Introducción: El teléfono que estaba conectado, pero no cargaba
Un adolescente estaba desesperado porque su teléfono se apagaba constantemente. Lo conectaba todas las noches, pero al despertar seguía sin batería.
Una mañana examinó cuidadosamente el cargador y descubrió el problema: el cable estaba conectado al teléfono, pero no a la corriente.
Parecía conectado.
Pero no lo estaba.
Tenía apariencia de conexión.
Sin poder.
Tenía forma de relación.
Sin energía.
Muchos cristianos viven así.
Asisten a la iglesia.
Participan en actividades religiosas.
Escuchan sermones.
Tienen una Biblia.
Pero espiritualmente están agotados.
No porque Cristo haya dejado de dar vida.
Sino porque han dejado de permanecer en Él.
Por eso Jesús, pocas horas antes de ir a la cruz, reunió a sus discípulos y les habló del secreto que sostendría sus vidas cuando Él ya no estuviera físicamente con ellos.
No les habló de estrategias.
No les habló de organización.
No les habló de poder político.
Les habló de una relación.
Surgen entonces algunas preguntas:¿Qué significa realmente permanecer en Cristo?
¿Cómo sabe una persona si permanece en Cristo o sólo mantiene una apariencia religiosa?
¿Cuál es la evidencia de una relación genuina con Jesús?
¿Cuál es el propósito final de la vida cristiana?
En Juan 15:9-16 encontramos el secreto de una vida que permanece.
Y Jesús nos lo revela mediante tres grandes verdades.
I. PRIMER SECRETO: PERMANECE EN EL AMOR DE CRISTO
"Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor" (Juan 15:9).
La exégesis del texto nos mostró que el mandato principal es el verbo griego meínate ("permaneced").
No es una invitación ocasional.
Es un llamado a vivir continuamente unidos a Cristo.
Lo extraordinario es que Jesús compara su amor por nosotros con el amor del Padre hacia Él.
El mismo amor que existe dentro de la Trinidad es el amor que Cristo ofrece a sus discípulos.
D. A. Carson señala que aquí Jesús coloca al creyente dentro de la esfera del amor divino que ha existido eternamente entre el Padre y el Hijo (The Gospel According to John, p. 518).
¡Qué pensamiento tan asombroso!
No somos amados poco.
No somos amados parcialmente.
Somos amados con un amor celestial.
Ilustración: El niño adoptado
Una pareja adoptó a un niño que había pasado por varios hogares temporales.
Durante meses el pequeño preguntaba cada noche:
—¿De verdad ustedes me quieren?
Una noche la madre respondió:
—Hijo, no tienes que ganarte nuestro amor. Precisamente te adoptamos porque te amamos.
A la mañana siguiente el niño preguntó:
—¿Y si me porto mal?
La madre respondió:
—Tendrás consecuencias, pero nunca dejarás de ser mi hijo.
Eso es exactamente lo que Cristo quiere que entendamos.
La obediencia no compra el amor de Dios.
La obediencia permanece dentro del amor de Dios.
Frase de impacto
La vida cristiana no comienza esforzándose por ser amado; comienza creyendo que ya hemos sido amados.
Versículo de apoyo
"Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios" (1 Juan 3:1).
Transición
Pero permanecer en el amor de Cristo no es un sentimiento pasivo.
El amor verdadero siempre produce una respuesta.
Y eso nos lleva al segundo secreto.
II. SEGUNDO SECRETO: PERMANECE EN LA OBEDIENCIA DEL AMOR
"Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor" (Juan 15:10).
Jesús no dice:
"Si guardáis mis mandamientos, lograréis que os ame."
Dice:
"Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor."
La obediencia no es la causa del amor.
Es la evidencia del amor.
Andreas Köstenberger explica que la obediencia es la manifestación visible de una relación auténtica con Cristo (John, p. 455).
Ilustración bíblica: José en Egipto
José era joven.
Estaba solo.
Lejos de su familia.
Tentado constantemente.
Nadie habría descubierto su pecado.
Pero respondió:
"¿Cómo, pues, haría yo este grande mal y pecaría contra Dios?" (Gn. 39:9).
José no obedeció porque tuviera miedo.
Obedeció porque amaba a Dios.
La obediencia nacida del amor siempre es más poderosa que la obediencia nacida del temor.
El mandato central
Jesús resume toda la vida cristiana con estas palabras:
"Que os améis unos a otros como yo os he amado" (Jn. 15:12).
Luego añade:
"Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos" (Jn. 15:13).
Aquí Jesús ya está mirando hacia la cruz.
Dentro de pocas horas cumpliría sus propias palabras.
Frase de impacto
La medida del amor cristiano no es cuánto sentimos, sino cuánto estamos dispuestos a sacrificarnos.
Ilustración histórica
Durante una epidemia en el siglo III, muchos habitantes abandonaron las ciudades romanas para escapar del contagio.
Los cristianos hicieron lo contrario.
Permanecieron para cuidar enfermos, alimentar huérfanos y sepultar muertos.
Muchos perdieron la vida.
Pero mostraron al mundo el amor de Cristo.
No predicaron solamente con palabras.
Predicaron con sacrificio.
Versículo de apoyo
"Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad" (1 Juan 3:18).
Para los jóvenes
Joven, quiero hablar contigo de manera personal.
Vivimos en una cultura que confunde amor con emoción.
Nos enseñan:Si se siente bien, hazlo.
Si te gusta, síguelo.
Si te emociona, persíguelo.
Pero Jesús enseña algo diferente.
El amor verdadero no es sólo sentir.
Es permanecer.
Es ser fiel cuando nadie te ve.
Es mantener tus principios cuando otros se burlan de ellos.
