“CUANDO NO ENTIENDES A DIOS, PERO DECIDES CONFIAR EN ÉL”
"Yo sé que mi Redentor vive..." Job 19:25-27
Tema
La fe madura no se demuestra cuando entendemos todo, sino cuando seguimos confiando aun cuando no entendemos nada.
Propósito
Aprender cómo desarrollar una fe que sobreviva al sufrimiento, al silencio de Dios y a las preguntas sin respuesta.
Hoy conoceremos: LAS TRES DECISIONES DE LA FE
INTRODUCCIÓN
La clase más difícil
Un profesor entregó un examen sorpresa. Los estudiantes comenzaron a responder. Pero al dar vuelta la hoja descubrieron que no había preguntas. Sólo un punto negro en medio de una hoja blanca. Todos comenzaron a escribir acerca del punto.
Al terminar, el profesor dijo:
—Nadie escribió sobre la inmensa parte blanca. Todos se concentraron únicamente en el punto negro.
Así suele ocurrir en la vida. Nos enfocamos en:
la enfermedad,
la pérdida,
la oración no respondida,
el problema económico,
el dolor presente.
Y dejamos de ver las evidencias de la fidelidad de Dios que siguen rodeándonos.
Job tenía razones para rendirse. Sin embargo, en medio de su dolor pronunció una de las declaraciones más extraordinarias de fe de toda la Biblia: "Yo sé que mi Redentor vive."
Observe algo impresionante:
Job todavía está sufriendo.
Job todavía está enfermo.
Job todavía no tiene respuestas.
Y aun así confía.
Esto nos lleva a una pregunta:
¿Cómo puede una persona seguir creyendo cuando la vida deja de tener sentido?
Job nos muestra tres decisiones de fe.
I. CREER AUNQUE NO LO ENTIENDA
"Yo sé..."
Lo sorprendente del texto es que Job no dice: "Yo entiendo." Dice: "Yo sé." Hay una enorme diferencia.
Entender habla de explicaciones. Saber habla de confianza.
La fe bíblica no exige que resolvamos todos los misterios antes de creer. Muchas veces Dios nos llama a confiar antes de explicar.
John Hartley observa que la certeza de Job no descansa en la comprensión de su sufrimiento sino en su conocimiento de Dios. (John E. Hartley. The Book of Job (Grand Rapids: Eerdmans, 1988), 293).
Ilustración
Un niño viajaba en avión durante una fuerte turbulencia. Todos estaban nerviosos. Sin embargo, él seguía dibujando tranquilamente. Una pasajera le preguntó:
—¿No tienes miedo?
Él respondió:
—No. Mi papá es el piloto.
La turbulencia seguía. Pero la confianza era mayor que el miedo.
Como en el caso de Abraham salió de Ur sin conocer el destino. No tenía explicación. Pero, tenía una promesa.
La fe comienza donde terminan las respuestas humanas. “La fe no consiste en entender la ruta; consiste en confiar en el Piloto.”
Así lo afirma su palabra:
"Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas". Proverbios 3:5-6.
"Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve". Hebreos 11:1.
"Porque mis pensamientos no son vuestros pensamientos, ni vuestros caminos mis caminos, dijo Jehová. 9 Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos". Isaías 55:8-9
"No podemos explicar ahora las providencias de Dios; pero conoceremos después lo que ahora no comprendemos." (9TI, 286).
Sin embargo, la fe no solamente cree cuando no entiende. También aprende a mirar más allá de las circunstancias presentes.
II. MIRAR MÁS ALLÁ DEL PRESENTE
"Y al fin se levantará sobre el polvo."
Job decide levantar la mirada. Ya no observa solamente su enfermedad. Ahora observa el futuro de Dios.
La gran diferencia entre la desesperación y la esperanza muchas veces consiste en la dirección de nuestra mirada.
El sufrimiento nos obliga a mirar hacia abajo. La fe nos invita a mirar hacia adelante.
Francis Andersen destaca que Job contempla una intervención futura de Dios que trasciende su dolor actual. (Francis I. Andersen. Job: An Introduction and Commentary (Downers Grove: InterVarsity Press, 1976), 190).
Ilustración
Cuando un constructor comienza un edificio, el terreno parece un desastre.
Hay huecos.
Hay barro.
Hay materiales dispersos.
Un observador podría pensar:
—Esto nunca será hermoso.
Pero el arquitecto ya ve el resultado final.
Dios trabaja de la misma manera.
Nosotros vemos el proceso.
Dios ve la obra terminada.
