El Juicio Pre-Advenimiento, el Mensaje de los Tres Ángeles y la Vigilancia de los Santos.
“Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el evangelio eterno… diciendo a gran voz: Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad al que hizo el cielo y la tierra…” (Apocalipsis 14:6, 7).
¡Una alegría poder saludarles!
Permítanme preguntarles:
“¿Has vivido alguna vez un juicio injusto?”
“¿Qué sientes cuando oyes ‘juicio’?”
La ley y la gracia se conjugan en perfecta armonía en el evangelio eterno; 'la justicia y la paz se besaron' Salmos 85:10. El juicio no contradice la gracia; fluye del evangelio. El juicio anunciado por el profeta Daniel:
"Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de millares le servían, y millones de millones asistían delante de él; el Juez se sentó, y los libros fueron abiertos". (Daniel 7:9, 10)
“Ha llegado” (aoristo): anuncia un juicio en curso antes de la segunda venida (cf. Apocalipsis 22:12), lo que en la teología del santuario llamamos juicio pre-advenimiento (cf. Daniel 7:9–10, 13–14; 8:14; Hebreos 8–9).
Tiene el propósito de sentenciar al que hacía guerra contra los santos y los vencía; y que los santos reciban el reino. Este juicio que muestra el inmenso amor del Padre, el sacrificio de su Hijo con el deseo de que ninguno se pierda, dejará en claro dos grupos: Los que abrazaron el mal, las tinieblas y rechazando al Salvador fueron condenados y los que abrazaron la verdad, la luz y aceptaron a Cristo como su único y suficiente Salvador y fueron salvados. (Juan 3:16–21; Salmos 96:10, 13).
El último llamado de Adoración al Creador: el llamado cita el cuarto mandamiento (Éxodo 20:8–11; “el que hizo el cielo y la tierra”), conectando evangelio–juicio–adoración–sábado, el evangelio y la ley como un mismo eje de lealtad a Dios.
El juicio es una obra de investigación donde los casos se revisan en presencia del universo, revelando quiénes “permanecen por su fe en Cristo” (cf. El Conflicto de los Siglos, caps. “La obra del juicio de investigación”).
El juicio no se hace para informar a Dios, sino para revelar al universo la justicia y misericordia de Dios.
Lamentablemente, muchos corrientes de pensamiento han deformado la mente moderna:
- Si te hace feliz, está bien
- Quien no está de acuerdo contigo, te odia.
- La identidad viene del deseo. Puedes ser lo que tú quieras.
- Los límites son opresión
- Autoridad es abuso
- Nadie tiene derecho de juzgarme
"El espiritismo asegura que los hombres son semidioses no caídos; que “cada mente se juzgará a sí misma”; que el “verdadero conocimiento coloca a los hombres por encima de toda ley”; que “todos los pecados cometidos son inocentes”; porque “todo lo que existe es correcto”, y porque “Dios no condena”. Pretende que están en el cielo, exaltados, los seres humanos más viles. Declara a todos los hombres: “No importa qué hagáis; vivid como os plazca; el cielo es vuestro hogar”. Multitudes llegan así a creer que el deseo constituye la ley suprema, que el desenfreno es libertad, y que el hombre es responsable solamente ante sí mismo". Ed, 205.
Entonces ¿Cómo y por qué hablar del juicio a una generación que no quiere que la juzguen y que quiere ser juez para sí misma?
Propósito del sermón
- Mostrar por qué el juicio pre-advenimiento (Apocalipsis 14:7) es buena noticia, no amenaza.
- Exponer el mensaje de los tres ángeles como el clímax del evangelio eterno.
- Invitar a responder con adoración fiel, salida de Babilonia y perseverancia en la fe de Jesús.
