Texto base: Éxodo 13:17, 18. "Y luego que Faraón dejó ir al pueblo, Dios no los llevó por el camino de la tierra de los filisteos, que estaba cerca; porque dijo Dios: 'Para que no se arrepienta el pueblo cuando vea la guerra, y se vuelva a Egipto'. Mas hizo Dios que el pueblo rodease por el camino del desierto [...]".
DESARROLLO
Si alguna vez ha viajado con niños, es posible que haya escuchado la pregunta: “¿Falta mucho para que lleguemos?”.
La propuesta original de Dios era:
1. "Yo los sacaré de esa tierra". Se refería al hambre y a esclavitud.
2. "A una buena tierra que mana leche y miel". El lugar de los sueños, la tierra prometida. ¡Subir de esa tierra a otra!
• La gente no imaginó que demorarían tanto.
• Cruzar 300 km por la península del Sinaí.
• Viaje de unos 40 días.
• 7,5 km/día = 40 días.
I – CUESTIONES IMPORTANTES
¿Por qué el Señor Dios escogió el camino más arduo y guió al pueblo a través del desierto? Precisamente porque ama a sus hijos, Dios se niega a tomar el camino más corto.
• Dios guía a su pueblo por caminos difíciles. ¡Nunca tiene prisa!
• Esta es una de las características más intrigantes de Dios. "Vivimos al ritmo de la paciencia de Dios", un dicho menonita. Dios está "demorando" su regreso, porque está esperando el arrepentimiento (véase 2 Pedro 3:9, 14).
• Él es el Dios que guía a su pueblo a la tierra prometida a través del desierto. • Él es el Dios del camino más arduo.
II - CUARENTA AÑOS EN LUGAR DE CUARENTA DÍAS:
El número cuarenta se usa generalmente en la Biblia para designar un período de tiempo muy largo según los estándares de la tolerancia humana.
• Cuarenta años fue el tiempo de una generación.
• Isaac y Esaú se casaron a la edad de cuarenta años.
• David y Salomón reinaron durante cuarenta años.
• La duración del diluvio fue de cuarenta días y cuarenta noches.
• Moisés pasó cuarenta días en el Sinaí.
• Entre la resurrección y la ascensión de Jesús pasaron cuarenta días.
Sin embargo, el número cuarenta se asocia especialmente con el desierto:
• Moisés huyó y permaneció durante cuarenta años en el desierto de Madián, después de matar a un egipcio.
• Elías caminó por el desierto en un viaje de cuarenta días y cuarenta noches mientras huía de Jezabel.
• Jesús ayunó durante cuarenta días en el desierto. Esto simboliza lo que todavía está sucediendo hoy en día en la vida de aquellos que aman a Dios.
• El camino por el cual Dios dirige nuestras vidas también puede ser el más arduo.
• Todo el mundo pasa tiempo en el desierto.
• El desierto es un lugar al que nadie elige ir, pero todos están sujetos a atravesarlo.
• El viaje por el desierto se desencadena por algún acontecimiento de nuestra vida.
• El espíritu se siente abrumado por la aridez de los hechos. A menudo no solo te sientes en el desierto, sino que también sientes el desierto, dentro de ti. Sin embargo, Dios nunca abandona a sus hijos en el desierto. Él los conduce a través de los senderos estériles y secos. El camino de Dios rara vez es el más corto. No es el camino más fácil, pero siempre es el mejor.
III – LECCIONES DEL DESIERTO
1. En el desierto, Dios nos enseña a vencer el miedo. El Señor no condujo a Israel por el camino fácil porque el pueblo tenía miedo. Se necesitó una noche para sacar a Israel de Egipto. Se necesitaron cuarenta años en el desierto para sacar a Egipto de Israel.
¿Cómo nos enseña el desierto a vencer el miedo?
¡Cuando estamos en medio del sufrimiento, reconocemos y agradecemos a Dios por su dirección en nuestras vidas! Cuando en el desierto aprendemos a dar gracias, abrimos nuestro corazón para que Dios lo fortalezca.
2. En el desierto, aprendemos el valor de la obediencia y la fidelidad. Las tentaciones son más fuertes cuando cruzamos el desierto. Jesús las venció porque fue fiel y obediente a lo que dice la Palabra de Dios.
3. En el desierto encontramos el amor de Dios. El desierto significa pérdida. Puede ser el éxito, la promoción, las posesiones materiales, la salud e incluso la reputación. En esta situación es cuando descubrimos si amamos a Dios sinceramente o lo hacemos simplemente porque él nos da leche y miel. "Cuando no nos queda nada más que Dios, entonces comprendemos que Dios es suficiente" (John Ortberg). El desierto no era un lugar cómodo para los hijos de Israel, pero era el escenario elegido por Dios para manifestar magníficamente su amor incondicional por ellos.
4. El desierto es un lugar de esperanza. La esperanza dice que Dios ha pasado por el camino doloroso, el camino arduo. Después del desierto vino la victoria para el pueblo de Israel y para Moisés, Elías, David, Juan el Bautista y Jesús.
CONCLUSIÓN
Juan 16:33: "En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo".
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