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Tengo mucho pueblo en esta ciudad

"Entonces el Señor dijo a Pablo en una visión nocturna: “No temas. Sigue hablando y no calles, que yo estoy contigo, y ninguno te podrá dañar; pues tengo mucho pueblo en esta ciudad”" (Hechos 18:9-10).

El gran misionero inglés William Carey solía decir que reparaba zapatos para pagar sus gastos, pero que su verdadera ocupación era ganar almas. Del mismo modo, Pablo fabricaba tiendas de campaña para ganarse la vida (Hechos 18:1-3), pero su verdadera ocupación era, por supuesto, ganar personas para Cristo.

Hoy analizaremos el ministerio de Pablo en favor de la comunidad cristiana de Corinto. La iglesia, como veremos, estaba repleta de problemas, muchos de los cuales no eran muy diferentes de los que enfrentan nuestras iglesias hoy, casi dos mil años después. De hecho, cualquier persona que haya sido cristiana durante algún tiempo sabe por experiencia que no existe un grupo cristiano que no tenga algún problema.

Pablo se enfrenta a desafíos en Corinto, pero lo hace con el mensaje de la cruz (1 Corintios 2:2). La fidelidad a este mensaje es también la forma de afrontar hoy nuestros desafíos.

I. PABLO APÓSTOL DE JESÚS

Pablo comienza su carta a los corintios identificándose como apóstol de Jesús, llamado «por la voluntad de Dios» (1 Corintios 1:1; comparar con 2 Corintios 1:1). Su convicción acerca de quién es él en relación con Jesús es tan firme que, con pocas excepciones, así es como comienza todas sus cartas.

Lee 1 Corintios 1:1 y Romanos 1:1. ¿Qué dos elementos del ministerio de Pablo son destacados en estos textos? (Ver también Gálatas 1:1).

Pablo habla de su llamado y apostolado como el cumplimiento de la voluntad de Dios. Está convencido de que su llamado no proviene de los hombres, sino de Dios (Gálatas 1:1). Al igual que Jeremías (Jeremías 1:5), Pablo fue llamado por Dios desde el vientre de su madre como un acto de la gracia de Dios (Gálatas 1:15), y sucedió para que proclamara el evangelio de Cristo entre los gentiles.

En 1 Corintios 15:8, Pablo se incluye entre aquellos a quienes Cristo se apareció después de la resurrección (1 Corintios 15:5-7). Unos versículos más adelante, da a entender que su vocación como apóstol fue el resultado de ese encuentro con Jesús (1 Corintios 15:9-11).

El título «apóstol de Jesucristo» abarca una serie de conceptos. 
1. Transmite la idea de alguien enviado por Jesús. 
2. Pablo también utiliza esta expresión para identificarse a sí mismo como siervo de Cristo (Romanos 1:1; Gálatas 1:10; Tito 1:1). 
3. Como predicador y maestro (1 Timoteo 2:7; 2 Timoteo 1:11). Cristo está siempre presente en su tarea como predicador y maestro. 
Pablo es un apóstol de Jesús, quien es no solo el centro del apostolado de Pablo, sino de su vida. Los pensamientos y sentimientos del apóstol estaban llenos de la presencia de Jesús. Prueba de ello es que se refiere a él repetidamente en la introducción y en la sección de acción de gracias de 1 Corintios (nueve veces en nueve versículos). Pablo amaba tanto a Jesús que no podía dejar de pensar y hablar de él. Quería compartir a Jesús con aquellos que estaban bajo su cuidado para que la vida de ellos también estuviera centrada en Cristo. Mientras que él fue llamado a ser apóstol, ellos fueron llamados a ser fieles seguidores de Jesús en cualquier tarea a la que el Señor los llamara.

Pablo fue llamado a ser apóstol. ¿Cuál es tu llamado y cómo sabes que lo es? Si crees que no tienes ninguno, ¿qué podría estar fallando en tu experiencia con Dios?

Pablo estaba convencido de que era un apóstol de Jesús y que ese llamado provenía de Dios. ¿Por qué es tan importante saber quiénes somos y cuál es nuestro llamado?

II. DE ATENAS A CORINTO

¿Dónde estuvo Pablo antes de ir a Corinto y qué hizo allí?

Hechos 17:16-34 describe la predicación de Pablo a los atenienses antes de ir a Corinto. Al parecer, el apóstol no tenía previsto visitar Atenas en ese momento, pero fue allí con la ayuda de algunos amigos debido a la oposición que encontró en Berea (Hechos 17:13-15).