Es decir "no" al pecado cuando sería más fácil decir "sí".
Es amar a Cristo cuando el mundo ama todo menos a Cristo.
No dejes que las redes sociales definan tu identidad.
No dejes que las tendencias definan tus valores.
No dejes que la popularidad defina tu propósito.
Tu valor fue definido en una cruz.
Y tu propósito fue definido por Cristo.
Frase para los jóvenes
El mundo te ofrece aceptación temporal; Cristo te ofrece identidad eterna.
Transición
Sin embargo, Jesús no nos salva solamente para que disfrutemos su amor y obedezcamos sus mandamientos.
Hay un propósito aún mayor.
III. TERCER SECRETO: PERMANECE PARA DAR FRUTO
"Yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto" (Juan 15:16).
Este versículo destruye una idea equivocada que muchos tienen.
La salvación no termina cuando aceptamos a Cristo.
Comienza allí.
Jesús escogió a sus discípulos para una misión.
La exégesis del pasaje muestra que la elección y la misión están inseparablemente unidas.
Fuimos escogidos para dar fruto.
Craig Keener afirma que el fruto en Juan representa una vida transformada que impacta a otros para la gloria de Dios (The Gospel of John, vol. 2, pp. 1006-1008).
Ilustración: El árbol de mango
Un agricultor plantó dos árboles de mango.
Durante años uno creció hermoso.
Tenía hojas verdes.
Ramas fuertes.
Excelente apariencia.
Pero nunca produjo fruto.
El otro no era tan impresionante.
Pero cada temporada estaba lleno de mangos.
Cuando llegó el momento de decidir cuál conservar, el agricultor no observó las hojas.
Observó los frutos.
La pregunta no es:
"¿Cuánto sabes?"
La pregunta es:
"¿Qué produce tu vida?"
Jesús nos llama amigos
En este mismo contexto Jesús dice:
"Ya no os llamaré siervos... os he llamado amigos" (Jn. 15:15).
Leon Morris señala que Cristo no elimina su autoridad como Señor, sino que eleva a sus discípulos a una relación de íntima comunión (The Gospel According to John, p. 600).
No servimos a un Amo distante.
Servimos a un Salvador que nos llama amigos.
Frase de impacto
El mayor privilegio del cristiano no es trabajar para Cristo; es caminar con Cristo.
Versículos de apoyo
"En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto" (Juan 15:8).
"Por sus frutos los conoceréis" (Mateo 7:20).
Conclusión
La ilustración del río y las tres compuertas
Un ingeniero observaba un enorme sistema de irrigación.
Tres compuertas permitían que el agua llegara a cientos de hectáreas.
Cuando la primera compuerta estaba abierta, el agua entraba al canal principal.
Cuando la segunda estaba abierta, el agua avanzaba por los campos.
Cuando la tercera estaba abierta, los cultivos producían abundante fruto.
Si cualquiera de ellas se cerraba, todo el sistema fallaba.
De manera semejante, Jesús presenta tres compuertas espirituales:
Primera compuerta:
Permanece en su amor.
Segunda compuerta:
Permanece en una obediencia nacida del amor.
Tercera compuerta:
Permanece produciendo fruto para la gloria de Dios.
Cuando esas tres realidades fluyen juntas, la vida cristiana florece.
Llamado
Permíteme preguntarte:¿Estás permaneciendo realmente en Cristo o sólo estás cerca de actividades religiosas?
¿Tu obediencia nace del amor o simplemente de la costumbre?
¿Hay fruto espiritual visible en tu vida?
¿Podría Jesús señalar a alguien que ha sido bendecido porque tú permaneciste en Él?
Si Cristo viniera hoy, ¿hallaría una relación viva o solamente apariencia de conexión?
Hoy Jesús sigue diciendo:
"Permaneced en mi amor."
No es una invitación para mañana.
Es una invitación para hoy.
Citas de Elena G. White
“La unión con Cristo por una fe viva es perdurable; toda otra unión debe perecer.” (El Deseado de Todas las Gentes, p. 630).
“Cuando Cristo mora en el corazón, el alma queda tan llena de su amor y del gozo de su comunión, que se aferra a Él.” (El Camino a Cristo, p. 72).
“El fruto del Espíritu aparece cuando Cristo es formado en lo íntimo del alma.” (Palabras de Vida del Gran Maestro, p. 67).
Oración Final
Padre amado:
En esta noche venimos delante de Ti reconociendo que muchas veces hemos intentado vivir la vida cristiana con nuestras propias fuerzas. Hemos estado ocupados, pero no siempre conectados. Hemos trabajado para Ti, pero a veces hemos olvidado caminar contigo.
Señor Jesús, gracias porque nos amas con el mismo amor con que el Padre te ama a Ti. Ese amor es demasiado grande para comprenderlo y demasiado maravilloso para merecerlo.
Perdónanos cuando hemos buscado la religión sin relación, la actividad sin comunión, el fruto sin permanecer en la Vid.
Hoy queremos volver a Ti. Queremos permanecer en tu amor. Queremos obedecerte no por obligación, sino porque te amamos. Queremos producir fruto que permanezca y que glorifique tu nombre.
Bendice especialmente a nuestros jóvenes. Guárdalos en medio de un mundo lleno de confusión. Ayúdales a encontrar en Cristo su identidad, su propósito y su futuro.
Si hay corazones heridos, sánalos. Si hay almas cansadas, fortalécelas. Si hay creyentes fríos, enciéndelos nuevamente con el fuego de tu Espíritu.
Haz que al salir de aquí podamos decir con sinceridad:
"Señor, quiero permanecer en tu amor, caminar en tu obediencia y vivir para dar fruto."
En el nombre precioso de Jesús.
Amén.
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