“Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15:57).
La resurrección de Cristo garantiza la transformación de los creyentes, la derrota definitiva de la muerte y el significado eterno de nuestro servicio.
Propósito
Motivar a la iglesia a vivir con esperanza, valentía y perseverancia, sabiendo que la victoria final ya fue asegurada por Jesucristo.
La iglesia de Corinto enfrentaba diversos problemas: Divisiones internas, Inmoralidad, Litigios entre creyentes, Abusos en la cena del Señor, Confusión doctrinal. Entre esas dificultades surgió una corriente que cuestionaba la resurrección corporal futura. Influenciados por concepciones griegas que despreciaban el cuerpo material, algunos corintios aceptaban la inmortalidad del alma, pero rechazaban la resurrección física.
Pablo responde afirmando que :
- Cristo resucitó verdaderamente
- Los creyentes resucitarán verdaderamente
- La victoria final sobre la muerte será completa
Gordon Fee señala que estos versículos representan la conclusión triunfal del argumento paulino: la victoria definitiva de Dios sobre la muerte mediante la resurrección y transformación de los santos. (Gordon D. Fee. The First Epistle to the Corinthians (Grand Rapids: Eerdmans, 1987), 802). Esta sección constituye el clímax teológico y doxológico de todo el capítulo. (Anthony C. Thiselton. The First Epistle to the Corinthians (Grand Rapids: Eerdmans, 2000), 1268).
Hoy conoceremos: LAS TRES VICTORIAS DEL CREYENTE
INTRODUCCIÓN
El partido que ya estaba ganado
Se cuenta la historia de un hombre que asistió a un partido de fútbol llevando una radio pequeña.
Mientras todos sufrían, gritaban y se desesperaban ante cada jugada, él permanecía tranquilo.
A veces, cuando su equipo parecía estar perdiendo, incluso sonreía.
Un amigo le preguntó:
—¿Por qué estás tan tranquilo?
Él respondió:
—Porque escuché la transmisión grabada antes de venir. Ya sé quién gana.
La diferencia no estaba en el partido.
La diferencia estaba en que conocía el resultado final.
Muchas veces vivimos como si la historia estuviera fuera de control.
Nos preocupamos por:
la enfermedad,
la muerte,
las crisis,
las pérdidas,
el futuro incierto.
Pero Pablo nos invita a mirar el último capítulo de la historia.
Y cuando lo hacemos descubrimos algo extraordinario:
Dios ya nos mostró el resultado final.
La muerte no gana.
El pecado no gana.
La tumba no gana.
Cristo gana.
Y quienes están en Cristo también ganan.
Anthony Thiselton afirma que este pasaje constituye el clímax triunfal de toda la argumentación de Pablo sobre la resurrección, culminando con la victoria definitiva de Dios sobre la muerte. (Anthony C. Thiselton. The First Epistle to the Corinthians (Grand Rapids: Eerdmans, 2000), 1268).
La pregunta entonces es:
¿Cómo debe vivir una persona que conoce el resultado final?
¿Qué cambia cuando sabemos que Cristo ya venció?
¿Cómo afecta la esperanza de la resurrección nuestra vida diaria?
Pablo responde mostrándonos tres grandes victorias.
I. PRIMERA VICTORIA: SEREMOS TRANSFORMADOS
“Todos seremos transformados” (1 Corintios 15:51).
Pablo introduce la sección diciendo: “He aquí, os digo un misterio”.
La palabra griega mystērion no describe algo misterioso en el sentido moderno, sino una verdad divina que Dios ha revelado ahora a su pueblo. (Gordon D. Fee. The First Epistle to the Corinthians (Grand Rapids: Eerdmans, 1987), 804). En Pablo, un misterio no es algo imposible de comprender, sino una verdad previamente oculta y ahora revelada por Dios. Pablo introduce una revelación solemne y sorprendente.
“No todos dormiremos; pero todos seremos transformados”.