Quienes acompañaron a Pablo a Atenas regresaron a Berea con el pedido de que Timoteo y Silas se unieran a él lo antes posible (Hechos 17:15). El texto bíblico registra lo que Pablo hizo mientras los esperaba. Habló de Jesús en la sinagoga, en el mercado y en el Areópago. No podía dejar de hablar de Jesús y aprovechaba cada oportunidad para hacerlo.

¿Qué hizo Pablo cuando llegó a Corinto y durante su estadía allí?

Hechos 18:1-11 describe como Pablo fue a Corinto durante su segundo viaje misionero y permaneció allí un año y medio, según Lucas.

Como de costumbre, el apóstol comenzó su actividad misionera en la sinagoga (Hechos 18:4-6). Hechos 17:1, 2 menciona que esa era su costumbre. Siguió la estrategia de «primero al judío» (Romanos 1:16; Hechos 13:46), tal como Jesús había ordenado a sus apóstoles (ver Hechos 1:8).

Cuando Silas y Timoteo se unieron finalmente a él en Corinto, Pablo «se dedicó enteramente a la predicación de la palabra, dando testimonio a los judíos de que Jesús era el Cristo» (Hechos 18:5). Durante su permanencia en Corinto, se dedicó a enseñar la Palabra de Dios (Hechos 18:11). Fue también en este contexto donde expresó su famosa decisión de que estaba resuelto a «no saber nada» entre los corintios «sino a Jesucristo, y a él crucificado» (1 Corintios 2:2).

¿Qué podemos aprender de la actividad misionera de Pablo en Atenas y Corinto sobre el aprovechar cada oportunidad para predicar el evangelio? Piensa en tus oportunidades para compartir a Jesús con los demás y en cómo aprovecharlas.

III. LA CIUDAD DE CORINTO

"Después de estas cosas, Pablo salió de Atenas y fue a Corinto. Y halló a un judío llamado Aquila, natural del Ponto, recién venido de Italia con Priscila su mujer, por cuanto Claudio había mandado que todos los judíos saliesen de Roma. Fue a ellos" Hechos 18:1-3. 

"Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis". 1 Corintios 5:9-11 

"Acerca, pues, de las viandas que se sacrifican a los ídolos, sabemos que un ídolo nada es en el mundo, y que no hay más que un Dios". 1 Corintios 8:4. 

¿Qué podemos deducir sobre la economía, la moralidad y la vida religiosa de Corinto?

Corinto era un importante centro del mundo antiguo, famoso por su próspero comercio. 
La ciudad fue destruida por Roma en el año 146 AC. y reconstruida por Julio César como colonia romana en el año 44 AC. Es esta Corinto romana la que aparece en el Nuevo Testamento. En la época de Pablo, Corinto era uno de los rivales de Atenas e incluso la había superado en varios aspectos. Corinto tenía dos puertos importantes que facilitaban el intercambio de mercancías y el desarrollo de su comercio.

De hecho, Pablo eligió Corinto por su importancia y su ventajosa ubicación geográfica. «Así se presentó una oportunidad para la difusión del evangelio. Una vez establecido en Corinto, se comunicaría fácilmente a todas las partes del mundo» (Elena G. de White, Sketches from the Life of Paul, p. 99).

Además, el floreciente comercio de Corinto facilitaría a Pablo su sustento mediante la fabricación y venta de tiendas de campaña mientras proclamaba el evangelio allí (Hechos 18:2-3). Obviamente, la labor misionera en una ciudad grande y rica no está exenta de desafíos. Corinto se caracterizaba por el pluralismo religioso (1 Corintios 8:5), evidente por sus numerosos santuarios construidos en homenaje a deidades como Apolo, Atenea y Afrodita entre otras, e incluso por el culto a dioses egipcios como Sérapis e Isis.

Además de esta confusión religiosa, Corinto también era conocida por su libertinaje sexual. Estrabón, geógrafo e historiador griego, menciona que había mil prostitutas sagradas dedicadas al culto de Afrodita en su templo de Corinto. Aunque muchos estudiosos ven esto con recelo y relacionan esta afirmación con la propaganda ateniense contra Corinto, la prostitución ritual era común en el mundo antiguo. La inmoralidad sexual era un problema en Corinto, como en otros lugares. La idolatría y la inmoralidad formaban parte de la vida cotidiana, y esta triste realidad explica gran parte del contenido de la primera y la segunda Carta a los corintios.

