridos.
Y escuchamos tu voz llamando obreros para tu mies.
Perdónanos cuando hemos pasado junto al dolor sin detenernos.
Perdónanos cuando hemos visto multitudes pero no personas.
Perdónanos cuando hemos esperado que otros hagan la obra que tú nos has confiado.
Danos tus ojos para ver. Danos tu corazón para sentir. Danos tus manos para servir.
Haz de nuestros jóvenes misioneros apasionados.
Haz de nuestras familias centros de esperanza.
Haz de nuestra iglesia un reflejo vivo de tu amor.
Que cuando miremos a las personas
Y cuando la cosecha llegue a su fin, permite que podamos presentarnos delante de ti con gozo, llevando almas que conocieron tu gracia porque decidimos responder a tu llamado.
En el nombre de Jesús, el Señor de la mies. Amén.
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