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Guerreros de Oración

"Amo al Señor, porque ha escuchado mi voz y mis súplicas, porque ha inclinado a mí su oído, por eso lo invocaré mientras yo viva". (Salmos 116:1, 2).

ORANDO INTENSAMENTE

¿Describirías la oración como algo hermoso o como una carga? ¿Qué ha contribuido a tu perspectiva?

- Bueno, supongo que ahora solo nos queda orar -
Probablemente has escuchado o has dicho esto alguna vez. Esto significa que: como nada ha funcionado ahora probaremos con la oración. Pero, Dios desea que la oración sea nuestro primer recurso y no nuestra última opción. Él dijo: 'cuando oren'; no, 'si oran'.
La oración es un don de todos los creyentes. Lutero decía: 'Ser cristiano sin orar es tan imposible como estar vivo sin respirar'
Si casi no hablaras con tu mejor amigo o con tu cónyuge, tu relación con esa persona pronto se malograría y surgirían problemas. De la misma manera, la oración es esencial para tener una relación cercana con Dios, un hábito devocional crucial que cada uno de nosotros necesita y puede fortalecer. Si no oramos a menudo, tarde o temprano nos alejaremos del Señor.
Según Salmos 116:1, 2, cuanto más oramos, más creemos que Dios nos escucha; y, cuanto más creemos que Dios nos escucha, más lo amamos y confiamos en él.

La Biblia registra la experiencia de distintas personas que oraban de diferentes maneras. Al estudiar el ejemplo de ellas podemos vislumbrar cómo su comunión con Dios influyó en su relación con él, cómo sus oraciones influyeron positivamente en la vida de otras personas, y cómo podríamos orar también nosotros para nuestro bien y el de los demás.

Al igual que el estudio de la Biblia, el tema de la oración es importante y mucho más amplio de lo que se puede abarcar en este estudio. Sin embargo, en esta ocasión aprenderemos varias lecciones de algunos personajes de la Biblia que oraron y demostraron cuán importante es la oración para tener una relación sólida con Dios.

I. EL FIEL DANIEL

Daniel es uno de los grandes héroes de la Biblia. Sin duda recordamos el comienzo de su historia (ver Daniel 1): «Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la comida ni con el vino del rey» (Daniel 1:8). Él y sus tres amigos recibieron de Dios «conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias. Además, Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños» (Daniel 1:17). La Biblia dice que Daniel era sabio (Daniel 1:20; 2: 14, 21, 23, 48) porque el Espíritu de Dios estaba en él (Daniel 4:9, 18; 5:14; 6:3), y que era muy amado por el Cielo (Daniel 9:23; 10:11). Estos son algunos de los rasgos de un hombre que tenía una conexión sólida y constante con Dios.

Cuando el rey Nabucodonosor decretó la muerte de todos los sabios de Babilonia, Daniel pidió misericordia a Dios y que le revelara el sueño del rey y su significado (Daniel 2:18). Cuando el Señor lo hizo, Daniel oró inmediatamente.

"Y Daniel habló y dijo: Sea bendito el nombre de Dios de siglos en siglos, porque suyos son el poder y la sabiduría. 21 Él muda los tiempos y las edades; quita reyes, y pone reyes; da la sabiduría a los sabios, y la ciencia a los entendidos. 22 Él revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz. 23 A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza, y ahora me has revelado lo que te pedimos; pues nos has dado a conocer el asunto del rey". Daniel 2:20-23. ¿Por qué oró Daniel y qué podemos aprender de su oración?

Los años pasaron y distintos reyes ocuparon el trono, pero Daniel siguió siendo un valorado consejero de la corte y, «debido a la gran destreza administrativa de Daniel, el rey hizo planes para ponerlo frente al gobierno de todo el imperio» (Daniel 6:3, NVI). «Era fiel y ningún vicio ni falta había en él» (Daniel 6:4). A pesar de la envidia de sus colegas y las conspiraciones malvadas en su contra (Daniel 6:5-9), Daniel mantuvo su constante vida de oración.

"Cuando Daniel supo que el edicto había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como lo solía hacer antes. Entonces se juntaron aquellos hombres, y hallaron a Daniel orando y rogando en presencia de su Dios" Daniel 6:10, 11. ¿Qué nos dicen estos versículos acerca de Daniel?