Como en el caso de José quien pasó años sin comprender por qué estaba en prisión.
Pero un día descubrió que Dios estaba usando cada capítulo doloroso para cumplir un propósito mayor.
“Lo que hoy parece caos en las manos de Dios ya es una obra de arte.”
Su palabra nos dice acerca de su obra y planes:
"Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados". Romanos 8:28.
" Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis". Jeremías 29:11.
"Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. 24 Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano". Salmo 37:23-24.
Querida Juventud:
Muchos jóvenes quieren resultados inmediatos.
Si Dios no responde rápido, piensan que los ha abandonado.
Pero Dios trabaja más como agricultor que como microondas.
La cosecha toma tiempo.
Los grandes propósitos también.
No abandones el plan de Dios porque todavía estás viendo solamente los cimientos.
Luego, Job alcanza la cima de su declaración. Ya no habla solamente de confiar ni de esperar. Habla de encontrarse personalmente con Dios.
III. DESEAR A DIOS MÁS QUE LAS RESPUESTAS
"Mis ojos lo verán."
Observe lo que Job no dice:
Veré mis riquezas.
Veré mi salud.
Veré mis hijos.
Veré mis posesiones.
Él dice: "Veré a Dios."
La mayor esperanza de Job no es la restauración. Es estar en la presencia de Dios.
Tremper Longman señala que el centro de este pasaje es el anhelo de comunión final con Dios. (Tremper Longman III. Job (Grand Rapids: Baker Academic, 2012), 236).
Ilustración
Un hombre quedó atrapado durante horas después de un accidente.
Mientras los rescatistas trabajaban escuchó la voz de su esposa diciéndole:
—Estoy aquí.
Ella no podía quitar los escombros.
No podía solucionar el problema.
Pero su presencia cambió todo.
A veces buscamos explicaciones. Pero, Dios nos ofrece algo mejor: Su presencia.
Como Moisés quien pudo haber pedido riquezas, victorias o poder.
Pero pidió: "Te ruego que me muestres tu gloria" (Éxodo 33:18).
Los grandes hombres de Dios siempre terminan descubriendo que Dios mismo es el mayor regalo.
Porque "la fe madura cuando dejamos de buscar solamente la mano de Dios y comenzamos a buscar su rostro".
Su palabra afirma:
"Una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo". Salmos 27:4.
"Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo". Filipenses 3:8.
" Y verán su rostro, y su nombre estará en sus frentes". Apocalipsis 22:4.
"El cielo consiste en acercarse a Dios por medio de Cristo." (DTG, 278).
CONCLUSIÓN
Job 19:25-27 constituye el punto culminante de la fe de Job. En medio del sufrimiento, del abandono social y de la aparente ausencia de Dios, Job proclama con certeza que su Go'el (gōʾălî), su Redentor y Defensor, está vivo. El análisis revela una serie de afirmaciones enfáticas centradas en la experiencia personal: “yo sé”, “mi Redentor”, “yo veré”, “mis ojos”. La esperanza de Job no se basa en una mejoría inmediata de sus circunstancias, sino en la convicción de que Dios vindicará finalmente su causa. Por ello, este pasaje constituye una de las declaraciones más extraordinarias de confianza en la justicia divina y en la victoria final de la comunión con Dios sobre el sufrimiento y la muerte.
Ilustración Integradora: La noche del faro
Un marinero atravesaba una tormenta tan intensa que no podía ver la costa.
No entendía dónde estaba.
No podía controlar las olas.
No podía cambiar el viento.
Pero a la distancia apareció la luz de un faro.
Esa luz le enseñó tres cosas:
Primero: No necesito entender toda la tormenta.
Segundo: Hay una costa esperando más adelante.
Tercero: Al final llegaré a donde está la luz.
Eso fue exactamente lo que descubrió Job.
No entendió todo.
No vio inmediatamente la solución.
No recibió todas las respuestas.
Pero encontró algo mejor. Encontró al Redentor.
LLAMADO
Hoy quiero preguntarte:
¿Hay algo difícil de comprender en tu vida?
¿Hay una oración que parece no tener respuesta?
¿Hay una pérdida que todavía duele?
¿Puedes seguir confiando aunque no entiendas?
¿Puedes mirar más allá del presente?
¿Deseas a Dios más que las respuestas que estás esperando?
Quizás hoy Él no te está explicando el porqué.
Quizás te está invitando a confiar en Quién.
Porque la fe más poderosa no dice: "Ahora entiendo todo; sino, todavía no entiendo, pero sé que no estoy solo, sé que mi Redentor vive."
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