Ir al contenido principal

Abraham, un ejemplo de Fe - Sígueme


¿Cuál fue el pedido de Dios para Abraham? Génesis 12:1


¿Cuál fue la promesa de Dios para Abraham? Génesis 12:2


¿Cuál fue la prueba más dura en la vida de Abraham? Génesis 22:9


¿Cuál era su esperanza ante esa difícil situación? Hebreos 6:17-19


¿Cuál es el título más bendecido que reciben quienes confían en la promesa del Señor? Santiago 2:23



"Mediante símbolos y promesas, Dios “evangelizó antes a Abraham” Gálatas 3:8. Y la fe del patriarca se fijó en el Redentor que había de venir. Cristo dijo a los judíos: “Abraham, vuestro padre, se gozó de que había de ver mi día; y lo vio y se gozó”. Juan 8:56 El carnero ofrecido en lugar de Isaac representaba al Hijo de Dios, que había de ser sacrificado en nuestro lugar. Cuando el hombre estaba condenado a la muerte por su transgresión de la ley de Dios, el Padre, mirando a su Hijo, dijo al pecador: “Vive, he hallado un rescate”. 
Dios mandó a Abraham a sacrificar a su único hijo, no tan solo para probar su fe, sino también para grabar en la mente del patriarca la verdad del evangelio. La agonía que sufrió durante los aciagos días de aquella terrible prueba fue permitida para que comprendiera por su propia experiencia algo de la grandeza del sacrificio que haría por el Dios infinito en favor de la redención del hombre. Ninguna otra prueba podría haber causado a Abraham tanta angustia como la que le causó el ofrecer a su hijo. 
Dios entregó a su Hijo para que muriera en la agonía y la vergüenza. A los ángeles que presenciaron la humillación y la angustia del Hijo de Dios, no se les permitió intervenir como en el caso de Isaac. No hubo voz que clamara: “¡Basta!” El Rey de la gloria entregó su vida para salvar a la raza caída. ¿Qué mayor prueba se puede dar del infinito amor y de la compasión de Dios? “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” Romanos 8:32" PP, 132

Comentarios

Entradas más populares de este blog

El ministerio cristiano auténtico

"Estamos atribulados en todo, pero no angustiados; en apuros, pero no desesperados; perseguidos, pero no desamparados; abatidos, pero no destruidos. Llevamos siempre en nuestro cuerpo la muerte de Jesús, para que también su vida se manifieste en nuestro cuerpo" (2 Corintios 4:8-10). Como vimos que, al afirmar la pureza de sus motivaciones y su sinceridad, Pablo se defendió de las acusaciones de inconstancia y falta de amor para con los corintios. Siempre trabajó por el bien de sus hijos espirituales. Cuando las personas trabajn de manera genuina para Cristo, sus vidas son transformadas. En 2 Corintios 2:12-17, el apóstol comenzó una línea de pensamiento que llega hasta 2 Corintios 7 y en la que reflexiona acerca de las características de un ministerio cristiano auténtico. Podemos extraer muchas lecciones de los pensamientos de Pablo al respecto. Hoy estudiaremos 2 Corintios 3-7, donde Pablo habla de su ministerio como ganador de almas para Cristo. Elena G. de White dice: ...

Los secretos de una vida fragante

"Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. 15 Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; 16 a estos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquellos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente? 17 Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo". 2 Corintios 2:14-17. La segunda carta a los Corintios es una de las epístolas más personales de Pablo. En los capítulos 1 al 7 el apóstol defiende la legitimidad de su ministerio apostólico frente a ciertos detractores que cuestionaban su autoridad. Inmediatamente antes de 2 Corintios 2:14-17, Pablo relata su angustia por no encontrar a Tito en Troas (2 Corintios 2:12-13). Aunque había una oportunidad misionera abierta, la preocupación por la igles...

Abraham mi amigo

Lectura Bíblica: “Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo” (Isaías 41:8). El relato bíblico que abarca la vida de Abraham, es extenso e inspirador. Muestra la travesía de un hombre que aprendió a vivir en completa dependencia de Dios. Su aventura de fe, lo llevó a peregrinar en la tierra de Canaán durante 100 años aproximadamente. En su peregrinaje, pudo testificar con su propia vida lo que significa recibir las bendiciones de Dios. Los altares que levantó por toda la tierra de Canaán, sirvieron de testimonio en contra de la idolatría que reinaba en aquel lugar. En Isaías 41, Dios reprocha y condena la idolatría de los pueblos vecinos de Israel. En su mensaje, Dios dice a su pueblo: “Pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí, descendencia de Abraham mi amigo” (Isaías 41:8). La última parte del texto, nos lleva a preguntarnos: ¿Por qué Abraham fue llamado por Dios “mi amigo”? L...

Mayordomía y Misión

"Porque ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a ustedes se hizo pobre, siendo rico; para que ustedes fuesen enriquecidos con su pobreza" (2 Corintios 8:9). Los capítulos 8 y 9 de 2 Corintios muestran que Pablo dio a los corintios la oportunidad de servir a sus hermanos y hermanas en Judea. Este pasaje muestra que dar es un privilegio que Dios nos concede para que imitemos el carácter abnegado de Cristo. "El lo dio todo". El lenguaje del cielo es dar; es decir, la dadivosidad es el lenguaje del cielo. Nota cuán significativas son las siguientes palabras: «Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único» (Juan 3:16; énfasis añadido). Dar es la esencia y el sentido de la misión. Por eso, mayordomía y misión son INSEPARABLES. Además, Juan 3: 16 expresa claramente el propósito de Dios al dar a Jesús: «Para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna». La mayordomía y la misión van de la mano en este pasaje. S...

Jesús cura a un leproso

Cuando descendió Jesús del monte, le seguía mucha gente. Y he aquí vino un leproso y se postró ante él, diciendo: Señor, si quieres, puedes limpiarme. Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero, sé limpio. Y al instante su lepra desapareció. Entonces Jesús le dijo: Mira, no lo digas a nadie; sino ve, muéstrate al sacerdote, y presenta la ofrenda que ordenó Moisés, para testimonio a ellos". Mateo 8:1-4. Había algo maravilloso en Jesús. Las personas iban a donde Él estaba. Había algo extraordinario en el mensaje y en las palabras del Maestro de Galilea.  Hoy tenemos mucho que aprender de la manera cómo el Señor Jesús predicaba el evangelio.  Él no gastaba dinero haciendo invitaciones, nunca mandó a preparar afiches, no colocó anuncios en el periódico, ni en la radio, ni en la televisión; sin embargo, multitudes lo buscaban. No tenía un momento de tranquilidad. Las personas querían escucharlo, porque sus palabras traían esperanza, perdo...