"Para llegar a un buen puerto debemos navegar, a veces con el viento, y otras veces contra él. Pero no debemos ir a la deriva o quedar anclados" - Oliver Wendell Holmes
¿Alguna vez sentiste que perdiste el camino, sin saber dónde estabas y sin saber cómo llegar a algún lugar?
Nuestra vida es así. A veces, imperceptiblemente somos arrastrados, ya sea por corrientes o vientos que nos alejaron de nuestro propósito y se nos torna muy difícil volver a encaminarnos.
"Nos resulta muy fácil encontrarnos atascados en aguas revueltas y desviarnos del rumbo. Peor aún, podemos encontrarnos en el camino del peligro. Muchas personas cumplen los cuarenta, los cincuenta y los sesenta años, miran a su alrededor y se dan cuenta de que han sido empujados al mar. Quizá su salud les falla, su matrimonio está roto, o su vida profesional está atascada. Tal vez han perdido su conexión espiritual, y la vida parece no tener significado ni ser satisfactoria. Cualquiera sea el caso, levantan la mirada y se encuentran muy lejos de donde pensaban que estarían en ese punto de sus vidas. Se han convertido en víctimas de la deriva." (Michael Hyatt y Daniel Harkavy. Planifica tu futuro. MI: Baker Books Publishing, 2016), 28.
¿Cómo terminamos aquí?
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