Bosquejo
1. El evangelio eterno y la hora del juicio (Primer ángel) – Apocalipsis 14:6–7
2. La caída de Babilonia (Segundo ángel) – Apocalipsis 14:8
3. La lealtad final: marca de la bestia vs. fe de Jesús (Tercer ángel) – Apocalipsis 14:9–12
4. El juicio pre-advenimiento: justicia antes de la Venida – Daniel 7; 8:14; Hebreos 8–9; Apocalipsis 14:7
5. Vigilancia sobria: justificados por la fe, juzgados por las obras – Romanos 5:1; 2 Corintios 5:10; Apocalipsis 22:11–12
Un caso triste
Un joven fue abordado por la policía aduanera, cuando vieron que la placa de su automóvil era de otro país. Había salido a comprar a unas cuadras de su casa. Cuando fue abordado por la policía aduanera. Su auto fue confiscado por no tener un sello de ingreso al país y haber superado el tiempo de libre circulación en el país. El auto quedo retenido en el patio de la aduana. Al poco tiempo, contrató un abogado que le había prometido que iba a resolver el caso. El pedido de dinero por parte del abogado era constante y su palabra sonaba a garantía de resolver el proceso. Habían pasado algunos meses y esto lo afecto mucho emocionalmente y principalmente, su esposa había quedado totalmente avalada por la burocracia y la forma como habían pasado las cosas. Se sentía no solo defraudada, sino asaltada e impotenete en tierra extranjera.
Un día, en la iglesia, otro miembro que lo vio bastante triste le preguntó qué sucedía. El le contó todo lo que había pasado. Este hermano, que entendía de la engorrosidad de los procesos judiciales, le preguntó el número de su caso en la justicia. Ingresando al internet, verificó inmediatamente su caso.
- Amigo, te dormiste. Tu caso ya se ha perdido. El sistema dice que tuviste tres audiencias, y tu abogado no se presentó a ninguna de ellas. La semana pasada el juez dictaminó el fallo de tu caso y la sentencia ya salió.
Él cielo se le cayó encima. Había cumplido con todos los pedidos de su abogado, pero este nunca le informó la verdad acerca de su situación en este juicio. Fue juzgado sin saberlo, no tuvo opción de defensa y quien o quienes sabían del juicio nunca le dijeron nada.
El miedo, el trauma, la desconfianza y el deseo de huir se apoderaron de él.
Muchas personas están en una condición parecida hoy solo sabrán que ya han sido juzgados cuando el juicio habrá avanzado hasta que ya sea irreversible. Llegará el día que delante del tribunal de Dios nos encontraremos acusados abandonados y defensores ausentes. Aunque Cristo realiza su obra mediadora muchos no saben que el juicio más importante de la historia se está llevando a cabo. Se hace un daño sin precedentes cuando los que saben del juicio no avisan ni comunican de este a aquellos que están implicados en él.
2) “Ha caído Babilonia” (Apocalipsis 14:8)
“Otro ángel le siguió, diciendo: Ha caído, ha caído Babilonia, la gran ciudad, porque ha hecho beber a todas las naciones del vino del furor de su fornicación” (Apocalipsis 14:8).
¿Qué es Babilonia?
Sistemas religiosos y culturales que mezclan verdad con mentira, seducen conciencias y producen injusticia (Isaías 21:9; Jeremías 51; Apocalipsis 17–18). Su “vino” es la ideología intoxicante que normaliza la espiritualidad sin cruz, la adoración sin obediencia y la religión sin justicia (Miqueas 6:8).
Dios proclama su caída. La mentira, el engaño y la falsedad no pueden sostenerse más y caen. “La caída de Babilonia es la buena noticia de que la mentira no es eterna, de que la mentira tiene fecha de vencimiento, la mentira expira.”
Babilonia representa la apostasía que, habiendo recibido privilegios, rechaza la luz y persigue a los fieles (cf. El Conflicto de los Siglos, caps. sobre Babilonia y Apocalipsis 14).
