Algunos ejemplos de la cristiandad brillan como un faro en la profunda oscuridad de nuestro mundo egoísta. Nos inspiran a ser generosos a pesar de nuestras pruebas. Tenemos el desafío de invertir nuestro tesoro en el cielo, donde la polilla, el moho y los ladrones no pueden llegar. Una vez, un misionero desafió a los miembros de su iglesia a hacer sacrificios por la causa de Dios. Al visitar a una de las familias más pobres de su iglesia, no podía creer lo que veía. Mirando más de cerca el campo, observó que el hijo mayor tiraba del arado, ocupando el lugar del fuerte buey que poseía la familia. Cuando preguntó: “¿Dónde está su buey? Él se sorprendió con la respuesta: “Lo vendimos para poder dar una ofrenda para el nuevo lugar de culto a Dios”. Mientras el misionero reflexionaba sobre la enormidad del sacrificio consentido por esta familia, no pudo evitar derramar algunas lágrimas. Esa familia estaba dispuesta a soportar la pobreza para apoyar la obra de Dios. En 2 Corintios 8:1-5, Pab...
Un espacio con sermones que procuran fortalecer la fe y la esperanza en Jesús.