Ante las dificultades, Daniel oró. Aunque la amenaza iba directamente contra su vida, él se mantuvo firme y constante en la oración: tres veces al día, como era su costumbre. Además, era predecible; abría su ventana y oraba mirando hacia Jerusalén. Su oración incluía una acción concreta —se arrodillaba— y se centraba en la acción de gracias y la súplica.

La oración pública comienza con la oración privada. Cuanto más cómoda se encuentre una persona persona orando en privado, más probable será que se sienta cómoda orando en público.
"La oración pública es el desbordamiento de la oración privada" (Darryl Dash. The Temptations of Prayer (Matthew 6:5-15, Luke 11:1-13) En https://www.dashhouse.com/200594the-temptations-of-prayer-matthew-65-15-luke-111-13-html/ Consultado 9/05/2026.
Si hablamos constantemente con Dios en privado, orar delante de otras personas no nos resultará tan atemorizador. Por el contrario, si rara vez o nunca oramos en privado, es posible que nos resulte más atemorizadora la idea de orar en público. Es necesario, por ello, recordar que la oración no es una actuación; sino que"es el acto de abrir el corazón a Dios como a un amigo" (CC, 92). Es sentir la libertad, comodidad y la alegría de orar en cualquier momento y lugar.

A la luz de una historia como esta, ¿cuán fundadas son tus excusas para no orar?

II. LA POSTURA DURANTE LA ORACIÓN

Cuando tenemos algún problema serio, la mayoría de nosotros llamamos a un amigo íntimo para hablar con él acerca de ello. Cuando tenemos buenas noticias, buscamos a alguien con quien compartirlas. Podemos hacer lo mismo con Dios, ya que «orar es el acto de abrir nuestro corazón a Dios como a un amigo» (CC, 138).

La oración no solo nos mantiene conectados con Dios, sino también dice al Diablo a quién pertenecemos. Nuestra oración matutina de rodillas es una declaración que hacemos a los poderes de las tinieblas de que elegimos a Dios. Además, Dios responde a esa oración enviando a sus ángeles para que nos fortalezcan y nos resguarden de nuestro Enemigo, el Príncipe de las tinieblas (Salmos 91).

El hecho de arrodillarse en actitud de sumisión expresa una disposición humilde y se diferencia de orar sentado o reclinado, aunque también podemos orar de esta manera. Sin embargo, cuando nos arrodillamos ante Dios, nuestro corazón se rinde más fácilmente, ya que nuestro cuerpo y nuestras palabras declaran que él es soberano y que somos sus hijos creados.

Lee los siguientes pasajes bíblicos y considera la vida de estas personas que oraron de rodillas: Daniel 6:10; Lucas 22:41; Hechos 7:60; 9:40 y 20:36.

Orar de pie era una práctica común en los tiempos bíblicos (2 Crónicas 20:5, 6, 13; 1 Samuel 1:26; Job 30:20; Lucas 18:11). La Biblia también comparte ejemplos de personas que oraron sentadas (2 Samuel 7:18; 2 Reyes 4:38). Otros se postraban ante Dios, con el rostro en tierra, aunque esta postura estaba más bien asociada con la sumisión ante un superior (1 Reyes 1:47; Marcos 14:35).

¿Cuál es tu postura habitual cuando oras? La Biblia no exige una en particular, pero esta es importante, pues refleja nuestra reverencia, nuestros sentimientos y nuestro deseo de aceptar la soberanía de Dios en nuestra vida. Algunas personas están imposibilitadas de arrodillarse, pero lo que importa es la postura del corazón. Si puedes arrodillarte, pero normalmente no lo haces, hazlo la próxima vez que ores y nota cómo influye eso en la calidad de tu diálogo con Dios.

La Biblia nos invita a orar sin cesar (1 Tesalonicenses 5:17), lo que implica perseverancia (Colosenses 4:2) y constancia (Romanos 12:12). Dirige ahora mismo tus pensamientos a Dios y háblale como a tu Amigo mientras estás de pie, sentado, reclinado o caminando.

III. ENOC PRACTICABA LO QUE PREDICABA

"Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años, y engendró hijos e hijas. 23 Y fueron todos los días de Enoc trescientos sesenta y cinco años. 24 Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios". Génesis 5:22-24. ¿Qué sabemos, en verdad, acerca de Enoc?

La Biblia no dice mucho acerca de la vida de Enoc, pero sí que caminó con Dios durante trescientos años, hasta que Dios lo llevó al Cielo. ¡Cuán hermoso es que la devoción constante de una persona a Dios sea lo que defina su vida!