En su actividad misionera en Corinto, Pablo se enfrentó al desafío de una sociedad idólatra y licenciosa. ¿Qué desafíos de la cultura actual pueden dificultar la predicación del evangelio? ¿Cómo podemos superarlos? ¿Qué diferencias existen, si las hay, entre Corinto y las ciudades actuales?

IV. TENGO MUCHO PUEBLO EN ESTA CIUDAD

"Y discutía en la sinagoga todos los días de reposo, y persuadía a judíos y a griegos. Y cuando Silas y Timoteo vinieron de Macedonia, Pablo estaba entregado por entero a la predicación de la palabra, testificando a los judíos que Jesús era el Cristo. Pero oponiéndose y blasfemando estos, les dijo, sacudiéndose los vestidos: Vuestra sangre sea sobre vuestra propia cabeza; yo, limpio; desde ahora me iré a los gentiles. Y saliendo de allí, se fue a la casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, la cual estaba junto a la sinagoga. Y Crispo, el principal de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su casa; y muchos de los corintios, oyendo, creían y eran bautizados". Hechos 18:4-8. 

¿Cuáles fueron los resultados de la predicación de Pablo?

La labor de Pablo entre los judíos de Corinto no fue tan fructífera como él hubiera deseado. Tuvo que enfrentar cierta hostilidad y odio. La Biblia dice que «se opusieron y blasfemaron» (Hechos 18:6). Cuando el objeto del verbo griego blasfēmeō (“blasfemar”) es un ser humano, significa «insultar» o «difamar». En otras palabras, pretendían manchar la reputación de Pablo e impedir que tuviera éxito en sus esfuerzos misioneros.

Afortunadamente, la labor de Pablo en la sinagoga de Corinto no fue en vano pues Dios estaba al mando de su misión. Él prometió: «Mi palabra que sale de mi boca [...] no volverá a mí vacía» (Isaías 55:11). Algunos judíos no esperaban que Crispo, el jefe de la sinagoga, y su familia aceptaran a Jesús como el Mesías y se bautizaran (Hechos 18:8). No solo ellos, sino que «muchos corintios, al oír, creyeron y fueron bautizados» (Hechos 18:8), probablemente también por la influencia de Crispo.

"Entonces el Señor dijo a Pablo en visión de noche: No temas, sino habla, y no calles; porque yo estoy contigo, y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad". Hechos 18:9, 10. 

¿Qué podemos deducir acerca de los sentimientos de Pablo ante los desafíos que enfrentaba en Corinto? ¿Cómo animó Dios a su siervo?

Cuando salió de la sinagoga, Pablo tuvo una experiencia que lo animó. Cristo mismo se le apareció por la noche en una visión, con palabras que recuerdan Isaías 41:10: «No temas, que yo estoy contigo». De hecho, Pablo admite que estaba en Corinto «con debilidad, y mucho temor y temblor» (1 Corinitios 2:3). Tuvo que partir de Berea a Atenas debido a la firme oposición enfrentada. Parece que pensó que tendría que abandonar Corinto por la misma razón. Pero no sería así esta vez. Jesús le dijo: «Tengo mucho pueblo en esta ciudad» (Hechos 18:10). Y Pablo fue su instrumento para comunicarles la buena noticia de la salvación.

"No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia". Isaías 41:10. 

¿Qué maravillosas promesas se nos hacen en este breve pasaje? ¿Cómo deberían ellas incidir en tu vida de cada día?

IV. LAS CARTAS DE PABLO A LOS CORINTIOS

Lee 1 Corintios 1:11-13; 4:14; 5:11; 7:1; 14:37, 40; 2 Corintios 1:12; 2:9; 11:3; 13:10. ¿Cómo nos ayudan estos pasajes a comprender por qué Pablo escribió cartas a los corintios?

Pablo estaba en Éfeso cuando escribió 1 Corintios (1 Corintios 16:5-9). 
La familia de Cloé acudió a él con el informe de que las cosas no estaban demasiado bien en Corinto (1 Corintios 1:11). 
En 1 Corintios 1-6, Pablo aborda los problemas planteados por Cloé; a saber: las facciones, la inmoralidad sexual, los pleitos y la prostitución. 
Pablo también recibió una carta con preguntas específicas (1 Corintios 7:1). Su respuesta se extiende desde el capítulo 7 en adelante. 
Las preguntas estaban relacionadas con el matrimonio, el divorcio, el celibato, los alimentos sacrificados a los ídolos, la conducta en el culto, el uso de los dones espirituales y una comprensión incorrecta de la resurrección. La iglesia de Corinto era muy problemática e inmadura. Quizá tu iglesia local tenga muchos problemas, pero la de Corinto probablemente era peor.

