Antes de embarcarnos plenamente en la misión descrita en la Gran Comisión de Mateo 28: 19, 20, es crucial que apreciemos y utilicemos las herramientas apropiadas que faciliten el éxito en el campo misionero. Afortunadamente, gracias a Dios, la Biblia identifica estas herramientas misioneras como dones espirituales y talentos. Por lo tanto, no es coincidencia que Cristo haya ordenado a sus discípulos que esperaran hasta recibir el poder del Espíritu Santo: “Pero recibiréis poder cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos” (Hechos 1:8). Este empoderamiento espiritual es un regalo de Dios para todos los discípulos. Sirve como catalizador para la difusión del evangelio, extendiéndose desde la época de los apóstoles hasta el día de hoy, o “en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).
Los dones espirituales y talentos no funcionan de forma aislada; siempre se complementan entre sí en un ministerio eficaz. Por lo tanto, todo seguidor de Cristo necesita tanto talentos como dones espirituales para estar completamente equipado para el ministerio.
TALENTOS Y DONES ESPIRITUALES
Los talentos y los dones espirituales comparten similitudes pero difieren en naturaleza. Un talento resulta de la combinación de genética y formación, y puede desarrollarse y dirigirse ya sea hacia una profesión o hacia un hobby. Todo el mundo, independientemente de ser cristiano o no, puede poseer un talento desde el nacimiento y puede utilizarse con fines espirituales o no espirituales. Sin embargo, no se puede decir lo mismo de los dones espirituales.
Jesús brindó información sobre los talentos y su crecimiento en una parábola que compartió con sus discípulos: “Porque el reino de los cielos es como un hombre que, yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes. A uno dio cinco talentos, a otro dos y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos” (Mateo 25:14, 15).
“Las facultades de su cuerpo, mente y alma le pertenecen a Él y han de ser utilizadas para Él”. (7TI, 267).
En la parábola, Jesús ilustra los talentos como representantes de lo que Dios nos ha dado: nuestras habilidades naturales o inherentes destinadas a ser utilizadas de una manera que lo glorifique y atraiga a otros hacia él. La afirmación “cada uno conforme a su capacidad” significa que estos talentos deben emplearse como herramientas para servir a los demás y no con fines egoístas. Cristo lo confirmó preguntando: “¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su señor pondrá sobre su casa para que a tiempo les dé su ración?” (Lucas 12: 42). En otras palabras, el talento debe ser desarrollado y utilizado para servir a los hijos de Dios. En consecuencia, cuando el Maestro regrese, habrá responsabilidad y recompensa. Cristo reiteró esta explicación a sus siervos: “Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, lo halle haciendo así. En verdad os digo que lo pondrá sobre todos sus bienes” (Lucas 12:43, 44).
Los dones espirituales, por el contrario, son dones de Dios a través del Espíritu Santo para empoderar a los creyentes para la proclamación global del evangelio, como se indica en Marcos 16:15. A diferencia de los talentos, que uno desarrolla y pueden conducir a la propia profesión o pasatiempo, los dones espirituales son dados por el Espíritu Santo para la edificación de la iglesia de Cristo. Efesios 4: 11-12 ilustra esto: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio”. En esencia, los talentos representan lo que Dios nos ha dado como habilidades naturales, mientras que un don espiritual es el resultado de la acción del Espíritu Santo en nosotros.
El apóstol Pablo enfatizó la necesidad de que los cristianos reciban el poder de al menos un don espiritual del Espíritu Santo antes de dedicarse al ministerio. Es la mayor necesidad de todos los creyentes. Advierte a los creyentes que no dependan únicamente de las habilidades o talentos para desempeñar el ministerio, afirmando en 1 Corintios 12: 1-7 que “no quiero, hermanos, que ignoréis acerca de los dones espirituales, [...] a cada uno es dada la manifestación del Espíritu para el bien de todos”.
Pablo explica además que no todos los dones espirituales del Espíritu Santo se manifiestan en una sola persona. En cambio, los individuos los reciben según lo determina el Espíritu Santo, como se describe en 1 Corintios 12: 8-11: “Porque a uno es dada por el Espíritu palabra de sabiduría; a otro, palabra de conocimiento según el mismo Espíritu; a otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. A otro, el hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro, diversos géneros de lenguas, y a otro, interpretación de lenguas. Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere”.