Enoc era «constante en la oración» (Romanos 12:12) y se mantenía cada día cerca de Dios, por medio de la fe, en sus circunstancias y experiencias. El mundo se volvía cada vez más malvado en sus días, pero Enoc se mantenía ocupado sirviendo a Dios pues sabía que eso solamente era posible si permanecía en comunión con él.

«En medio de una vida de activa labor, Enoc mantenía fielmente su comunión con Dios. Cuanto más intensas y urgentes eran sus labores, tanto más constantes y fervorosas eran sus oraciones. [...] Después de permanecer algún tiempo entre la gente, trabajando para beneficiarla mediante la instrucción y el ejemplo, se retiraba con el fin de estar solo, para satisfacer su sed y hambre de aquella divina sabiduría que únicamente Dios puede dar. Manteniéndose así en comunión con Dios, Enoc llegó a reflejar más y más la imagen divina. Tenía el rostro radiante de una santa luz, semejante a la que resplandece del rostro de Jesús. Cuando regresaba de estar en comunión con Dios, hasta los impíos miraban con reverencia ese sello del cielo en su semblante» (PP, 66).

Dios no nos pide que vivamos como ermitaños o monjes, tan separados del mundo que no seamos útiles en la Tierra. Como Enoc, podemos ser productivos y conscientes de las necesidades que nos rodean, pero Dios solamente puede reflejar su maravilloso carácter a través de nosotros si mantenemos una relación estable y duradera con él.

Podemos orar en cualquier momento y lugar. No hay ningún lugar en la Tierra donde Dios no nos vea u oiga (Salmos 139:7-12). Él siempre escucha el clamor de nuestro corazón, sin importar dónde estemos (lee Lamentaciones 3:55-57). Sin embargo, hay una ventaja en el hecho de orar audiblemente, ya que cuando lo hacemos solo mentalmente es más factible que el pensamiento se desvíe hacia otros temas. A diferencia de ello, cuando oramos en voz audible, ya sea como un susurro o en nuestro tono habitual, ello sirve como una especie de recordatorio de que Dios es real, que nos está escuchando y que tenemos algo específico acerca de lo cual dialogar con él.

¿Dónde o cómo susurrarás hoy una oración como parte de tu comunión con Jesús?

IV. MOISÉS UN LÍDER CONSAGRADO

Aunque está claro que Enoc tenía una relación muy cercana con Dios, la Biblia contiene más información acerca de la relación de Moisés con el Señor e, incluso, registra numerosos diálogos entre ambos. A medida que pasamos revista a los altibajos de la experiencia de este humilde líder, observamos que la parte más importante de su vida y el secreto de su éxito como dirigente piadoso fue su comunicación constante con Dios y su relación permanente con él.

" Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí. 16 ¿Y en qué se conocerá aquí que he hallado gracia en tus ojos, yo y tu pueblo, sino en que tú andes con nosotros, y que yo y tu pueblo seamos apartados de todos los pueblos que están sobre la faz de la tierra? 17 Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre. 18 Él entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. 19 Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. 20 Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. 21 Y dijo aún Jehová: He aquí un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; 22 y cuando pase mi gloria, yo te pondré en una hendidura de la peña, y te cubriré con mi mano hasta que haya pasado. 23 Después apartaré mi mano, y verás mis espaldas; mas no se verá mi rostro". Éxodo 33:15-23. 

¿Cuál es el contenido y la forma del diálogo entre Moisés y el Señor?

Imagina lo que significó, sin duda, hablar con Dios y oír claramente su voz. Es sorprendente que los israelitas no buscaran este tipo de comunión con Dios por sí mismos en lugar de rogar a Moisés que les hablara en nombre del Señor (Éxodo 20:18-21). No obstante, Dios había preparado a Moisés para esto ya desde su interacción con el futuro líder en la zarza ardiente, en ese mismo monte. Aunque la Biblia registra otras oraciones de Moisés, lo cierto es que él estaba casi continuamente en presencia de Dios, pidiéndole orientación e intercediendo por el pueblo al que dirigía.

Moisés intercedió en dos ocasiones por algunos miembros de su familia. ¿Cuáles fueron las circunstancias que motivaron su mediación y qué habría sucedido si él no hubiera intervenido?

