"Para llegar a un buen puerto debemos navegar, a veces con el viento, y otras veces contra él. Pero no debemos ir a la deriva o quedar anclados" - Oliver Wendell Holmes
¿Alguna vez sentiste que perdiste el camino, sin saber dónde estabas y sin saber cómo llegar a algún lugar?
Nuestra vida es así. A veces, imperceptiblemente somos arrastrados, ya sea por corrientes o vientos que nos alejaron de nuestro propósito y se nos torna muy difícil volver a encaminarnos.
"Nos resulta muy fácil encontrarnos atascados en aguas revueltas y desviarnos del rumbo. Peor aún, podemos encontrarnos en el camino del peligro. Muchas personas cumplen los cuarenta, los cincuenta y los sesenta años, miran a su alrededor y se dan cuenta de que han sido empujados al mar. Quizá su salud les falla, su matrimonio está roto, o su vida profesional está atascada. Tal vez han perdido su conexión espiritual, y la vida parece no tener significado ni ser satisfactoria. Cualquiera sea el caso, levantan la mirada y se encuentran muy lejos de donde pensaban que estarían en ese punto de sus vidas. Se han convertido en víctimas de la deriva." (Michael Hyatt y Daniel Harkavy. Planifica tu futuro. MI: Baker Books Publishing, 2016), 28.
¿Cómo terminamos aquí?
"¿Por qué se da vida al hombre que no sabe por dónde ha de ir, y a quien Dios ha encerrado?" Job 3:23.
La deriva por lo general se produce por una o más de las cuatro razones siguientes:
1. Sucede cuando no nos damos cuenta. Es decir, no sabemos lo que está sucediendo o lo que realmente está en juego. no nos damos cuenta de suposiciones que usamos que no son útiles, ideas sobre la vida que son imprecisas.
2. Sucede cuando estamos distraídos. Perdemos el control o estamos particularmente tan ajetreados que descuidamos las cosas importantes de la vida o acabas haciendo tareas para las que no te contrataron.
3. Sucede cuando estamos abrumados. A veces aceptamos hacer más cosas de las que deberíamos, y otras veces nos dan más de lo que creemos soportar. Nunca nos preguntamos ¿Por qué siempre termino en estas situaciones?
4. Sucede cuando somos engañados. A menudo no somos conscientes de la relación que existe entre nuestras creencias y la realidad. Quizá crees que tú no puedes cambiar; o que ellos no cambiarán, o que el mundo no cambiará. Te niegas a aceptar el hecho de que tú tienes el control y puedes influir en el resultado. Por tanto vas a la deriva sintiéndote impotente para cambiar de rumbo. (Michael Hyatt y Daniel Harkavy. Planifica tu futuro. MI: Baker Books Publishing, 2016), 29, 30.
LAS CONSECUENCIAS DE IR A LA DERIVA
Ir a la deriva puede ser claramente peligrosa.
5 costosas consecuencias:
1. Confusión. Cuando vamos a la deriva, perdemos la perspectiva. Sin un destino claro a la vista, los retos del viaje parecen inútiles. No hay una historia mayor para dar significado a los dramas menores de la vida. Cuando eso sucede nos desorientamos. finalmente, nos preguntamos si nuestra vida tiene algún significado, y perdemos la esperanza de encontrar propósito.
2. Gasto. Ir a la deriva puede ser enormemente caro, tanto en términos de dinero como, más importante, en términos de tiempo. Demasiadas veces vamos por la vida haciendo zigzag, inseguros del destino donde nos dirigimos y gastando valiosos y finitos recursos. A veces lo mejor que podemos hacer es detenernos y orientarnos. Aunque hacer eso puede parecer demora del viaje, al final es más rápido y más barato en términos de llegar donde realmente queremos ir. Es importante recordar que No es más productivo el que hace más cosas; es más productivo el que hace las cosas más importantes en menos tiempo y mejor. El tiempo es el recurso más democrático, todos tenemos 24 horas, pero las decisiones son personales.
3. Oportunidad perdida. A menos que tengamos en mente un destino, es difícil separar las oportunidades de las distracciones. Nos preguntamos: ¿Me acercará esta situación a mi meta o me alejará de ella? Sin un plan, no tenemos manera de saberlo. No hay un sentimiento real de urgencia, ninguna razón para agarrar la oportunidad y ningún sentido de lo que podríamos perder si no lo hacemos. Entonces es fácil postergar. y la mayoría de oportunidades tienen fecha de caducidad. Si las perdemos, a menudo quedan perdidas para siempre.
4. Dolor. Aunque es inevitable cierto dolor en la vida, con demasiada frecuencia se debe a que no planeamos. Sin un plan podemos perder la salud y terminar enfermos, sin energía, atascados o muertos. Sin un plan para nuestra carrera profesional, podemos terminar insatisfechos, estancados o desempleados. Sin un plan para nuestro matrimonio podemos terminar desgraciados, separados o divorciados. Sin un plan para la educación de nuestros hijos podemos terminar con relaciones tensas, niños dañados y verdaderos lamentos. Sin un plan podemos encontrarnos metidos en problemas, quizás problemas profundos rápidamente.
5. Remordimientos. Quizás la consecuencia más triste de todas es llegar al final de la vida con profundos lamentos. Experimentamos los 'si tan solo'. Si tan solo me hubiera alimentado mejor. Si tan solo hubiera pasado más tiempo leyendo, aprendiendo otro idioma o viajando. Si tan solo hubiera pasado más tiempo con mi esposa, escuchando en lugar de hablar y buscando entender en lugar de ser entendido. Si tan solo hubiera pasado más tiempo con mis hijas, acompañándolas y explicándoles cómo navegar por la vida. Sin tan solo hubiera sido más generoso dando mi tiempo, talento y dinero para ayudar a otros. Recuerde que 'La vida no es un ensayo general'; hay consecuencias reales si la entendemos mal. No hay modo de evitarlo vivimos en la estela de nuestras decisiones. La buena noticia es que nuestras decisiones las podemos controlar. Hoy es el día para hacer que esas decisiones cuenten realmente. (Michael Hyatt y Daniel Harkavy. Planifica tu futuro. MI: Baker Books Publishing, 2016), 29-31.
PLAN DE VIDA - EL PROCESO
La planificación de vida es exactamente lo contrario a la deriva.
La deriva se trata de pasividad y la planificación de vida se trata de proactividad.
La deriva se trata de culpar a nuestras circunstancias o a otras personas y la planificación de vida se trata de hacernos responsables.
La deriva se trata de vivir sin un plan y la planificación de vida se trata de tener un plan y desarrollarlo.
Tres pasos para alcanzarlo:
1. Ser consciente de tu ubicación actual. Reconocer plenamente tu realidad actual en cada área de tu vida es crítico para avanzar en una dirección mejor.
2. Decidir a dónde quieres ir. Imagina un futuro mejor. Es hora de empoderar tus sueños ¿Por qué conformarte con ir a la deriva hacia una situación aburrida o peligrosa?
3. Comenzar a trabajar tu destino. Puedes comenzar a avanzar hacia tus metas. Cuando tienes un plan, cada día se convierte en una oportunidad para avanzar hacia tu destino. Las decsiones correctas hoy alterarán de manera radical la forma que adopte el mañana. (Michael Hyatt y Daniel Harkavy. Planifica tu futuro. MI: Baker Books Publishing, 2016), 32, 33.
Comentarios
Publicar un comentario