3) La lealtad final: marca de la bestia vs. fe de Jesús (Apocalipsis 14:9–12)
“Si alguno adora a la bestia y a su imagen… él también beberá del vino de la ira de Dios… Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús.” (Apocalipsis 14:9–12)
Es el contramensaje del Cordero frente a la propaganda de las bestias. Es identidad y llamado para la iglesia remanente.
Claves:
- El mensaje del tercer ángel es un aviso de amor: la adoración sí configura destino (Deuteronomio 30:15–20). Es la mayor y mejor noticia para el mundo.
- La marca no es un mero sello externo; es lealtad interior que se expresa en prácticas reales y auténticas de obediencia a Dios (Apocalipsis 13; Daniel 3:6).
- La paciencia de los santos: obediencia perseverante, mandamientos + fe de Jesús ( es fidelidad por gracia).
- En el clímax del conflicto, adoración y sábado emergen como señal de creación y redención (Apocalipsis 14:7 vs. 13:16–17; Éxodo 20:8–11; Ezequiel 20:12). Dios nos llama a una adoración contracultural: el Creador frente a los ídolos imperantes. El sello de DIos insribe obediencia en el corazón, pero la marca de la bestia es el abuso de la conciencia humana como nunca antes fue visto.
La “fe de Jesús” es la experiencia profunda de confiar en el Padre en medio de la crisis, la misma fe que Jesús ejerció y ahora comparte con su pueblo (cf. Comentario Bíblico Adventista, citas de EGW en Ap 14:12).
4) El Juicio Pre-Advenimiento: ¿qué es y por qué es esperanza?
Definición sencilla:
El juicio pre-advenimiento es la fase del juicio divino antes de la segunda venida en la que Dios revisa (investiga) los casos de los creyentes, vindica a los fieles en Cristo, y demuestra al universo la justicia de sus decisiones (Daniel 7:9–10, 13–14; 8:14; Hebreos 8–9; Apocalipsis 14:7). El santuario muestra cómo Dios salva y juzga sin contradecir su gracia. La clave está en entender las fases del ministerio de Cristo representadas en el santuario (Éxodo 24-40; Hebreos 8:9).
1) Patio exterior: la base de la justificación (Altar del holocausto y Lavar)
Altar del holocausto: aquí el sacrificio sustitutorio derrama sangre por el pecador (Lev 1; 4).
Cumplimiento en Cristo: “Tenemos justificación por su sangre” (Ro 5:9); “Cordero de Dios” (Jn 1:29).
👉 Justificación por la fe: el pecador es declarado justo por confiar en la obra perfecta de Cristo, no por sus méritos (Ro 3:24–26; 5:1).
Lavar: simboliza purificación inicial y consagración (Éx 30:18–21).
Cumplimiento: bautismo y nueva vida (Tit 3:5–7; Ro 6:4).
Conclusión de esta fase: La base legal de nuestra aceptación es solo la sangre de Cristo. Aquí nace la frase: “justificados por la fe” (Ro 5:1).
2) Lugar Santo: la evidencia de una fe viva (Pan, Candelabro, Incienso)
- Mesa de los panes: Cristo nos sostiene con su Palabra; la vida nueva se alimenta (Mateo 4:4).
- Candelabro: la luz del Espíritu produce fruto visible (Gálatas 5:22–23; Efesios 5:8–10).
- Altar del incienso: intercesión y comunión constante (Hebreos 7:25; Apocalipsis 8:3–4).
👉 Aquí se comprende “juzgados por las obras” (2 Corintios 5:10; Romanos 2:6; Apocalipsis 22:12): no porque las obras nos ganen aceptación, sino porque muestran (evidencian) si la fe es viva o muerta (Santiago 2:17–26).
Imagen jurídica: la justificación es el veredicto inicial; las obras son el expediente probatorio de que esa fe unió realmente al alma con Cristo (Juan 15:5–8).
3) Lugar Santísimo: el juicio que revela y vindica (Arca, Ley, Propiciatorio)
- El Arca con la Ley (Éxodo 25:16; Apocalipsis 11:19): el estándar eterno del carácter de Dios.