La primera Carta de Pablo a los corintios también es muy relevante para nuestra época. Después de todo, ¿no nos enfrentamos hoy, en cierta medida, a algunos de los mismos problemas en muchas de nuestras iglesias? Esta Carta tiene mucho que decirnos. Es «una de las más ricas, más instructivas y más poderosas de todas sus cartas» (HAp, 225).

Es posible que Pablo haya escrito tres o cuatro cartas a los corintios (comparar con 2 Corintios 10:9), una de ellas antes de 1 Corintios (ver 1 Corintios 5:9), pero no ha llegado hasta nosotros. Antes de 2 Corintios, escribió una carta a la que los eruditos se refieren como la «carta severa» (2 Corintios 2:3, 4, 9; 7:8), pero también se ha perdido. Algunos piensan que se refiere a 1 Corintios, o que se conserva en parte en 2 Corintios.

A partir de 2 Corintios, resulta evidente que los cristianos de Corinto estaban influidos por la cultura circundante. Valoraban la competencia, el poder y la riqueza, cosas que pueden también representar un desafío para nuestra iglesia hoy. Por el contrario, Pablo buscaba crear una cultura centrada en Cristo, una forma de ver el mundo a través del prisma del evangelio. ¡Cuán importante es que nosotros también veamos nuestro mundo actual a través del prisma del evangelio!

Los miembros de la iglesia de Corinto estaban muy influenciados por la cultura circundante. Esta es también una cruda realidad entre nosotros hoy en día. ¿Cómo podemos estar en el mundo (Juan 17: 11, 15) y no dejarnos influir por lo que «lo que hay en el mundo —los deseos de la carne, la codicia de los ojos y la soberbia de la vida—» (1 Juan 2:16)? ¿De qué otras maneras nuestra iglesia está siendo influenciada negativamente por la cultura circundante?

"Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón os escribí con muchas lágrimas, no para que fueseis contristados, sino para que supieseis cuán grande es el amor que os tengo". 2 Corintios 2:4. 

¿Qué nos dice eso sobre lo mucho que Pablo se preocupaba por estas personas? En contraste, ¿cuán insensibles pueden ser nuestros corazones para con los demás?

CONCLUSIÓN

Lee el capítulo «Corinto», de Los hechos de los apóstoles (pp. 183-190), de Elena G. de White.

Por un momento, Pablo sintió ganas de abandonar su labor misionera en Corinto y marcharse de la ciudad. ¿Qué le hizo cambiar de opinión? ¿Cómo nos puede ayudar esto cuando sentimos ganas de abandonar un proyecto misionero? Sin embargo, ¿podría haber ocasiones en las que debamos hacerlo?

«Al predicar el evangelio en Corinto, el apóstol siguió un plan diferente que en Atenas. [...] decidió seguir otro plan de acción en Corinto, en sus esfuerzos por cautivar la atención de los despreocupados e indiferentes. Resolvió evitar todas las discusiones y argumentos complicados, y no “saber” entre los corintios, “sino a Jesucristo, y a este crucificado”» HAp, 184.

«Pablo tuvo cierto éxito, pero dudaba de la conveniencia de edificar una iglesia con el material que allí encontró. Consideraba Corinto un campo de trabajo muy cuestionable y decidió abandonarlo. [...]

»Mientras contemplaba la posibilidad de abandonar la ciudad en busca de un campo más prometedor, [...] el Señor se le apareció en una visión nocturna y le dijo: “No temas, sino habla, [...] porque tengo mucho pueblo en esta ciudad”. Pablo entendió que se trataba de una orden para permanecer en Corinto y una garantía de que el Señor haría crecer la semilla sembrada. [...] Una gran iglesia se inscribió bajo la bandera de Jesucristo» (Elena G. de White, Sketches from the life of Paul, pp. 106-107).

«Se registra que Pablo trabajó durante un año y seis meses en Corinto. Sin embargo, sus esfuerzos no se limitaron exclusivamente a esa ciudad.[...] Hizo de Corinto su cuartel general. [...] Así se levantaron varias iglesias. [...] La ausencia de Pablo de las iglesias a su cargo se suplió en parte con comunicaciones importantes y poderosas, que fueron recibidas generalmente como la palabra de Dios. [...] Estas epístolas se leían en las iglesias» (Elena G. de White, Sketches from the Life of Paul, p. 109).

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