Aarón (Éxodo 32:1-14, 31-34; Deuteronomio 9:20)

María (Números 12:13)

Lo más sorprendente de la interacción en favor de María es que Moisés fue el destinatario de su maltrato y envidia. Él pudo haber permitido que Dios diera a María y Aarón el castigo que merecían. En cambio, perdonó a su hermana e intercedió por ella. ¡Qué poderoso reflejo de la gracia perdonadora de Dios para con los pecadores se ve aquí en las acciones de Moisés!

"Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen". Mateo 5:44 

"Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros" Colosenses 3:13. 

¿Cómo puedes aprender a hacer lo que se te dice aquí? ¿Por qué es importante que lo hagas?

V. MOISÉS INTERCEDE POR LA NACIÓN

4 Características de un guerrero de oración:
1. Los guerreros de oración oran por los demás (Abraham oró por una ciudad; Job oró por sus amigos; David oró por su hijo; Esteban oró por quienes lo torturaban; Jesús oró por los creyentes).
2. Los guerreros de oración esperan una respuesta (Aunque Elías recibió la respuesta: "No hay nada" esto no impidió que siguiera creyendo. Elías estaba esperando el aguacero, mantenía la mirada fija en el horizonte, atento a cualquier indicio  de que Dios haría lo que había dicho). Los guerreros de oración creen que Dios está obrando incluso cuando no hay señales. Anticipan que la respuesta llegará. Al igual que Elías, observan y esperan para ver a Dios obrar.
3. Los guerreros de oración confían en que Dios les dará lo que piden o algo mejor. Muchas veces cuando oramos creemos saber exactamente lo que necesitamos y no queremos aceptar ninguna otra posibilidad. No está mal pedirle a Dios cosas específicas, pero a veces debemos estar abiertos a otras alternativas; es decir, confiar en que Dios nos dará lo que pedimos o algo mejor. "Padre, si quieres, pasa de mi esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya" (Lucas 22:42). Los guerreros de oración llevan sus peticiones a Dios, confiando en que él les concederá al menos lo que piden; y si no es así, algo mejor. En cierto sentido no saben exactamente lo que obtendrán hasta que lo reciben, pero confían en que Dios se encargará de todo y les dará el mejor resultado posible.
4. No se avergüenzan por sus hábitos de oración. El profeta Daniel estaba tan comprometido con la práctica de la oración que estuvo dispuesto a morir por ella (Daniel 6:10). Daniel no intentó ocultar, explicar ni defender su vida de oración. Los guerreros de oración de todas las épocas han abordado la oración con esa misma valentía sin complejos. No consideran la oración como una tarea secreta y débil, sino como una fuerza poderosa en el Universo; saben que cuando uno ora, Dios interviene y los ángeles se acercan a ayudar. Esta certeza les da la confianza necesaria para creer en Dios en las circunstancias más difíciles, incluso en una fosa de leones hambrientos.


"Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro, que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme ahora de tu libro que has escrito". Éxodo 32:31 y 32. 

¿Qué nos enseña este texto acerca de Moisés y la oración?

Moisés intercedió audazmente por el pueblo de Dios una y otra vez. Acudió al Señor cuando los israelitas tenían sed (Éxodo 15:25; 17:2-6) y hambre (Números 11:21, 22), y expresó su desesperación (Números 11:11-15).

Cuando el pueblo construyó el becerro de oro, inmediatamente después del pacto concertado con Dios, Moisés recordó: «Y temí el enojo y la ira que el Señor tenía contra ustedes para destruirlos. Pero el Señor me oyó aún esa vez» (Deuteronomio 9:19).

Cuando los espías regresaron de la Tierra Prometida, Moisés recordó: «Me postré ante el Señor. Cuarenta días y cuarenta noches estuve postrado, porque él había dicho que los iba a destruir» (Deuteronomio 9:25).

Cuando Leví fue separado de las demás tribus para servir en el Santuario, Moisés recordó: «Yo estuve en el monte como la primera vez, cuarenta días y cuarenta noches. Y el Señor me oyó también esta vez, y no quiso destruirte» (Deuteronomio 10:10). Dios escuchó la súplica de Moisés.