- Propiciatorio/Cubierta de la misericordia (Éxodo 25:17–22): sobre la Ley está la misericordia, rociada con sangre (Levítico 16).
- Día de la Expiación (Levítico 16): fase anual de purificación del santuario y resolución de casos—la base del concepto de juicio pre-advenimiento.
Cumplimiento en Cristo:
- Cristo ministra en el santuario celestial (Hebreos 8:1–2).
- “Los libros fueron abiertos” (Daniel 7:9–10); fase judicial que precede al reino dado al Hijo (Daniel 7:13–14).
- Este es el marco de Apocalipsis 14:7: “la hora de su juicio ha llegado”, antes de la segunda venida (cf. Apocalipsis 22:12).
👉 Cómo se armoniza todo aquí:
- La Ley testifica lo que es bueno;
- La Sangre responde por el pecador que creen y nos declara justos.
- Los Libros muestran el efecto de la fe en la vida (obras como evidencia) y el Espíritu produce obras.
El Propiciatorio asegura que la misericordia cubre al que está en Cristo.
Así, Dios permanece justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús (Romanos 3:26).
Puntos clave:
- Transparencia cósmica (Daniel 7:10 “los libros fueron abiertos”): todo el universo es testigo. El actuar de Dios no es opaco.
- Cristo como Sumo Sacerdote y Abogado (Hebreos 8–9; 1 Juan 2:1): el Representante perfecto sí se presenta. Es el abogado fiel. Su fidelidad sostiene la nuestra.
- Evangelio aplicado: la gracia no es abstracción; es justificación con veredicto (Romanos 8:33–34).
- Resultado: la vindicación de Dios y de su pueblo (Apocalipsis 19:1–2).
¿Por qué hablar del juicio entonces a una generación y a un pueblo que tiene alergia de él?
¿El juicio libra o encadena?
Dios anuncia su juicio públicamente, invita a prepararnos, y ofrece Abogado fiel (1 Juan 2:1). Su propósito es vindicar a quienes han sido silenciados y absolver a quienes se acogen a Cristo (Romanos 8:1, 33–34). Porque sino el mal triunfará, el cinismo se convertirá en dolor, Satanás intentará quedar impune y muchas personas, al verse abandonadas y engañadas por quienes tenían que haberlas amonestado y traicionaron su confianza, tomaron livianamente su seguridad y defraudaron su esperanza exclamarán a los montes y a las peñas: "Caed sobre nosotros, y escondednos del rostro de aquel que está sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero". Apocalipsis 6:16.
5) No adormecerse: vigilancia y seriedad durante el juicio
Eje teológico: Somos justificados por la fe (Romanos 5:1), pero seremos juzgados según las obras (2 Corintios 5:10; Apocalipsis 22:12). La fe auténtica produce obras (Santiago 2:17–26), y el juicio revela esa autenticidad.
Coherencia: Fe que justifica, obras que evidencian
a) Vigilancia contra el adormecimiento espiritual
- Jesús advierte: “Velad, pues” (Mateo 24:42; 25:13).
- La parábola de las diez vírgenes muestra que todas tenían lámparas (profesión de fe), pero solo las prudentes tenían aceite (vida en el Espíritu).
- Pablo urge: “No durmamos… seamos sobrios” (1 Tesalonicenses 5:6–8).
- Apocalipsis a la iglesia de Sardis: “Sé vigilante, y afirma las cosas que están para morir” (Apocalipsis 3:2–3).
“La gracia nos despierta; la vigilancia nos mantiene despiertos.”
Aplicación: En un mundo saturado de ruido, Babilonia adormece (Apocalipsis 14:8), pero el evangelio eterno despierta. La vigilancia no es ansiedad; es atención amorosa al Señor que viene.
b) Justificados por la fe, juzgados por las obras: ¿contradicción o coherencia?
