“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.” Filipenses 1:21
La grandeza de la vida cristiana no consiste en cuánto vivimos, sino en quién vive en nosotros y para quién vivimos.
Pablo se encuentra en prisión. Podría ser liberado o ejecutado. Humanamente hablando, debería estar preocupado por su futuro. Sin embargo, desde una celda romana surge una de las declaraciones más poderosas de toda la Biblia:
“Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.”
Como observan Gordon Fee y Peter O'Brien, esta expresión resume toda la filosofía de vida del apóstol: Cristo era el contenido, propósito y meta de toda su existencia. Gordon D. Fee. Paul's Letter to the Philippians (Grand Rapids: Eerdmans, 1995), 144-146; Peter T. O'Brien, The Epistle to the Philippians (Grand Rapids: Eerdmans, 1991), 139.
INTRODUCCIÓN
El secreto de los grandes hombres
Se cuenta que un periodista preguntó a un anciano misionero:
—¿Cuál ha sido el secreto de su larga vida de servicio?
El hombre sonrió y respondió:
—Hace muchos años decidí algo muy simple: dejé de preguntarme qué quería hacer con mi vida y comencé a preguntarme qué quería Dios hacer con ella.
Luego añadió:
—Desde entonces descubrí que la vida tiene sentido cuando pertenece completamente a Cristo.
Esa respuesta encierra una gran verdad.
Muchos existen.
Muchos sobreviven.
Muchos trabajan.
Muchos acumulan bienes.
Pero pocos saben verdaderamente por qué viven.
Y aquí surge una pregunta profunda:
¿Cuál es la razón principal por la que te levantas cada mañana?
¿Cuál es la causa que gobierna tus decisiones?
¿Qué perderías si perdieras todo lo demás?
¿Podrías decir sinceramente: “Para mí el vivir es Cristo”?
Pablo sí podía.
Y hoy descubriremos las tres convicciones de una vida centrada en Cristo.
I. CRISTO ES EL PROPÓSITO DE MI VIDA
“Porque para mí el vivir es Cristo...”
En el texto griego, Pablo utiliza la expresión: to zēn Christos
Literalmente: “El vivir, Cristo.”
Llama la atención que Pablo no dice:
vivir para Cristo,
vivir con Cristo,
vivir cerca de Cristo.
Dice:
“Vivir ES Cristo.”
Moisés Silva señala que Cristo no era simplemente una parte importante de la vida de Pablo; era el significado mismo de su existencia. (Moisés Silva. Philippians, 2.ª ed. (Grand Rapids: Baker Academic, 2005), 89.
Cristo era:
Su motivación.
Su pasión.
Su identidad.
Su misión.
Ilustración: El violín del maestro
Un joven compró un antiguo violín extremadamente costoso.
Sus amigos le preguntaron:
—¿Por qué pagar tanto dinero por un instrumento?
Él respondió:
—Porque pertenece a un gran maestro.
No era simplemente un objeto. Había sido creado para una finalidad.
De igual manera, nosotros no fuimos creados accidentalmente. Fuimos creados para glorificar a Dios.
La vida encuentra sentido cuando cumple el propósito para el cual fue diseñada.
Personaje bíblico: José
José fue vendido como esclavo.
Fue acusado injustamente.
Fue encarcelado.
Pero en cada etapa de su historia mantuvo una convicción: "Dios tiene un propósito."
Por eso nunca permitió que las circunstancias definieran su identidad.
Su propósito era más grande que sus problemas.
“La vida pierde significado cuando Cristo ocupa un lugar; la vida encuentra significado cuando Cristo ocupa el centro.”
Textos de apoyo
"Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria". Colosenses 3:4.
"Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí". Gálatas 2:20.
"Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén. Romanos 11:36
"El ideal que Dios tiene para sus hijos supera en altura al más elevado pensamiento humano." (Ed, 18).
Pero cuando Cristo se convierte en el propósito de nuestra vida, ocurre algo extraordinario.
No solamente cambia lo que hacemos.
También cambia aquello por lo que estamos dispuestos a luchar.
II. CRISTO ES LA CAUSA POR LA QUE VIVO
Todos vivimos por alguna causa.
Algunos viven por dinero.
Otros viven por prestigio.
Otros viven por placer.
Otros viven por fama.
Pero Pablo había encontrado una causa superior.
No era una ideología.
No era una institución.
No era un proyecto personal.
Era Cristo.
Como señala Gordon Fee, Pablo contempla toda su existencia desde la perspectiva de la misión y la gloria de Cristo. (Gordon D. Fee. Paul's Letter to the Philippians, 145).
Por eso, querida juventud:
Elige bien tus batallas
Vivimos en la generación de las grandes discusiones.
Personas pasando horas enteras defendiendo opiniones en redes sociales.
Batallando por aceptación.
Peleando por popularidad.
Compitiendo por reconocimiento.
Sin embargo, muchas de esas batallas no tienen valor eterno.
David no luchó porque buscaba fama.
Luchó porque existía una causa digna.
La gloria de Dios.
La defensa del pueblo de Dios.
El honor del nombre de Dios.
Los gigantes pueden cambiar.
Pero la causa sigue siendo la misma.
La causa de Cristo.
Un joven pasó años intentando convertirse en un famoso influencer.
Miles de horas invertidas.
Miles de publicaciones.
Miles de esfuerzos.