El verbo koimaō (“dormir”) era una expresión cristiana para referirse a la muerte física de los creyentes
La palabra griega allagēsometha significa: “seremos cambiados completamente.”
No se trata de una mejora. No es una reparación. Es una transformación radical realizada por Dios.
Rápidamente, en un abrir y cerrar de ojos, en un instante, a la trompeta final de Dios que es símbolo de su intervención divina y la consumación escatológica:
La corrupción será reemplazada por incorruptibilidad
Lo corruptible será incorruptible.
Lo mortal será inmortal. (Oseas 13:14)
Los creyentes serán resucitados y glorificados
Ilustración: La oruga y la mariposa
Un niño observó una oruga durante semanas.
La vio
Lenta.
Limitada.
Vulnerable.
Un día desapareció dentro del capullo.
Parecía el final.
Pero días después emergió una mariposa.
La misma identidad. Pero, una naturaleza transformada.
Lo que parecía una pérdida era una metamorfosis.
De igual manera, Dios no ha terminado con nosotros.
La tumba no es el final del creyente.
Como Moisés quien fue el primero en vencer la muerte y recibir la corona de victoria eterna
El mundo actual nos hace tres promesas:
- Que seremos más bonitos (con todas las operaciones estéticas existentes)
- Que seremos más inteligentes (con toda la tecnología creada)
- Que seremos más jóvenes (con todos los gimnasios y métodos a disposición)
Pero son promesas que se esfuman y se van porque todo se deteriora inevitablemente, la belleza, la mente y la salud. Porque nuestra naturaleza humana está sujeta a la muerte
Por eso, Pablo habla aquí de una transformación permanente y eterna. Donde se tendrá la ausencia definitiva de la muerte. Donde la muerte será sorbida en victoria. La resurrección no es apenas la restauración de lo viejo; es la glorificación de lo que Dios hará. Su palabra nos muestra:
"Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; 21 el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas". Filipenses 3:20-21.
"Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es". 1 Juan 3:2.
"Y no solo ella, sino que también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, nosotros también gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopción, la redención de nuestro cuerpo". Romanos 8:23
La muerte será un enemigo completamente destruido.
“Los justos vivos son mudados en un momento, en un abrir de ojos.” (CS, 703).
Pero la transformación de nuestro cuerpo apunta a algo todavía más glorioso.
Porque no solamente cambiaremos nosotros.
También cambiará nuestra relación con el enemigo más temido de la humanidad.
II. SEGUNDA VICTORIA: LA MUERTE SERÁ DERROTADA
“Sorbida es la muerte en victoria” (1 Corintios 15:54).
Pablo cita Isaías 25:8
"Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará Jehová el Señor toda lágrima de todos los rostros; y quitará la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho".
Y luego desafía a la muerte:
“¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?”
Aquí la muerte es personificada como un enemigo derrotado.
En el texto griego aparece la palabra kentron: “aguijón”.
Era el instrumento con el que se picaba a un animal o el aguijón venenoso de un insecto. Simboliza el poder mortal del pecado. Pablo enseña que el pecado era el aguijón mortal de la muerte. Es decir, identifica al pecado como el verdadero origen del problema de la muerte. Pero agrega que la victoria es un regalo de Dios, no una victoria humana, porque Cristo arrancó ese aguijón mediante su sacrificio y resurrección. (David E. Garland. 1 Corinthians (Grand Rapids: Baker Academic, 2003), 739).
La muerte hoy es nuestra posibilidad entre todas las posibilidades. Cualquier momento y en cualquier lugar podemos morir. Vivimos escapando de ella, como en un círculo vicioso, esperando apenas el momento que nos alcance. Pero Cristo Resucitó y venció la muerte. Salió de la tumba gritando: Yo soy la resurrección y la vida.
La muerte todavía existe. Pero ya no gobierna.
Todavía hiere. Pero ya no vence.
