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Brillar como luces en la noche

Hagan todo sin queja ni discusión, para que sean irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y perversa, en la cual ustedes resplandecen como luces en el mundo» (Fil. 2: 14, 15). Dios dijo a los hebreos que su obediencia a la voluntad divina sería «su sabiduría y su inteligencia ante las naciones, que al oír todas estas leyes dirán: “¡Qué pueblo sabio y entendido, qué nación grande es esta!”» (Deut. 4: 6). Siglos más tarde, Jesús dijo: «Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida» (Juan 8: 12). También dijo: «Ustedes son la luz del mundo. Una ciudad situada sobre un monte no puede esconderse» (Mat. 5: 14). ¿Cómo podemos ser esa luz? Solo mediante una estrecha relación con Jesús, «la luz verdadera, que alumbra a todo hombre que viene a este mundo» (Juan 1: 9). Como dice Filipenses 2: 9 al 11: «Por eso Dios también lo exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre; para que...

Confianza solo en Cristo

«A fin de conocer a Cristo, y la virtud de su resurrección, y participar de sus padecimientos, hasta llegar a ser semejante a él en su muerte, para llegar de algún modo a la resurrección de los muertos» (Filipenses. 3:10, 11). Hay algo en nosotros que nos hace desconfiar de la salvación solo por la fe sin las obras de la Ley. Es decir, por alguna razón, todos tendemos a apoyarnos en nuestras obras como si estas fueran parte de la fórmula para nuestra salvación . Pablo aborda este punto en una vigorosa polémica contra quienes insistían en que la circuncisión era necesaria para la salvación. Para evitar que algunos pensaran que sus obras, como la circuncisión, contribuían a su salvación, Pablo deja claro que la justicia procede de Cristo como un don que es aceptado por la fe y que no es fruto de la obediencia a la Ley. Aunque la circuncisión puede no ser un problema hoy en ese sentido, el principio que estaba detrás de la insistencia en ella como requisito para la salvación sí lo es. La ...

El juicio que redime

El Juicio Pre-Advenimiento, el Mensaje de los Tres Ángeles y la Vigilancia de los Santos. “Vi volar por en medio del cielo a otro ángel, que tenía el   evangelio eterno … diciendo a gran voz:   Temed a Dios y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado ; y adorad al que hizo el cielo y la tierra…” (Apocalipsis 14:6, 7). ¡Una alegría poder saludarles! Permítanme preguntarles: “¿Has vivido alguna vez un juicio injusto?” “¿Qué sientes cuando oyes ‘juicio’?” La ley y la gracia se conjugan en perfecta armonía en el evangelio eterno; 'la justicia y la paz se besaron' Salmos 85:10. El juicio no contradice la gracia;   fluye   del evangelio. El juicio anunciado por el profeta Daniel: "Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente. Un río de fuego procedía y salía de delante de él; millares de...