"Así, si comen, o beben, o hacen otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios" (1 Corintios 10:31).
El Espíritu Santo, como agente, no nos privará de la necesidad de ejercer todas las facultades y cada talento. En cambio, nos enseñará a utilizar todos los dones para la gloria de Dios. Cuando dichas virtudes estén bajo la gracia divina, su poseedor se pondrá en condiciones de utilizarlos para los mejores propósitos que existan en esta vida. La ignorancia no puede estimular ni la humildad ni la espiritualidad de ningún profeso seguidor de Cristo. Las verdades de la Palabra de Dios serán mejor apreciadas por un intelectual que sea creyente sincero. Cristo puede ser mejor glorificado por los que le sirven con inteligencia. El gran propósito de la educación es capacitarnos para utilizar las facultades que Dios nos ha concedido a fin de que podamos representar como corresponde la religión de la Biblia, y para promover la gloria de Dios (Recibiréis poder, 17 de mayo, 148).
Los capítulos 8 al 10 de 1 Corintios concluyen la discusión de los capítulos 5 y 6 acerca de la sexualidad y presenta al mismo tiempo las respuestas de Pablo a preguntas específicas formuladas en una carta que había recibido de los corintios (1 Corintios 7:1). Estas respuestas dominarán el resto de 1 Corintios.
El contenido y la naturaleza de 1 Corintios 7 indica que la inmoralidad sexual (caps. 5-7) y la idolatría (caps. 8-10) son temas relacionados. De hecho, a menudo son mencionados juntos en el Nuevo Testamento (ver Hechos 15:20, 29; 21:25; 1 Corintios 6:9; Efesios 5:5; Colosenses 3:5; Apocalipsis 21:8; 22:15).
En general, Pablo aborda el problema de la inmoralidad sexual en 1 Corintios 5 a 7, mientras que su principal preocupación en los capítulos 8 a 10 es la cuestión de la idolatría. El apóstol afirma que los cristianos deben huir de ambas (1 Corintios 6:18; 10:14).
Anteriormente vimos que el cristiano puede evitar la inmoralidad sexual pues es templo del Espíritu Santo (1 Corintios 6:19-20).
Ahora veremos que también puede huir de la idolatría al hacer «todo para la gloria de Dios» (1 Corintios 10:31).
I. CONOCIMIENTO VS AMOR
Lee 1 Corintios 8:1-13. ¿Por qué Pablo contrasta el conocimiento con el amor? ¿Cuál es el contexto aquí? ¿Qué quiere decir el apóstol?
Pablo utiliza el tema de los alimentos ofrecidos a los ídolos, que había dividido a la iglesia de Corinto en dos grupos, para abordar una cuestión más profunda: la falta de amor por los demás (1 Corintios 8). Algunos creían que su conocimiento sobre la inexistencia de otros dioses les daba derecho a comer carne de animales sacrificados a los ídolos (1 Corintios 8:4). Pablo llama a estos «los fuertes» (1 Corintios 4:10). Por otra parte, quienes se oponían a este comportamiento son designados como «los débiles» (1 Corintios 8:9-12). El apóstol identificó así a los del segundo grupo tal vez porque no habían superado algunas creencias supersticiosas propias de su anterior experiencia pagana. Al ver a los «fuertes» comiendo alimentos ofrecidos a los ídolos, podrían llegar a la conclusión de que el cristianismo y la idolatría eran compatibles. Por lo tanto, Pablo no quería que los «fuertes» se convirtieran en un tropiezo para los débiles.
La Biblia considera el acto de ingerir alimentos ofrecidos a los ídolos de manera muy negativa (Hechos 15:20, 29; 21:25; comparar con Apocalipsis 2:14, 20). Sin embargo, Pablo no pronuncia declaraciones tan radicales como las que se ven en estos pasajes. Esto se debe a que su principal preocupación es la falta de unidad que podría causar el mal uso del conocimiento. Pablo no critica el conocimiento como algo malo en sí mismo, sino que se opone al tipo de conocimiento que conduce a la arrogancia y la división en la iglesia. El conocimiento sin amor no es verdadero conocimiento en absoluto (1 Corintios 8:2). El verdadero conocimiento surge solamente cuando uno ama a Dios y es conocido por él (1 Corintios 8:3).
Citando Deuteronomio 6:4, Pablo muestra que los creyentes deben saber que solo hay un Dios (1 Corintios 8:4-6). Curiosamente, sigue la misma idea que se ve en Deuteronomio 6:4, 5, donde la afirmación de que nuestro Dios es uno va seguida del mandamiento «amarás al Señor tu Dios». Tanto para Pablo como para Moisés, el conocimiento sin amor carece de valor.
Confiados en su conocimiento, los «fuertes» creían que comer alimentos sacrificados a los ídolos era inofensivo o inocuo. Como veremos el miércoles y el jueves, Pablo les concedió ese derecho bajo ciertas condiciones. Sin embargo, si eso se convertía en un obstáculo para los «débiles» (1 Corintios 8:9), debía ser evitado. Se supone que los cristianos deben practicar la abnegación por amor a Cristo y a los demás.
Pablo argumenta que el conocimiento carente de amor puede convertirse en algo malo (1 Corintios 8). ¿En qué situaciones puede ser realmente malo el conocimiento sin amor?
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