Todavía produce lágrimas. Pero ya no tiene la última palabra.
El diablo sabe que le queda poco tiempo
Ilustración: La abeja sin aguijón
Un padre viajaba con su hijo alérgico a las picaduras.
Una abeja comenzó a volar dentro del automóvil.
El niño se aterrorizó.
Entonces el padre atrapó la abeja con su mano.
Después abrió la mano y dejó que siguiera volando.
El niño gritó:
—¡Papá, todavía está aquí!
El padre mostró el aguijón clavado en su palma.
—Sí, hijo, pero ya no puede hacerte daño.
La abeja seguía presente.
Pero había perdido su arma.
La muerte sigue existiendo en este mundo, pero Cristo tomó su aguijón en la cruz.
Como en el caso de Lázaro. Frente a la tumba de Lázaro parecía que la muerte había ganado.
Cuatro días.
Piedra cerrada.
Esperanza terminada.
Entonces Jesús pronunció dos palabras: “¡Lázaro, ven fuera!”
Y el cementerio tuvo que obedecer. Algunos autores dicen que si tuvo que decir su nombre porque sino todos los muertos se hubieran levantado.
“La muerte puede cerrar nuestros ojos por una noche, pero Cristo los abrirá para una eternidad.”
Su palabra nos dice:
"Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. 26 Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?". Juan 11:25-26.
"Y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amén. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades". Apocalipsis 1:18.
"Pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio". 2 Timoteo 1:10.
“Para el creyente la muerte es un asunto trivial. Cristo habla de ella como si tuviera poca importancia.” (DTG, 731).
Pero Pablo no termina hablando del cielo. Termina hablando de la tierra.
No termina hablando de la resurrección. Termina hablando del trabajo cotidiano.
¿Por qué?
Porque la esperanza futura debe producir fidelidad presente. Saber que Cristo tiene la última palabra debe llevarnos a un compromiso mayor con él. Pablo nos hace un último llamado a la perseverancia.
III. TERCERA VICTORIA: NADA DE LO QUE HACEMOS PARA CRISTO ES EN VANO
“Vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58).
La conclusión comienza con: “Así que...” (hōste).
Pablo conecta la doctrina con la práctica.
Si Cristo resucitó.
Si nosotros resucitaremos.
Si la muerte será derrotada.
Entonces:
“Estad firmes y constantes.”
La palabra hedraioi significa: “firmemente establecidos”.
Y ametakinētoi significa: “inconmovibles”.
Pablo ser refiere a nuestra estabilidad doctrinal y espiritual. Dios espera nuestra acción permanente y creciente. Porque el creyente no vive para una causa perdida.
David Garland afirma que la resurrección garantiza que el servicio cristiano tiene significado eterno y jamás resulta inútil. (Garland. 1 Corinthians, 744). Todo sacrificio por la causa de Cristo nunca es en vano. La resurrección garantiza que el servicio cristiano tiene significado eterno. La resurrección de Cristo garantiza la derrota definitiva de la muerte. Lo que parecía el enemigo invencible ha sido vencido por Jesús.
Ilustración: El constructor de catedrales
Tres obreros colocaban piedras.
Un visitante preguntó al primero:
—¿Qué haces?
—Pongo ladrillos.
Preguntó al segundo:
—¿Qué haces?
—Gano dinero.
Preguntó al tercero:
—¿Qué haces?
El hombre respondió:
—Estoy construyendo una catedral.
Los tres realizaban la misma tarea.
Pero sólo uno veía el propósito.
Muchos sirven a Cristo sin ver los resultados inmediatos.
Enseñan.
Predican.
Visitan.
Oran.
Evangelizan.
Ayudan.
Y parecen no ver fruto.
Pablo dice:
“Tu trabajo no es en vano.”
Dios registra cada esfuerzo.
Querida Juventud
Jóvenes, el mundo les dirá:
acumula seguidores,
construye fama,
busca reconocimiento.
