“Completen mi gozo, tengan el mismo sentir, el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa» (Filipenses 2:2). En la unión reside la fuerza, pero conocer esa verdad no es lo mismo que ponerla en práctica. Todos fracasamos a veces a pesar de nuestros mejores esfuerzos por promover la unidad. Pero eso no es lo mismo que socavarla deliberadamente. No es de extrañar, pues, que al avanzar en su carta a los filipenses, Pablo desea que estén «unánimes, sintiendo una misma cosa». El apóstol basa la necesidad de la unidad en la enseñanza y el ejemplo de Jesús. Este es un tema que encontramos en todo el Nuevo Testamento y especialmente en las epístolas. El origen de la desunión en el Universo tuvo su origen en el orgullo y la sed de poder de un solo ángel en el Cielo. Este sentimiento se extendió rápidamente, incluso en un entorno perfecto (ver Isaías 14:12-14). Y se afianzó luego en el Edén, a raíz de un descontento similar respecto de las reglas que Dios había establecido y el de...
Un espacio con sermones que procuran fortalecer la fe y la esperanza en Jesús.