1 Samuel 15:22 – “Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios…”
1 Samuel 16:7 – “Jehová mira el corazón…”
"El liderazgo no se mide por la altura del hombre, sino por la profundidad de su corazón".
Un diamante y una piedra común: ambos parecen similares en tamaño, pero su valor depende de lo que hay dentro. Así es el corazón ante Dios.
Hoy veremos dos hombres: Saúl y David. Uno perdió el Espíritu, otro fue ungido por Él. ¿Por qué?
I. Saúl: El Espíritu que se Aparta
En 1 Samuel 15 Dios ordena a Saúl destruir completamente a Amalec (herem: consagración total). Saúl desobedece, preservando al rey Agag y lo mejor del ganado. Samuel confronta a Saúl por su desobediencia. Saúl intenta justificar su acción diciendo que guardó lo mejor para sacrificarlo a Dios.
"Y Samuel dijo: ¿Se complace Jehová tanto en los holocaustos y víctimas como en que se obedezca a las palabras de Jehová? Ciertamente el obedecer es mejor que los sacrificios, y el prestar atención que la grosura de los carneros". 1 Samuel 15:22.
Lo mejor que podamos ofrecer a Dios no se compara con la disposición de escucharlo con la intención de cumplir; es decir, no hay mayor formar de complacer a Dios que la obediencia. La obediencia a la palabra de Dios es superior a cualquier ritual externo. Es sacrificio es valioso, pero sin obediencia pierde sentido. Dios no busca un ritual vacío, sino un corazón rendido.
"¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? Hastiado estoy de holocaustos de carneros y de sebo de animales gordos; no quiero sangre de bueyes, ni de ovejas, ni de machos cabríos. 12 ¿Quién demanda esto de vuestras manos, cuando venís a presentaros delante de mí para hollar mis atrios? 13 No me traigáis más vana ofrenda; el incienso me es abominación; luna nueva y día de reposo,[a] el convocar asambleas, no lo puedo sufrir; son iniquidad vuestras fiestas solemnes. 14 Vuestras lunas nuevas y vuestras fiestas solemnes las tiene aborrecidas mi alma; me son gravosas; cansado estoy de soportarlas. 15 Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; llenas están de sangre vuestras manos. 16 Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo; 17 aprended a hacer el bien; buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huérfano, amparad a la viuda". Isaías 1:11-17.
"Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto. Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado". Salmos 51:16, 17.
"Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos". Oseas 6:6.
Estos versículos corrigen la tendencia a usar sacrificios como excusa para desobedecer.
Jesús cita principios similares: "Misericordia quiero y no sacrificio". Mateo 9:13.
El culto sin obediencia es hipocresía. La verdadera adoración no se mide por actos externos, sino por una entera obediencia a Dios. La obediencia es la esencia de la relación con Dios, mientras que los sacrificios son secundarios. Dios nos llama a asumir una fe práctica y abandonar una religiosidad superficial.
"El Espíritu de Jehová se apartó de Saúl…" 1 Samuel 16:14.
De forma directa e inmediata hubo una:
De forma indirecta e inmediata hubo:
- Pérdida de confianza del pueblo: Su acción revela inseguridad y precipitación.
- Pérdida de comunión con Dios: La desobediencia abre la puerta a la distancia espiritual.
- Inicio del deterioro emocional: Ansiedad y miedo lo dominan (por la presión de los filisteos).
A largo plazo hubo una:
La desobediencia, motivada por orgullo e impaciencia, genera pérdidas inmediatas (favor, autoridad) y pérdidas progresivas (presencia de Dios, paz, misión, legado).
"Cuando Dios se aparta, el alma queda expuesta a la inquietud y la desesperación". Comentario bíblico (Matthew Henry).
"La desobediencia es la puerta por donde el Espíritu se retira". - John Stott.
La desobediencia persistente provoca ruptura con Dios. El Espíritu de Dios no es un 'poder automático'. Su presencia depende de la relación con Dios. (Efesios 4:30).
"La obediencia es la prueba del discipulado. La desobediencia endurece el corazón y aleja la presencia divina". (DTG, 141).
- Capacitarlo para gobernar.
- Darle autoridad y discernimiento.
- Protección espiritual especial.
- Sabiduría para liderar.
- Paz interior. Vacío espiritual (Lo condujo a tener ansiedad, celos, violencia)"La carta a los colosenses está llena de lecciones de gran valor para todos los que están ocupados en el servicio de Cristo, lecciones que muestran la sinceridad de propósito y la altura del blanco que será visto en la vida de aquel que representa correctamente a su Salvador. Renunciando a todo lo que pueda impedirle realizar progresos en el camino ascendente, o quiera hacer volver los pies de otros del camino angosto, el creyente revelará en su vida diaria, misericordia, bondad, humildad, mansedumbre, tolerancia y el amor de Cristo...En sus esfuerzos por alcanzar el ideal de Dios, el cristiano no debería desesperarse por nada. A todos es prometida la perfección moral y espiritual por la gracia y el poder de Cristo. Él es el origen del poder, la fuente de la vida. Nos lleva a su Palabra, y del árbol de la vida nos presenta hojas para la sanidad de las almas enfermas de pecado. Nos guía hacia el trono de Dios, y pone en nuestra boca una oración por la cual somos traídos en estrecha relación con él. En nuestro favor pone en operación los todopoderosos agentes del cielo. A cada paso sentimos su poder viviente". (Exaltad a Jesús, 7 de septiembre, 258).
