"Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia" (Filipenses 1:21).
Suele decirse que la muerte es parte de la vida. Eso no es cierto. La muerte es lo contrario de la vida, el enemigo de la vida.
Pablo dice enfáticamente que Cristo murió para «destruir por su muerte al que tenía el dominio de la muerte, a saber, al diablo; y librar a los que por temor a la muerte vivían como esclavos toda su vida» (Hebreos 2:14, 15).
Aunque estaba dispuesto a morir por Cristo, Pablo confiaba en su destino eterno. Mientras tanto, lo más importante para él era honrar a Cristo y predicar el evangelio al mayor número posible de personas con su propia vida o con su muerte. Tal vez esa sea una de las razones por las que tenemos tantas epístolas suyas, por medio de las cuales pudo llegar a muchas personas y lugares, incluso a algunos sitios que él mismo nunca visitó.
La vida es breve, por lo que debemos hacer el mayor impacto posible para el Reino de Dios en el lapso de los años que Dios nos concede. Buena parte de ese impacto tiene que ver con que fomentemos «la unidad de la fe» (Efesios 4:13). Este tema fue una de las razones clave por las que Pablo escribió a los filipenses.
I. CRISTO SERÁ MAGNIFICADO
"Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación, conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte.
Filipenses 1:19, 20.
¿Cuál parece ser la expectativa de Pablo en cuanto al resultado de su juicio?
¿Qué considera incluso más importante que ser absuelto?
Aunque Pablo no era un delincuente, no era la primera vez que lo encarcelaban, y tampoco era ajeno a la persecución. En su carta a los corintios detalló sus sufrimientos hasta ese momento:
"En azotes, sin número; en cárceles, más; en peligro de muerte, muchas veces. De los judíos cinco veces recibí cuarenta azotes menos uno. Tres veces fui azotado con varas; una vez, apedreado. Tres veces naufragué. Una noche y un día pasé a la deriva en alta mar. Anduve de viaje muchas veces. Estuve en peligro de ríos, en peligro de salteadores, en peligro de los de mi raza, en peligro de los gentiles. Peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos. En trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y desnudez". (2 Corintios 11:23-27).
No obstante, aclara inmediatamente que esos sufrimientos no eran lo más importante en su mente: «Además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día: la preocupación por todas las iglesias» (2 Corintios 11:28).
"No escribo esto para avergonzaros, sino para amonestaros como a hijos míos amados. 15 Porque aunque tengáis diez mil ayos en Cristo, no tendréis muchos padres; pues en Cristo Jesús yo os engendré por medio del evangelio. 16 Por tanto, os ruego que me imitéis" 1 Corintios 4:14-16.
"Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes; así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros". 1 Tesalonicenses 2:10, 11
"Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros". Gálatas 4:19
"Te ruego por mi hijo Onésimo,[a], a quien engendré en mis prisiones". Filemón 1:10.
¿Qué relación tenía Pablo con las iglesias que estableció y con las personas que condujo a Cristo?
Al igual que Jesús, quien no escatimó nada para salvarnos, Pablo estaba dispuesto a «gastar y gastarse» por el bien de los creyentes (2 Corintios 12:15). Sin embargo, paradójicamente, cuanto más se parecen las acciones de una persona a las de Jesús, menos es amada o apreciada por algunos. «Todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús serán perseguidos» (2 Timoteo 3:12).
A pesar de ello, los cristianos fieles siguen siendo quizá la forma más poderosa de glorificar a Dios y de revelar la verdad del evangelio (comparar con Filipenses 1:7).
"La paciencia y el gozo de Pablo, su ánimo y su fe durante su largo e injusto encarcelamiento, eran un sermón continuo". (HAp, 345).
Evalúa cómo vives y tratas a las personas, especialmente a quienes no te tratan bien. ¿Qué clase de testimonio presentas acerca de Jesús?
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