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Restaurando la Fidelidad - Restaurando el Altar

TEXTO BASE: 1 REYES 18:30-39 

INTRODUCCIÓN 

Esta es una parte emocionante de la historia de Elías, un siervo fiel al Señor quien realizó muchos milagros a través del poder de Dios e inclusive tuvo el privilegio de no pasar por la muerte. El Señor siempre honra a los que le obedecen, aunque sea necesario realizar milagros y actos sobrenaturales. Se hace presente cuando su hijo o su hija obediente, clama por su poder. El cielo desciende para bendecir a la familia que obedece su Palabra y guarda sus mandamientos, pues eso agrada al Señor. “Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él” (Juan 14:23). 

I. LA OBEDIENCIA ESTÁ PRESENTE EN LA VIDA DEL CREYENTE FIEL 

1. El creyente fiel obedece con diligencia y de todo corazón. “Si obedeciereis cuidadosamente a mis mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Jehová vuestro Dios, y sirviéndole con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma” (Deuteronomio 11:13). 
2. El creyente fiel oye y obedece en tiempo presente, hoy, ahora. “Porque él es nuestro Dios; nosotros el pueblo de su prado, y ovejas de su mano. Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón, como en Meriba, como en el día de Masah en el desierto” (Salmo 95:7, 8). 
3. El creyente fiel obedece completamente lo que el Señor ordena en su Palabra. “Entonces Josué llamó a los rubenitas, a los gaditas, y a la media tribu de Manasés, y les dijo: Vosotros habéis guardado todo lo que Moisés siervo de Jehová os mandó, y habéis obedecido a mi voz en todo lo que os he mandado. No habéis dejado a vuestros hermanos en este largo tiempo hasta el día de hoy, sino que os habéis cuidado de guardar los mandamientos de Jehová vuestro Dios” (Josué 22:1-3). 
4. El creyente fiel es constante en obedecer. “Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia, ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12). 

II. LA OBEDIENCIA ES CARACTERÍSTICA INHERENTE DE TODO HIJO E HIJA DE DIOS 

1. La obediencia es un hábito que identifica a los hijos de Dios. 
“Como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia” (1 Pedro 1:14). 
2. La obediencia es fruto de la fe. “En realidad, sin fe es imposible agradar a Dios, ya que cualquiera que se acerca a Dios tiene que creer que él existe y que recompensa a quienes lo buscan” (Hebreos 11:6 NVI). 
3. La obediencia es una característica peculiar de los elegidos de Dios. “Elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas” (1 Pedro 1:2). 
4. La obediencia resulta en la comunión espiritual con el Señor. “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Corintios 10:5). 
5. La obediencia es la respuesta del creyente al amor de Dios. “El que me obedece y hace lo que yo mando, demuestra que me ama de verdad. Al que me ame así, mi Padre lo amará, y yo también lo amaré y le mostraré cómo soy en realidad” (Juan 14:21 TLA). 
6. La obediencia da testimonio de un corazón regenerado. “Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra” (Ezequiel 36:26, 27). 

a. El creyente que obedece, practica la fidelidad en su vida, pues está habituado a obedecer. Es fiel en. 
b. En la devoción personal (dedicando al menos una hora a estar en la presencia de Dios). 
c. En el estudio de la Biblia. 
d. En el estudio de los libros del Espíritu de profecía. 
e. En la entrega del diezmo al Señor (10% de todos sus ingresos). 
f. En la entrega de una ofrenda proporcional, sistemática y generosa. (Un porcentaje de nuestras ganancias que demuestre nuestra verdadera gratitud al Señor). 
g. En la participación constante de la predicación del evangelio eterno. 
h. En la asistencia regular a los cultos. i. En sus relaciones con su cónyuge, iglesia, empleador, colega, cliente y otros. 
j. El creyente obediente siente placer en ser fiel en todo, su vida es de fidelidad total.  

CONCLUSIÓN 

La obediencia promueve la santificación y prepara al creyente para la vida eterna. 
“Mas ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin la vida eterna” (Romanos 6:2). “Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad” (Apocalipsis 22:14). No hay término medio, no se puede permanecer en el muro. “¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?” (Romanos 6:16). El Señor dice: “Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida” (Apocalipsis 2:10). Es muy bueno estar conscientes de que es imposible no obedecer: Vivimos en armonía con el cielo o con el mundo. Obedecemos a Dios o a Satanás. Vivimos una vida de fidelidad total a Dios o corremos el gran riesgo de perecer con los impíos. Somos participantes de la vida eterna o de la muerte eterna. No se puede huir de esa verdad. 

LLAMADO

Creo que todos aquí pertenecemos al grupo de los obedientes al Señor, si es así podremos vivir en la casa del Padre por la eternidad. Si usted siente en su corazón el deseo de ser obediente y consagrar su vida definitivamente al Señor, levántese ahora y venga al frente, quiero orar al Señor y suplicarle que nos consagre para una vida de plena obediencia a su Palabra y a su voluntad.

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