Saúl quedó sin dirección divina, vulnerable a la desesperación y la influencia del mal. Saúl perdió el reino porque perdió el corazón para Dios.
II. David: El Espíritu que Unge
"El Espíritu de Jehová vino sobre David desde aquel día". 1 Samuel 16:13.
"La elección de David muestra que Dios busca la disposición interior, no la apariencia externa". Comentario bíblico (Keil & Delitzsch).
"Dios nunca unge la carne; unge el corazón rendido". A.W. Tozer.
"Dios no mira la apariencia, sino el corazón humilde y obediente". (PP, 637).
Un árbol frondoso pero sin raíces se seca; uno pequeño pero con raíces profundas crece fuerte. David tenía raíces en Dios.
III. La Diferencia: Obediencia vs. Orgullo
"Por cuanto desechaste la palabra de Jehová, Él también te ha desechado…" 1 Samuel 15:23.
"La desobediencia abre la puerta para perder lo que más necesitamos: la presencia de Dios".
- El discipulado verdadero implica obedecer los mandamientos de Cristo no solo conocerlos (Mateo 28:19, 20)
- La obediencia es evidencia del amor y la relación con Cristo. (Juan 14:15).
- Jesús denuncia el discipulado nominal sin obediencia. (Lucas 6:46).
El arrepentimiento y la fe; es decir, la conversión misma, es un acto de obediencia. El aprendizaje del discípulo se traduce en práctica u obediencia activa. La obediencia conduce a la madurez a la formación de un carácter semejante a Cristo que se refleja en una vida de santidad, el cumplimiento de la misión y la entrega en el servicio.
Dimensiones de la obediencia en el discipulado
- Relacional: Obediencia como respuesta al amor de Dios (no legalismo).
- Misional: Obediencia a la misión (ir, hacer discípulos, servir).
- Ética: Obediencia en la vida diaria (justicia, misericordia, integridad).
- Comunitaria: Obediencia en el contexto de la iglesia (unidad, mutualidad).
La obediencia no es opcional ni secundaria: es la evidencia visible del discipulado auténtico. Sin obediencia, el discipulado se reduce a teoría. Con obediencia, se convierte en transformación y misión.
ORGULLO
Todo lo contrario nace en el orgullo, pues "El orgullo es el veneno del liderazgo espiritual". - Charles Spurgeon.
El orgullo es la exaltación del yo sobre Dios, buscando autonomía. La desobediencia surge cuando el ser humano cree que su criterio es mejor que el mandato divino. Saúl pensó que su plan era mejor y superior que la palabra de Dios. Así, el orgullo convierte la obediencia en algo opcional porque pone la voluntad del hombre en el centro.
La consecuencia es la dureza de corazón, la insensibilidad espiritual que impide escuchar y responder a Dios.
- Orgullo → rechazo inicial a la voz de Dios - Raíz interna
- Desobediencia repetida → endurecimiento progresivo - fruto visible
- Resultado → incapacidad de arrepentirse (Hebreos 3:13). - Estado final que bloquea la gracia.
AUTOJUSTIFICACIÓN
Las formas más comunes de justificar la desobediencia son:
1. Racionalización religiosa
- Ejemplo bíblico: Saúl en 1 Samuel 15:15 y 15:21: “El pueblo perdonó lo mejor de las ovejas y vacas para sacrificarlas a Jehová”.
- Mecanismo: Convertir la desobediencia en algo “espiritual” (darle un propósito religioso).
- Hoy: “No obedezco porque estoy haciendo algo más importante para Dios”.
2. Culpar a otros
- Ejemplo: Saúl dice: “El pueblo lo hizo” (1 Samuel 15:21).
- Mecanismo: Trasladar la responsabilidad a líderes, cultura, circunstancias.
- Hoy: “Mi iglesia no me apoya”, “Mi familia no me deja”.
3. Minimizar la orden
- Ejemplo: “He cumplido la palabra de Jehová” (1 Samuel 15:13), aunque no lo hizo completamente.
- Mecanismo: Cumplimiento parcial presentado como obediencia total.
- Hoy: “Obedezco en lo esencial, no en los detalles”.
4. Priorizar conveniencia
- Ejemplo: Saúl guardó lo mejor del ganado (beneficio económico).
- Mecanismo: Ajustar la obediencia a lo que no afecta intereses personales.
- Hoy: “Obedezco mientras no me cueste demasiado”.
