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Simon de Cirene - Su lugar junto a la cruz

Hay perfiles imprecisos de algunos personajes de las Escrituras, figuras semi anónimas con poquísima información sobre ellas.

Simón de Cirene es una de esas figuras que deja una extraordinaria marca en millones de personas alrededor del mundo donde el evangelio es predicado. Él es mencionado en los evangelios de Mateo, Marcos y Lucas; cada uno con solo un texto con respecto a él. Aún así, aparece en la historia sagrada, en los últimos instantes de la vida de Jesucristo de la forma más inesperada.

I. ANTECEDENTES

1. Jesús, en la última fase de su ministerio, enfrenta rechazo y hostilidad.

2. Al terminar la cena, el jueves, él se dirige al jardín del Getsemaní con sus discípulos, donde es arrestado y llevado ante Anás y Caifás, el sumo sacerdote en ejercicio (Mateo 26:57).

3. Las ilegalidades del juicio son grotescas. Jesús es condenado en dos tribunales separados. En las audiencias preliminares con Anás, Caifás y después el Sanedrín, esperaban que Jesús se incriminara.

4. En la segunda etapa del juicio, Jesús es interrogado por Pilato, enviado a Herodes Antipas y, luego, llevado nuevamente a Pilato. Jesús es abofeteado, azotado, coronado con espinas y cubierto con una capa carnavalesca, objeto de burlas.

5. Jesús es entregado a los soldados y conducido rumbo al Calvario, sin alimento ni agua. Sin dormir, cansado por los atropellos y abusos físicos de las últimas horas.

II. EL CAMINO HACIA EL CALVARIO

1. Él lleva en sus hombros el madero horizontal de la cruz, el patíbulo, que podía pesar hasta 30 kilos.

2. Resumen del inusual artículo publicado por la revista de Mayo Clinic Medical Association Journal: Jesús se encuentra en estado crítico.

III. EL ENCUENTRO CON JESÚS

1. Los dos están en direcciones opuestas.

2. Cirene, de donde procedía Simón, era una colonia griega, en el Norte de África, con una importante población judía. Eso sugiere que Simón no vivía en Jerusalén, donde ocurrió el evento de la crucifixión sino que había ido para las celebraciones de la Pascua.

3. “La cruz que había sido preparada para Barrabás fue puesta sobre sus hombros magullados y ensangrentados. […] La carga del Salvador era demasiado pesada para él en su condición débil y doliente” (DTG, 690).

4. El momento del encuentro es preciso. Atónito, Simón presencia la escena de vergüenza y dolor. ¿Será que el contacto con la sangre y con los soldados paganos habría hecho que el cireneo se sintiera impuro para la Pascua, frustrando así el propósito de su largo viaje?

IV. AL SERVICIO DE LA CRUZ

1. Simón fue obligado. Los soldados romanos lo forzaron. Jesús estaba en su límite de resistencia física.

2. ¿Será que la providencia divina había conducido a los soldados romanos a Simón?

3. Simón no fue un mero espectador. Participó directamente del sufrimiento de Cristo. ¿Dios, en su infinita misericordia, había proporcionado esa ayuda?

Tomar la cruz se transforma en un tipo de participación que se convertiría para siempre en parte del discipulado.

4. Llevar la cruz es, tal vez, uno de los mayores privilegios de las Escrituras. El papel desempeñado por un personaje secundario es casi anónimo.

5. ¿Cuánto sabía Simón? ¿Cuánto llegó a comprender? Todos los demás del cortejo desaparecen con el tiempo, pero la memoria de Simón permanece viva e inspiradora en ese momento, en el que él se arrodilló al lado del cuerpo caído de Jesús. Se unió para siempre al gran drama del universo.

El hombre de Cirene, en una acción no ensayada, hizo lo que millones de cristianos, a lo largo de los siglos, estarían dispuestos a hacer si tuvieran la oportunidad. Él acompañó a Jesús hasta el Calvario y testificó el resultado de ese drama.

6. El privilegio también es nuestro: tomar la cruz y seguir a Jesús en dedicación y servicio.

V. ALEJANDRO Y RUFO

1. Las Escrituras no ofrecen muchos detalles sobre Simón.

2. Marcos 15:21 se refiere a él como padre de Alejandro y Rufo: miembros de la iglesia primitiva.

3. En Romanos 16:13, el apóstol Pablo incluye un saludo a “a Rufo, escogido en el Señor, y a su madre y mía”.

4. ¿Serían ellos el hijo y la esposa de Simón? Si ese fuera el caso, el servicio y la dedicación eran parte de la familia de Simón. Él no es recordado en las Escrituras por sus talentos, conocimiento, recursos o religiosidad exterior. Su participación en las narrativas de los evangelios dura un corto espacio de tiempo, que podría ser contado en términos de minutos. Pero de significado eterno.

CONCLUSIÓN

El largo recorrido del cireneo, del Norte de África a Palestina nos viene a la mente: Preparado para la celebración de la Pascua, se encuentra con quien es nuestra Pascua (1 Corintios 5:7). Ese era el encuentro de su vida. Presenció los clavos atravesando las manos y los pies del Señor. Vio la lanza romana abrirle el pecho.

Compartió la intensidad de ese momento. Vio el sol oscurecerse. Oyó la oración del Salmo 22 en los labios del Crucificado. El clamor del Señor resonaba en su oído: “Consumado es”. Vio cuando él inclinó la cabeza y el sol, intenso y brillante, como jamás lo había visto. Simón salió del Calvario marcado para siempre.

No sabemos nada más de Simón después de eso. ¿Permaneció en Jerusalén?

¿Era parte del grupo mencionado en Hechos 2:10 entre otros de Cirene contado como “judíos piadosos”? No lo sabemos y tampoco es realmente importante. Lo que sí es importante es que Simón, después de ese encuentro “estuvo siempre agradecido por esta providencia. Ella le indujo a tomar sobre sí la cruz de Cristo por su propia voluntad y a estar siempre alegremente bajo su carga” (DTG, 691).

Un evangelio apócrifo fue escrito en su nombre: Los hechos de Simón. Según la tradición, él volvió a Egipto, donde predicó el evangelio que él conocía por experiencia personal. ¿Fue martirizado? Lo importante de su vida es su ejemplo y la invitación de Jesus a través de él: Ven y sígueme tú también.

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