Pero el Reino de Dios enseña otra cosa:
Invierte tu vida en aquello que sobrevivirá a la eternidad.
Un título es valioso.
Una profesión es importante.
Pero ganar almas para Cristo tiene valor eterno. Invierte tus mejores años en la causa y el Reino eterno de Cristo
“Lo que se hace para Cristo jamás se pierde, porque la eternidad conserva todo lo que el amor hace para Dios.”
Su palabra nos alumbra:
"No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos". Gálatas 6:9.
"Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún". Hebreos 6:10.
"Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; 24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís". Colosenses 3:23-24
“Cada acto de sacrificio propio realizado en favor de otros fortalecerá el espíritu de beneficencia en el corazón del dador.” (CC, 80).
CONCLUSIÓN
1 Corintios 15:51-58 constituye el clímax de la doctrina paulina de la resurrección. Mediante la revelación del mystērion (mystērion), Pablo enseña que tanto los creyentes resucitados como los que estén vivos en la venida de Cristo experimentarán una transformación instantánea. Lo corruptible será revestido de incorrupción y lo mortal de inmortalidad. Entonces se cumplirá la victoria definitiva sobre la muerte anunciada por los profetas. La sección concluye con una aplicación práctica: la esperanza de la resurrección debe producir firmeza, perseverancia y abundancia en el servicio cristiano, porque ningún trabajo realizado en Cristo carece de valor eterno.
Ilustración integradora: El viaje en tren
Un anciano viajaba en tren junto a su nieto.
Durante el recorrido atravesaron túneles oscuros.
El niño se asustaba cada vez que desaparecía la luz.
Pero el abuelo permanecía tranquilo.
Finalmente el niño preguntó:
—¿Por qué no tienes miedo?
El abuelo respondió:
—Porque conozco el destino de este tren.
De alguna manera, eso es lo que Pablo nos enseña aquí.
Vivimos atravesando túneles.
Túneles de enfermedad.
Túneles de sufrimiento.
Túneles de pérdidas.
Túneles de incertidumbre.
Pero hay una luz al final del túnel.
Porque Dios ya nos mostró tres grandes victorias:
Primera: Seremos transformados.
Segunda: La muerte será derrotada.
Tercera: Nuestro trabajo para Cristo tiene significado eterno.
LLAMADO
Quiero hacerte algunas preguntas:
¿Estás viviendo como alguien que conoce el resultado final?
¿Hay algún temor a la muerte que aún domina tu corazón?
¿Crees que Dios completará la transformación que comenzó en ti?
¿Te has cansado de servir porque no ves resultados inmediatos?
¿Estás invirtiendo tu vida en lo temporal o en lo eterno?
Hoy Cristo nos invita a levantar la vista por encima de las tumbas, las lágrimas y las luchas.
Nos invita a escuchar la voz de la victoria.
Y a unirnos al cántico de Pablo:
“Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.”
ORACIÓN FINAL
Padre celestial:
Gracias porque cuando observamos este mundo vemos dolor, enfermedad y muerte, pero cuando miramos Tu Palabra vemos victoria.
Gracias porque Cristo venció la tumba.
Gracias porque un día transformarás nuestros cuerpos débiles en cuerpos glorificados.
Gracias porque la muerte no tendrá la última palabra sobre Tus hijos.
Señor, fortalece la fe del que está cansado.
Consuela al que llora por un ser querido.
Levanta al que se siente derrotado.
Ayúdanos a vivir con los ojos puestos en la resurrección y no solamente en las dificultades del presente.
Haznos firmes.
Haznos constantes.
Haznos abundantes en Tu obra.
Y cuando llegue el día de la trompeta final, podamos levantar nuestros rostros con gozo y contemplar a Jesús viniendo en gloria.
Hasta ese día queremos vivir para ti, servirte con alegría y caminar con esperanza.
En el nombre de Cristo, el vencedor.
Amén.
Comentarios
Publicar un comentario