- Justificación: “Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios” (Romanos 5:1). Estado relacional en Cristo, recibido ahora.
- Juicio según obras: “Porque es necesario que todos comparezcamos… para que cada uno reciba según lo que haya hecho” (2 Corintios 5:10; cf. Romanos 2:6; Apocalipsis 22:12). Las obras no nos salvan; evidencian a quién pertenecemos (Mateo 7:16–23; Juan 15:5–8). La fe nos une a Cristo, pero las obras cuentan la historia de esa unión. Somos justificados por la fe, y el juicio vindica esa fe al mostrar sus frutos.
- La fe justifica;
- El amor obra (Gálatas 5:6);
- El juicio verifica lo que la gracia hizo en nosotros (Efesios 2:8–10).
La fe verdadera no es presunción; se prueba en la obediencia y se demuestra en una vida transformada por el Espíritu. El juicio no informa a Dios, manifiesta ante el universo lo que hemos hecho con la gracia (El Conflicto de los Siglos, secciones sobre el juicio de investigación).
- Evitar la presunción (Hebreos 10:26–27).
- Evitar la desesperación (Romanos 8:1).
- Caminar en santidad sobria: “El que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo” (1 Juan 3:3).
Perdón momentáneo vs. cierre del caso (Apocalipsis 22:11)
Apocalipsis 22:11 se encuentra en la conclusión del libro (22:6–21), inmediatamente antes de:
- la promesa de la venida inminente de Cristo (22:12), y
- la declaración del galardón según las obras (22:12).
📌 Función clave:
Este versículo actúa como una declaración forense final (judicial), que anuncia la fijación irreversible del estado moral y espiritual de la humanidad y el cierre de la puerta de la gracia, antes de la segunda venida de Cristo.
No hay llamado al arrepentimiento.No hay oferta de gracia.Hay ratificación de un veredicto ya alcanzado.
“Que el que ya es injusto permanezca injusto;
que el que ya es inmundo permanezca inmundo;
que el que ya es justo permanezca justo;
que el que ya es santo permanezca santo.”
- Imperativos en aoristo (ἀδικησάτω, ῥυπανθήτω, ποιησάτω, ἁγιασθήτω):
Funcionan aquí no como mandatos morales, sino como declaraciones judiciales o edictos.
Similar al uso judicial en Daniel 12:10. Daniel 12:10 enseña que, en el umbral del fin, Dios purifica a “muchos” mediante la prueba, produciendo un pueblo que entiende —no por astucia, sino por fidelidad—, mientras que los impíos, confirmados por su propia impiedad, permanecen sin entendimiento; así se revelan, ante el juicio, las verdaderas lealtades.
- ἔτι (eti = “todavía / aún”):No indica proceso continuo indefinido, sino continuidad irreversible desde un punto fijado.
Sugiere que la dirección ya está sellada.
No es una exhortación ética, sino una proclamación escatológica. Es una declaración de cierre. La gracia ha completado su obra; el carácter queda manifiesto.
- Perdón ahora: real, inmediato (1 Juan 1:9; Miqueas 7:18–19). Hoy recibimos perdón real al confesar.
- Pero habrá un momento de cierre del juicio: “El que es justo, practique la justicia todavía…” (Apocalipsis 22:11). Sellado de destinos, poco antes de la Venida (cf. Daniel 12:1). Seguido del anuncio 'mi galardón conmigo para recompensar según la obra' (Apocalipsis 22:12).
Debemos vigilar y estar atentos, cuidar de nuestra salvación con temor y temblor porque la justificación definitiva solo se dará cuando Jesús vuelva. No confundamos la dulzura del perdón con una licencia para descuidar la vida espiritual. no confundamos el perdón momentáneo con veredicto final.
Recuerda: El perdón te pone en la carrera, inicia el camino; la perseverancia en la fe, a tarvés del Espíritu, la fidelidad por la gracia te lleva hasta la meta y confirma que pertenecemos a Cristo.