5. Apelar a circunstancias
- Ejemplo: “Temí al pueblo y consentí a su voz” (1 Samuel 15:24).
- Mecanismo: Justificar por presión social, miedo, urgencia.
- Hoy: “No puedo obedecer porque la situación es difícil”.
6. Argumentar ignorancia o falta de claridad
- Ejemplo: “No sabía que era tan importante”.
- Mecanismo: Presentar la orden como ambigua para evitar responsabilidad.
- Hoy: “No entendí bien lo que Dios quería”.
Todas estas justificaciones revelan un corazón que prioriza su voluntad sobre la de Dios, disfrazándolo con excusas aceptables.
Razones por las que Dios rechazó a Saúl
- Desobediencia persistente:
- 1 Samuel 13: Saúl ofrece sacrificio sin esperar a Samuel.
- 1 Samuel 15: No cumple el mandato de destruir a Amalec.
- Orgullo y autojustificación: Saúl excusa su pecado y culpa al pueblo (1 Sam. 15:15, 24).
- Falta de arrepentimiento genuino: Sus palabras son más políticas que espirituales (“honrame delante del pueblo”, 15:30).
- Corazón centrado en sí mismo: Más preocupado por su propia reputación, imagen y poder que por obediencia.
¿Estamos obedeciendo o justificando nuestra desobediencia como Saúl?
IV. Dios Mira el Corazón
“Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.” 1 Samuel 16:7.
En este pasaje, Samuel va a ungir al nuevo rey tras el rechazo de Saúl. Llega a la casa de Isaí y ve a Eliab, quien parece ideal por su apariencia. Entonces, Dios corrige la percepción humana sobre la elección de sus hijos para el liderazgo de su pueblo mostrando que la elección divina no depende de criterios humanos. La soberanía de Dios en la elección demuestra que es Dios quien elige y muestra sus valores resaltando la importancia del corazón sobre la apariencia. Dios no elige por carisma o popularidad. Dios valora el carácter sobre la imagen y la obediencia sobre la apariencia. En el ministerio, la autenticidad ética es más poderosa que la brillante estética.
"El hombre mira la apariencia, pero Dios escudriña la motivación". El corazón es el centro de la relación con Dios; el conoce las intenciones, la fe y la obediencia. Dios busca transformación interna, no solo imagen externa.
Un CV puede impresionar a una empresa, pero Dios revisa el corazón, no el currículum. Dios prioriza la integridad y disposición sobre cualquier atributo externo.
El discipulado auténtico requiere humildad (sumisión a Cristo) y sensibilidad (escuchar la voz del Espíritu Santo)
Sin humildad, la obediencia se convierte en negociación.
Sin sensibilidad, la corrección divina no produce cambio.
Razones por las que Dios escogió a David
- Corazón conforme a Dios (1 Samuel 13:14; Hechos 13:22):
- Humildad y dependencia de Dios.
- Sensibilidad espiritual (Salmos muestran su relación íntima con Dios).
- Obediencia y fe:
- Confianza en Dios frente a Goliat (1 Samuel 17).
- Consulta a Dios antes de actuar (1 Samuel 23:2, 30:8).
- Arrepentimiento genuino:
- Cuando peca (2 Samuel 11–12), se quebranta y busca restauración (Salmo 51).
- Disponibilidad para servir: David no buscó el trono; esperó la voluntad de Dios.
¿Qué ve Dios en tu corazón hoy?
V. El Espíritu Santo: Presencia que Marca la Diferencia
Saúl tuvo el Espíritu, pero lo perdió por orgullo y desobediencia. David fue ungido porque su corazón estaba dispuesto.
"El Espíritu Santo nunca abandona al alma que se humilla y confía en Dios". (AA, 49).
Dios no busca perfección externa, sino corazón dispuesto a obedecer y arrepentirse. El liderazgo espiritual se fundamenta en carácter, no en carisma.
¿Queremos ser líderes llenos del Espíritu o vacíos por orgullo?
Biografía breve
Saúl: Primer rey, elegido por apariencia (alto, apuesto), pero inseguro y desobediente.
David: Pastor joven, sin credenciales humanas, pero con corazón conforme a Dios (Hechos 13:22).
Conclusión
Saúl perdió el Espíritu por orgullo y desobediencia.
David fue escogido por humildad y corazón rendido.
Dios mira el corazón, no la apariencia.
La obediencia mantiene la presencia del Espíritu.
El liderazgo espiritual depende del corazón, no del cargo.
¿Qué está viendo Dios en tu corazón hoy?
¿Estás obedeciendo o justificando tu desobediencia?
¿Quieres ser un Saúl que pierde el Espíritu o un David que lo recibe?
Oración sugerente:
"Señor, limpia mi corazón de orgullo y rebeldía. Hazme sensible a tu voz. Que tu Espíritu nunca se aparte de mí, sino que me guíe cada día para obedecerte y servirte con humildad. En el nombre de Jesús, amén".
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