Un día confesó:
—He logrado que mucha gente conozca mi nombre, pero muy pocas personas conocen a Jesús por mi causa.
Qué tragedia gastar una vida entera promoviendo nuestro nombre y olvidar el nombre que salva.
“Una vida grande no se mide por la batalla que peleas, sino por la causa que defiendes.”
Textos de apoyo
Mateo 6:33
2 Corintios 5:15
Filipenses 3:7-8
"Con semejante ejército de obreros como el que nuestros jóvenes, bien preparados, podrían proveer, ¡cuán pronto se proclamaría a todo el mundo el mensaje de un Salvador crucificado, resucitado y próximo a venir!" (Ed, 271).
Cuando Cristo se convierte en nuestra causa, desaparece el temor más grande del ser humano.
El temor a la muerte.
Porque quien sabe para quién vive también sabe en quién puede morir confiado.
III. CRISTO ES LA ESPERANZA MÁS ALLÁ DE MI MUERTE
"...y el morir es ganancia."
La palabra griega utilizada por Pablo es: kerdos
Que significa:
beneficio,
ganancia,
utilidad.
Era un término comercial.
Pablo toma una palabra del mundo de los negocios y la aplica a la eternidad.
Mientras el mundo considera la muerte una pérdida, Pablo la llama ganancia.
¿Por qué?
La respuesta aparece dos versículos después:
"Deseo partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor" (Filipenses 1:23).
La ganancia no es la muerte.
La ganancia es Cristo.
Ilustración bíblica: Esteban
Mientras era apedreado, Esteban levantó la mirada y vio a Jesús.
Hechos 7:56 dice:
"Veo los cielos abiertos."
Sus verdugos veían piedras.
Esteban veía a Cristo.
Por eso pudo morir en paz.
Sabía quién lo esperaba al otro lado.
Biografía: Martín Lutero
Cuando sus amigos le preguntaron qué haría si supiera que Cristo regresaría mañana, respondió:
—Plantaría un árbol y seguiría trabajando.
¿Por qué?
Porque la esperanza cristiana no destruye la vida presente.
Le da confianza para vivirla.
“Quien posee a Cristo en la vida no pierde a Cristo en la muerte.”
"Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro". Romanos 8:38-39.
"Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá". Juan 11:25
"He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que aman su venida". 2 Timoteo 4:7-8.
"Para el cristiano la muerte es tan sólo un sueño, un momento de silencio y oscuridad." (DTG, 731).
CONCLUSIÓN
Ilustración integradora: La brújula del explorador
Un explorador atravesaba una selva peligrosa.
Durante semanas enfrentó tormentas, animales salvajes y caminos inciertos.
Alguien le preguntó:
—¿Cómo logras no perderte?
Él sacó una pequeña brújula.
—Porque mientras esta aguja permanezca apuntando al norte, siempre encontraré el camino.
La vida cristiana funciona exactamente igual.
Las tormentas cambiarán.
Las circunstancias cambiarán.
Los gobiernos cambiarán.
La salud cambiará.
Los años pasarán.
Pero mientras Cristo siga siendo nuestro norte:
tendremos propósito para vivir,
tendremos una causa por la cual luchar,
tendremos esperanza para morir.
Pablo miró una celda romana y dijo: “Para mí el vivir es Cristo.”
Miró el posible martirio y dijo: “Y el morir es ganancia.”
Porque había descubierto el gran secreto de la existencia.
Cristo era suficiente.
Llamado final
Permíteme preguntarte hoy:
¿Qué define realmente tu vida?
Si alguien observara tus prioridades, ¿diría que Cristo es tu propósito?
¿La causa por la que luchas tiene valor eterno?
¿Podrías repetir las palabras de Pablo con total sinceridad?
Si hoy fuera tu último día, ¿seguiría siendo Cristo tu mayor tesoro?
Tal vez Dios te está llamando hoy a dejar de vivir para ti mismo.
A dejar de vivir para tus éxitos.
A dejar de vivir para la aprobación de otros.
Y comenzar a vivir para Aquel que murió y resucitó por ti.
Porque cuando Cristo es nuestra vida, la muerte deja de ser una derrota.
Oración final
Padre celestial:
Hoy venimos delante de Ti reconociendo que muchas veces hemos intentado encontrar significado en cosas pasajeras. Hemos corrido detrás de sueños que no satisfacen, de metas que no permanecen y de reconocimientos que pronto se olvidan.
Pero hoy escuchamos la voz de tu Palabra recordándonos que sólo Cristo puede llenar completamente el corazón humano.
Señor, queremos decir como Pablo: “Para mí el vivir es Cristo”.
Que Cristo sea el centro de nuestros pensamientos.
Que Cristo sea el propósito de nuestros estudios.
Que Cristo sea el Señor de nuestros hogares.
Que Cristo sea la razón de nuestro servicio.
Que Cristo sea la causa por la que luchamos cada día.
Y cuando lleguen las pruebas, los dolores y las sombras de la vida, ayúdanos a recordar que nada puede separarnos de Tu amor.
Haz de nosotros hombres y mujeres cuyo mayor tesoro sea Jesús.
Que vivamos para Cristo.
Que sirvamos para Cristo.
Que soñemos para Cristo.
Y que un día podamos descansar confiando plenamente en Cristo.
En el nombre precioso de Jesús.
Amén.
Comentarios
Publicar un comentario