En el ritual del santuario:
- La gracia estaba disponible antes del Día de la Expiación.
En el Día de la Expiación:
- los casos se resolvían,
- los estados se fijaban,
- el pueblo debía estar en total consagración.
Después del rito:
- no había más sacrificios,
- solo quedaba vivir con el resultado.
📌 Apocalipsis 22:11 = cierre escatológico del Día de la Expiación universal
Este versículo no enseña salvación por obras, sino:
- Justificación por la fe → establece quién es “justo”
- Obras → revelan y confirman esa fe ante el juicio
Apocalipsis 22:11 muestra que:
- el justo sigue practicando justicia (δικαιοσύνην ποιησάτω),
- el santo sigue santificándose (ἁγιασθήτω),
No para llegar a ser justos, sino porque ya lo son en Cristo.
Cuando Cristo concluya su obra intercesora, el destino de cada alma habrá sido decidido, y ya no habrá mediación (El Conflicto de los Siglos, caps. 23–24).
El santuario enseña que la sangre de Cristo nos justifica (base del veredicto), la intercesión de Cristo nos transforma (vida de fe que obra), y el juicio de Cristo revela esa realidad (obras como evidencia), todo bajo la misericordia del Propiciatorio.
¿Qué NO dice Apocalipsis 22:11?
- No dice que Dios quiera que el injusto siga pecando.
- No elimina la gracia antes del cierre.
- No fomenta desesperación.
¿Qué SÍ dice?
- Habrá un momento real de cierre.
- Las decisiones presentes tienen consecuencias eternas.
- La vigilancia es esencial (cf. Mateo 25:1–13).
Trae una advertencia equilibrada:
- Evita la presunción (“puedo arreglarlo después”).
- Evita la ansiedad (“ya es tarde para mí”).
Apocalipsis 22:11 no declara el fin de la gracia arbitrariamente; proclama el momento en que la gracia ha completado su obra y el carácter humano queda definitivamente revelado ante el juicio.
Prácticas de vigilancia que vencen el adormecimiento
- Lectura de la Biblia y oración diaria (Salmos 119:105; Mateo 26:41).
- Observancia gozosa del sábado como señal de adoración al Creador frente a las narrativas de Babilonia (Apocalipsis 14:7; Éxodo 20:8–11).
- Fe y obediencia activa (1 Juan 1:9; Santiago 1:22).
- Misión y testimonio: la fe que testifica se despierta (Mateo 28:19–20; Apocalipsis 14:6 “a toda nación…”).
- Comunión con la iglesia que exhorta en amor (Hebreos 10:24–25).
Un guardia con lámpara llena no acelera el amanecer; lo espera listo. Así es la vigilancia cristiana.
"Porque no hará nada Jehová, el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas"
El mensaje profético para nuestros días nos alerta que el pueblo de Dios y el mundo entero estamos atravesando el juicio pre advenimiento, nuestros expedientes están siendo abiertos y es tiempo de hacer una rendición de cuentas. Si usted quiere hacer notar a su amigo y a su hermano que no está solo; entonces usted no puede quedarse callado. No es momento de desaparecer, faltar ni ocultarse. Usted como buen cristiana debe hacerse presente, dar la cara, asumir y decir la verdad. Usted debe hablar urgentemente con él.
Recapitulando
1° ángel: Evangelio eterno + hora del juicio = gracia que libera con verdad.2° ángel: Caída de Babilonia = la mentira caduca y tiene fecha de vencimiento.3° ángel: Lealtad final = mandamientos de Dios + fe de Jesús, no por miedo, sino por gracia y amor fiel.Juicio pre-advenimiento: transparencia, Abogado fiel, vindicación.5) Vigilancia sobria: Justificados por la fe, juzgados por las obras; evitar el adormecimiento y no confundir perdón presente con la confirmación final cuando Cristo declare Ap 22:11.En Apocalipsis 22:12 - El juicio ya ocurrió; Cristo viene no a juzgar, sino a ejecutar el veredicto.
