Juan 14:1-3
¿Está contento con la situación actual de este mundo? ¿Qué cosas le provocan indignación y tristeza en este mundo? ¿Cree usted que Dios actuará para poner en orden la situación actual de este planeta?
INTRODUCCIÓN
En el estudio de hoy hablaremos sobre un milagro que está en el futuro y que será mundial y visible para todos los seres humanos. Será un milagro extraordinario que testificará del inmenso poder de Dios para rescatar a su pueblo fiel y destruir a quienes se oponen a su gobierno.
Nos estamos refiriendo al regreso de Jesús, uno de los temas más mencionados en la Biblia: hay más de 2.500 referencias.
Aquel tiempo, Jesús les había revelado a sus discípulos que se separaría de ellos (Juan 13:36). Esa revelación los dejó tristes y atribulados. ¿Cómo sería la vida sin la presencia de su amado Salvador? Entonces, a fin de animarlos Jesús les hizo la gloriosa promesa de su regreso. Él declaró claramente: “Vendré otra vez” (v. 3). Desde entonces, el regreso de Jesús ha sido una dulce esperanza para los cristianos. Pedro anunció el regreso de Jesús (Hechos 3:20). Pablo también enseñó sobre ese glorioso evento (1 Tesalonicenses 4:13-19) y lo llamó “la bendita esperanza” del cristiano (Tito 2:13). El regreso de Jesús será la respuesta final de Dios a la maldad y la injusticia que existen en este mundo. Además, la segunda venida de Cristo es nuestra seguridad frente al miedo de la muerte (1 Corintios 15:54-57) y nuestra seguridad del día de la recompensa (Apocalipsis 22:12).
En este mundo de tanto dolor, sufrimientos e injusticias, la promesa del regreso de Jesús nos ofrece esperanza y consuelo en todas las situaciones de la vida. Podemos estar seguros de que el bien triunfará
sobre el mal y la victoria final estará sellada con el regreso glorioso de Jesús. El “Día del Señor” será un día de tinieblas para los impíos, pero un día de alegría para quienes aman su venida (Isaías 35:4).
¿En qué momento de su vida la promesa del regreso de Jesús le sirvió de gran aliento y renovó su esperanza?
Considerando esta promesa debemos preguntarnos: ¿Cuándo, cómo y para qué vendrá Jesús? Esas son preguntas que surgen naturalmente cuando hablamos sobre el milagro del regreso de Jesús. Aunque el tiempo exacto del regreso no se conoce (Mateo 24:36), Cristo presentó señales claras que indicarían su venida (Mateo 24:3-33). Jesús también declaró enfáticamente que su regreso sería personal, literal, visible y audible (Mateo 24:30, 31; Apocalipsis 1:7).
Además la Biblia es clara en demostrar que Jesús volverá tanto para conceder vida eterna a sus hijos al llevarlos al Cielo (1 Tesalonicenses 4:13-19) como para destruir a los impíos que se rebelaron contra su
voluntad (2 Tesalonicenses 2:8).
Pensemos juntos: Las guerras, las catástrofes naturales, el hambre, el aumento de violencia e inmoralidad son evidencias contundentes de la brevedad del regreso de Jesús. Pronto tendremos la alegría de ver a nuestro amado Salvador regresando sobre las nubes del Cielo. En esa ocasión, él nos dará vida eterna y nos llevará al Cielo. Podremos volver a ver a familiares y amigos que la muerte los separó de nosotros. Sobre todo, tendremos la grata alegría de ver el rostro glorioso de nuestro Salvador. Basta de dolor y sufrimiento. Finalmente Dios reunirá a su pueblo y establecerá su reino de paz y justicia.
En su opinión, ¿qué acontecimientos recientes en el mundo son el cumplimiento de las predicciones registradas en la Biblia sobre el regreso de Jesús? ¿A quién desearía ver y abrazar en la mañana de la resurrección? Piense en su primera entrevista con Jesús en el Cielo. ¿Cuál sería el tema de esa conversación?
Pro eso, mientras esperamos la manifestación gloriosa de Jesús debemos tener una vida de sincera y ferviente consagración a Dios. Además debemos participar activamente en la predicación del evangelio.
“La creencia en la segunda venida ejerce influencia de muchas maneras en la vida de los cristianos. No solo se refleja en la vida diaria de la persona, sino también es una motivación para testificar y hacer la preparación espiritual para ese día, independientemente de la demora aparente (Tratado de Teología Adventista del Séptimo día, p. 1006) TL.
Así, el cristiano fiel se prepara para el regreso de Jesús no de manera ociosa, sino activa, viviendo y predicando el evangelio.
Mientras somos conscientes del breve regreso de Jesús, no podemos precipitarnos al punto de abandonar nuestras actividades comunes de la vida (estudio, trabajo, etc.). No podemos aislarnos de la sociedad y mucho menos llevar una vida ociosa mientras esperamos el regreso de Jesús. Como cristianos debemos consagrarnos a Dios para testificar al mundo sobre el regreso de Jesús. Debemos vivir una vida útil y relevante en esta Tierra, y ser una bendición en la vida de otros. De esa manera, no sólo nos prepararemos nosotros para el regreso de Jesús, sino que también estaremos preparando a otros para el encuentro con el Señor. No nos olvidemos que Cristo nos confió la misión de hacer discípulos a todas las naciones (Mateo 28:18-20).
¿Cómo podemos conciliar las actividades de cada día con la debida preparación para el pronto regreso de Jesús? ¿Cómo podemos aprovechar el tiempo que pasamos en el trabajo o en la escuela para testificar de Cristo a otros?
CONCLUSIÓN
En el estudio de hoy aprendimos que el regreso de Jesús es uno de los mayores milagros de la Biblia, pues afectará el destino de todas las personas que viven sobre la Tierra y de los que ya vivieron antes. Las señales del regreso de Jesús deben ser un incentivo para la preparación espiritual y ser activos en la predicación de evangelio. Vivamos hoy teniendo en vista esa gran verdad bíblica.
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