Si fuera testigo de una bola de metal flotando libremente en el aire, se preguntaría naturalmente qué es lo que la suspende invisiblemente. Del mismo modo, en nuestra vida, siempre que los individuos, o tú mismo, adoptamos un comportamiento o un estilo de vida determinados, hay creencias y convicciones subyacentes que nos influyen, a las que llamaré “suspensiones invisibles”. Este principio se aplica a la práctica del diezmo. Proviene de creencias internas. Cuando estas creencias esenciales están ausentes o son inciertas, la práctica del diezmo se abandona o se siente como una carga. En este sexto día de nuestro reavivamiento espiritual de mayordomía cristiana, revisaremos tres de estas creencias cruciales: DIOS ES DUEÑO La motivación para devolver el diezmo surge de la creencia de que Dios es el propietario. A lo largo de la Biblia, hay numerosas referencias que afirman la propiedad de Dios sobre todo lo que hay en el planeta Tierra. Por ejemplo, Salmo 24:1 dice: “De Jehová es la tier...
Un espacio con sermones que procuran fortalecer la fe y la esperanza en Jesús.