“Antes de que Cristo venga como Rey, deja de interceder como Sacerdote; y cuando el Sacerdote se levanta, los destinos ya están escritos.”El juicio ya está acabando, es hora de despertar.
Llamado
¿Cómo esta mi fidelidad con el Señor?
¿Qué cosas están entumeciendo mi discernimiento y provocando esta languidez espiritual?
¿Qué prácticas concretas asumiré para velar y no adormecerme?
¿Dónde necesita expresarse hoy mi fe en Jesús?
Si hoy “mis obras” hablaran, ¿qué dirían de mi unión con Cristo?
¿He confundido el perdón presente con una licencia para descuidar mi vida espiritual?
Nuestro galardón está cerca, velemos para que no nos halle desprevenidos.
«Que la lluvia tardía llene mi vasija. Que la luz del ángel glorioso que se une con el tercer ángel brille sobre mí. Dame, Señor, una parte en la obra; permíteme que haga sonar el clarín; cóncedeme ser colaborador de Jesucristo”. Déjenme que les diga que, buscando así a Dios, él los dota continuamente dándoles su gracia. No tienen por qué preocuparse. No es preciso que crean que va a llegar un momento especial cuando han de ser crucificados; el tiempo para ser crucificado es precisamente ahora". MI, 172.
Conducir en modo defensivo
Cuando uno comienza la escuela de conducción, le enseñan a conducir en modo defensivo. Conducir en “modo defensivo” significa anticipar riesgos:
- Mantener distancia de seguridad (Proverbios 22:3: “El prudente ve el mal y se aparta”).
- Mirar constantemente los espejos (1 Pe 5:8: “Sed sobrios y velad”).
- No confiarse aunque el semáforo esté en verde (Mt 26:41: “Velad y orad, para que no entréis en tentación”).
- Señalizar y obedecer límites (Jn 14:15: “Si me amáis, guardad mis mandamientos”).
Queridos hermanos Dios nos ha traido a su camino, pero el camino está lleno de peligros (Babilonia, engaño, presión social). Debemos ser vigilantes. Vigilar no gana el cielo—espera el amanecer de Cristo listo, sin dormirse. El conductor confiado sin vigilancia choca; el creyente confiado sin vigilancia se adormece. Conducir en modo defensivo = velar con amor, sobriedad y esperanza.
No pretendemos traer hoy un mensaje punzante: “Dios te va a juzgar—pórtate bien”. Al contrario, el juicio de Dios es la mejor noticia porque vindicará a sus santos, librará a los oprimidos del mal, revelará la verdad escondida, la verdad no será más sometida y dará fin a la impunidad y la hipocresía. El juicio no es una cacería. Tenemos un abogado presente, que nunca falla. Esta es nuestra mayor esperanza que debe ser predicada como nunca antes. Si los pioneros predicaron el inicio de este juicio con tanto fervor, debemos predicar que este juicio ya se está terminando y; como aquel niño que luego de leer la Biblia entera, corrió donde estaba su padre y radiante le dijo:
- Terminé, terminé de leer el último capítulo de la Biblia. Y, ¿Quieres saber como termina papá?: ¡Ganamos papá, ganamos!
Oración
“Padre justo y misericordioso, gracias por el evangelio eterno que nos declara justos en Cristo. Enséñanos a velar como quien conduce en modo defensivo: atentos, sobrios, amando tu Ley y guiados por tu Espíritu. Que el perdón de hoy nos lleve a una vida transformada, mientras aguardamos el día en que digas: ‘El que es santo, santifíquese todavía’. Sella nuestros corazones, mantén nuestras lámparas encendidas y llévanos seguros hasta Tu presencia. En el nombre de Jesús, nuestro Abogado fiel. Amén.”
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