Por lo tanto, Pablo anima a que “teniendo pues, diferentes dones, según la gracia que nos es dada: el que tiene el don de profecía, úselo conforme a la medida de la fe” (Romanos 12: 6).
Además, Pedro escribió en 1 Pedro 4: 10: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios”. Dado que todos los cristianos deben desempeñar un papel activo en el avance del evangelio, ¿cree usted que ha recibido alguno o algunos de estos dones espirituales? Si es así, ¿está seguro de que los está utilizando para servir a otros y proclamar el evangelio?
RECOMPENSA POR UTILIZAR TALENTOS Y DONES ESPIRITUALES PARA SERVIR A LOS DEMÁS
Una reflexión profunda sobre los talentos y dones espirituales encuentra una mayor comprensión en el Espíritu de Profecía. Elena G. de White escribió: “El talento más pequeño y el servicio más humilde pueden ofrecerse a Jesús como dones consagrados, y él los presentará al Padre con la fragancia de sus propios méritos. Si presentamos lo mejor que tenemos con toda sinceridad y con amor a Dios, con el anhelo ferviente de servir a Jesús, el don será aceptado plenamente. Cada uno puede hacerse tesoros en los cielos. Todos pueden ser “ricos en buenas obras, dadivosos, generosos; atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna” (CSMC, 167).
Conclusión
El Espíritu de Profecía comenta: “No importa cuán grandes o pequeños sean sus talentos, recuerden que lo que tienen es de ustedes únicamente porque les ha sido confiado. De este modo el Señor los está probando, dándoles la oportunidad de demostrar cuán dignos de confianza son. A él le deben todas sus habilidades. Las facultades de su cuerpo, mente y alma le pertenecen a él y han de ser utilizadas para él. Su tiempo, influencia, habilidades y talento, de todo se le debe dar cuenta a aquel que todo lo da. Usa mejor sus talentos quien se esfuerza diligentemente por llevar a cabo el gran plan del Señor para la elevación de la humanidad.” (7TI, 267).
Por lo tanto, es importante identificar nuestras habilidades y dones espirituales del Espíritu Santo y comenzar a aprovecharlos para servir a los demás.
Es crucial comprender que la esperanza de la resurrección de los santos se basa en la utilización de estas herramientas espirituales de talentos y dones espirituales. El empleo eficaz de estas herramientas nos posicionará para estar entre los santos que resucitarán y se encontrarán con Jesús en su segunda venida, para ser llevados al reino celestial como se prometió. El Espíritu de Profecía afirma: “El intelecto, la razón, los talentos de los hombres son los dones de Dios que han de ser empleados para la gloria divina, para la edificación de su reino eterno. Lo que es de valor a la vista del cielo es el carácter espiritual y moral, y este es el que sobrevivirá a la tumba y será hecho glorioso con inmortalidad por los siglos infinitos de la eternidad. [...] Tan solo los que han apreciado la gracia de Cristo, que los ha hecho herederos de Dios y coherederos con Jesús, se levantarán de la tumba llevando la imagen de su Redentor (1MS, 303).
Preguntas de reflexión
➀ ¿Estás seguro de que estás haciendo buen uso de estas herramientas (talentos y dones espirituales) otorgadas a todos los creyentes, incluido tú?
➁ ¿Estás seguro de que al usar tus talentos y dones espirituales, estás acumulando un tesoro en el cielo que te permitirá estar entre los santos que resucitarán e irán con Jesús al reino?
➂ ¿Te sientes desafiado al trabajar con estos talentos y dones espirituales en la viña del Señor? Si tu respuesta es sí, ¿qué vas a hacer diferente después de hoy?
“¡Cuán hermosos son sobre los montes los pies del que trae alegres nuevas, del que anuncia la paz, del que trae nuevas del bien, del que publica salvación, del que dice a Sión: ʻ¡Tu Dios reina!” (Isaías 52: 7).
Compromiso:
Elijo, con la ayuda de Dios, dedicar tiempo regular cada semana a TRABAJAR para Dios, difundiendo las BUENAS NUEVAS a otros a través de estudios bíblicos, grupos pequeños, etc.
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