Podemos aprender mucho de la vida de Moisés en lo que se refiere a la oración y a aferrarnos a Dios:
- Moisés sentía un profundo amor por Dios y tenía una idea clara del carácter divino. Dios se describió a sí mismo ante Moisés en Éxodo 34:6: «¡Dios compasivo y bondadoso, lento para la ira, y grande en amor y fidelidad!».
- Moisés fue valiente y fiel al aferrarse a Dios en los altibajos del extenuante viaje hacia la Tierra Prometida. Aunque tuvo luchas personales, como cada uno de nosotros, confió en el poder, la presencia y la dirección de Dios en su vida (Éxodo 33:13).
- Moisés recordó a Dios su pacto (Éxodo 32:13), reclamó sus promesas en nombre de su pueblo (Deuteronomio 7: 8) y trajo a la memoria cómo los había guiado en el pasado (Deuteronomio 8:2).
- Moisés aceptó las respuestas de Dios a sus oraciones. Estar en estrecha relación con Dios no significa automáticamente que siempre obtendremos lo que deseamos (Deuteronomio 3:23-29), pero aun así debemos orar con persistencia (Lucas 18:1-8).

¿Quién necesita tus oraciones intercesoras en este momento? ¿Qué te impide orar ahora mismo?

CONCLUSIÓN

¿Con cuál de las tres vidas de oración estudiadas esta semana (Daniel, Enoc y Moisés) te sientes más identificado?

En última instancia, debemos orar porque amamos mucho a Dios y porque no podemos evitar compartir con él todo lo que ocurre en nuestra vida: nuestras alegrías y victorias, nuestras cargas y preocupaciones, nuestras peticiones y necesidades cotidianas. 

«Podemos mantenernos tan cerca de Dios que en cualquier prueba inesperada, nuestros pensamientos se vuelvan hacia él tan naturalmente como la flor se vuelve hacia el sol....Presenta a Dios tus necesidades, tristezas, gozos, preocupaciones y temores; no puedes incomodarlo ni agobiarlo. El que tiene contados los cabellos de tu cabeza no es indiferente a las necesidades de sus hijos […]. Nuestras aflicciones conmueven su tierno corazón, especialmente cuando las compartimos con él. Llévale todo lo que confunde. No hay carga que resulte tan pesada que él no la pueda sobrellevar; pues él sostiene los mundos y rige el devenir del universo. Nada que de alguna manera afecte nuestra paz es tan pequeño que él no lo note. No hay en nuestra experiencia ningún episodio tan oculto que él no lo haya conocido, ni perplejidad tan grande que no la pueda solventar. Ninguna calamidad puede ocurrirle al más humilde de sus hijos, ninguna ansiedad puede asaltarlo, ningún gozo alegrarlo, ninguna oración sincera surgir de los labios, sin que el Padre celestial lo perciba y sin que él se tome en ello un interés inmediato. […] Las relaciones entre Dios y cada persona son tan especiales y únicas como si no hubiera habido otra de la que ocuparse ni por la cual haber entregado a su Hijo amado» (CC, 148, 149).

La cita anterior contiene muchos mensajes perspicaces. ¿Qué pensamiento resuena especialmente en ti después de leerla?

Cuando leemos en la Biblia acerca de los gigantes de la oración, es fácil pensar que no podemos tener una relación tan estrecha con Dios o estar tan comprometidos con él. Pero sí podemos. 
Como Daniel, podemos ser firmes y fieles en arrodillarnos cada día a pesar de la oposición. 
Como Enoc, podemos decidir caminar y hablar con Dios, recurriendo a él antes de hacer el trabajo para el que nos ha llamado. 
Como Moisés, podemos guiar a quienes se encuentran en nuestra esfera de influencia e interceder por nuestras familias y por los miembros de nuestras comunidades si decidimos permanecer bajo la sombra protectora del Todopoderoso, nuestro Líder y Amigo.

Un guerrero de oración no es débil ni frágil, sino visionario, valiente decidido y creyente. Pero también es una persona común y corriente que es sincera con Dios. Se acerca a él auténticamente, aunque en sus oraciones haya tristeza, ira o desánimo. Del mismo modo debemos acercarnos a la oración tal como somos, siendo sinceros con el Dios que de todos modos ya sabe sobre nosotros. C.S. Lewis escribió sobre la oración: "Debemos presentar ante él lo que hay en nosotros, no lo que debería haber en nosotros". (C.S. Lewis. Letters to Malcom: Chiefly on Prayer (Geoffrey Bles, 1964), 35.
Cuando somos humildes y sinceros en nuestras oraciones, Dios nos da el poder y las respuestas que necesitamos.

"Dios siempre da lo mejor a los que dejan la elección en Sus manos". - Jim Elliot.

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