INTRODUCCIÓN
Judas Iscariote es el discípulo de Jesús más conocido y notorio. Pero, “conocido y notorio” por una razón negativa. Es conocido en el arte, la literatura, la política y la historia por su acto de traición. Judas representa el más colosal y funesto ejemplo de rechazo de la gracia divina. Su nombre es una variación de “Judá”, que significa “el Señor guía”. Pero es irónico que, en Judas, encontramos la demostración de alguien directamente guiado por el diablo.
Su apellido, o apodo, “Iscariote” era una identifi cación de su procedencia. Queriot era una pequeña aldea de Judá, al sur de Judea (Josué 15:25). Literalmente, Judas era “el hombre de Queriot”.
I. ¿QUIÉN ERA JUDAS?
1. Sabemos poco sobre él, además del nombre, lugar de procedencia, y el nombre de su padre, Simón (Juan 6:71). Judas era el único discípulo procedente de Judea, lo que podría haberle dado cierta preminencia entre los demás discípulos, todos de Galilea, pescadores o campesinos simples.
2. Tampoco sabemos los detalles de su llamado.
3. Como los demás, escuchó el llamado de Jesús y participó de su ministerio.
Permaneció con Jesús cuando los otros “ya no andaban con él” (Juan 6:66, 67).
4. Tal vez, Judas fuera un celote, un patriota que soñaba con la liberación del dominio de Roma.
5. Fue impresionado por el ministerio de Jesús: su carisma y poder de atracción. Junto con Jesús, inicialmente, tuvo el deseo de ser transformado. Llegó a amar al Señor. Por otro lado, Judas era víctima de la avaricia y de una agenda personal de riqueza y posición.
6. El Salvador leyó su corazón, vio la profundidad de su iniquidad. Buscó alcanzarlo, pero Judas se convirtió en un traidor. Se volvió una piedra de tropiezo para los demás discípulos.
7. Progresivamente, el cáncer de la traición se enraizó en su vida. “La verdad cuando no santifica, endurece”.
8. Judas, como millones de otras personas a lo largo de la historia del evangelio, frustró las intenciones y los esfuerzos divinos.
II. ¿CULPABLE O INOCENTE?
1. Para muchos, Judas solo cumple un papel profético. Pero debemos entender que la profecía de la traición está basada en la presciencia divina, no en la predestinación.
2. Judas no es inocente de su culpa. Él es descrito por los autores de los evangelios canónicos y por Jesús como culpable de lo que hizo. Sus elecciones determinaron su trayectoria y trágico desenlace.
3. Él permitió que Satanás dominara su corazón (Juan 13:27). Hechos 1:18 se refiere a su “iniquidad”.
4. Consistentemente rechazó la oferta divina y siguió su agenda. Nadie lo forzó a eso.
LA VICTORIA DEL DIABLO
1. Por la cronología de los evangelios, la acción traidora de Judas se profundiza el martes de la última semana de Jesús, después de cenar en la casa de Simón, el leproso (Mateo 26:6-12). Judas combina los detalles con los enemigos de Cristo. El jueves, después de la cena, él lleva a los guardias del templo al lugar donde Jesús estaba en el Getsemaní. Él lo identifica con la señal que habían acordado.
2. El beso, una señal de amistad y amor. El beso de Judas se convirtió en el beso más famoso de la historia. Ese era el beso de la muerte: no la muerte de Cristo, sino la de Judas.
3. La respuesta de Jesús (Mateo 26:50) es extraordinaria: “amigo”.
4. Jesús, en su visión profética, sin dudas vio todo el drama que cercaría la vida y la muerte de Judas: su remordimiento, la devolución del dinero, el precio de la traición, la frialdad e indiferencia de los principales judíos y, por último, la desesperación que lo llevó al suicidio.
III. LA PERCEPCIÓN DE LO SAGRADO
1. Sin dudas, Judas percibió lo sagrado en Jesús. Lo sagrado y la conciencia de Dios aún nos molestan, dejándonos solo dos alternativas: aceptarlo o darle la espalda.
2. Jesús intentó despertarlo. La desobediencia genera incredulidad (no lo contrario), y produce un blindaje alrededor de quienes rechazan al Señor. El “hombre de Queriot” se convirtió en apóstol de las tinieblas.
IV. EL MOTIVO DE LA TRAICIÓN: LA EVALUACIÓN DE LOS EVANGELIOS
1. Lucas y Mateo: enfatizan la “avaricia de Judas”.
2. El primer evangelio menciona el precio del trato: treinta monedas, el valor de un esclavo. Por este precio quien vino a libertar a los hombres de sus pecados y miserias fue evaluado y vendido (Mateo 27:9; Zacarías 11:13).
3. Juan coloca de forma más destacada que Judas actúa bajo infl uencia directa del diablo (Juan 6:70, 71).
4. Marcos enfatiza que el hecho de que Judas era “uno de los doce”. Lo que parece hacer de su conducta un monstruoso e inexplicable misterio. Tan cercano a Jesús y tan lejos de él.
CONCLUSIÓN
¿Qué podemos aprender de Judas?
Podemos acercarnos a Cristo aparentando servirle o simulando sumisión a él, y que todo eso no sea más que una farsa.
La traición de supuestos amigos no impedirá los planes divinos, que, al final, se cumplirán y triunfarán soberanamente.
Judas estuvo cerca de Jesús, escuchó los sermones y enseñanzas. Presenció sus milagros, pero su corazón, por el continuo rechazo, se endureció como un pedazo de granito. Siguió siendo un no creyente, y Jesús no pudo alcanzarlo.
La historia de Judas presenta un gélido mensaje. En el corazón de Judas había idolatrías que no fueron curadas.
John Bunyan afirmaba: “Incluso a las puertas de cielo, se encuentra un desvío que conduce a las profundidades de la perdición”.
Como Judas, nuestra elección o rechazo de Jesucristo indica dos alternativas posibles:
1) Cristo o crisis (crisis del griego: juicio, sentencia, separación)
2) Cristo o caos
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