Textos base:
"Huid de la fornicación..." (1 Corintios 6:18)
"Por tanto, amados míos, huid de la idolatría." (1 Corintios 10:14)
"Huye también de las pasiones juveniles..." (2 Timoteo 2:22)
Tema central
Cuando enfrentamos ciertas tentaciones, la estrategia de Dios no es resistirlas de cerca, sino alejarnos de ellas completamente.
Palabra clave: HUYE
Tres veces la Biblia utiliza el mismo verbo.
No dice:
dialoga,
experimenta,
acércate,
juega con el límite.
Dice: HUYE
Hay batallas que se ganan peleando. Pero hay otras que se ganan corriendo.
INTRODUCCIÓN
El niño y la serpiente
Un niño caminaba por el campo con su abuelo.
De repente encontró una serpiente enrollada bajo una roca.
Fascinado, comenzó a acercarse.
El abuelo le gritó:
—¡Aléjate!
El niño respondió:
—Pero quiero verla más de cerca.
—¡Corre!
—¿Por qué no puedo quedarme a observar?
Entonces el abuelo le respondió:
—Porque hay peligros que no necesitan analizarse; necesitan evitarse.
El muchacho obedeció.
Minutos después la serpiente atacó el lugar exacto donde él había estado parado.
Vivimos en una generación que cree que puede acercarse al peligro sin ser dañada.
Muchos piensan:
"Yo puedo controlar esta tentación."
"Solo miraré un poco."
"No llegaré tan lejos."
"No me afectará."
Pero Dios tiene una estrategia diferente.
La Biblia presenta tres peligros frente a los cuales la orden divina siempre es la misma:
¡HUYE!
Entonces surgen preguntas profundas:
¿Por qué Dios manda huir?
¿Qué ocurre cuando jugamos con el pecado?
¿Qué tentaciones requieren una retirada inmediata?
¿Cómo podemos escapar y vivir en victoria?
Hoy estudiaremos los tres peligros de los que Dios nos manda escapar.
I. HUYE DE LA INMORALIDAD
"Huid de la fornicación" (1 Corintios 6:18)
Pablo comienza con una de las tentaciones más poderosas de la naturaleza humana.
Corinto era una ciudad saturada de inmoralidad sexual.
La cultura decía: "Es normal." "Todos lo hacen." "No tiene consecuencias."
Pero Dios decía: "Huye."
Observe que Pablo no dice: "Razona con ella."
Tampoco dice: "Acércate hasta donde puedas."
Dice: "Huid de la fornicación."
Ilustración Bíblica: José corriendo de la casa de Potifar
Génesis 39 relata que la esposa de Potifar intentó seducir a José.
José tenía varias opciones.
Podía negociar.
Podía discutir.
Podía justificar.
Podía probar su fortaleza.
Pero eligió algo diferente.
Huyó.
"Y dejó su ropa en las manos de ella, y huyó y salió." (Génesis 39:12)
José perdió temporalmente su libertad, pero conservó su pureza.
A veces correr parece una derrota.
Pero espiritualmente puede ser la mayor victoria.
Porque la tentación sexual rara vez se vence cuando se enfrenta de cerca; se vence cuando se evita a tiempo.
La pregunta no es: "¿Cuánto puedo acercarme?"
La pregunta es: "¿Cuánto debo alejarme?"
Proverbios 4:14-15 aconseja: "No entres por la vereda de los impíos... Déjala, no pases por ella."
"Los que no quieran caer presa de los ardides de Satanás deben guardar bien las avenidas del alma" (HC, 331).
Pero Pablo sabía que la impureza sexual no era el único peligro.
Existe otro pecado más sutil, más respetable y muchas veces más aceptado incluso dentro de la iglesia.
Es el pecado de sustituir a Dios.
II. HUYE DE LA IDOLATRÍA
"Huid de la idolatría" (1 Corintios 10:14)
Cuando escuchamos "idolatría" pensamos inmediatamente en estatuas.
Pero la idolatría es mucho más profunda.
Un ídolo es cualquier cosa que ocupe en nuestro corazón el lugar que pertenece exclusivamente a Dios.
Puede ser:
dinero,
éxito,
poder,
relaciones,
trabajo,
entretenimiento,
reputación.
Ilustración: El espejo del rey
Se cuenta que un rey entregó a su hijo un diamante de enorme valor.
Con el tiempo el príncipe comenzó a admirar tanto el estuche que olvidó el diamante.
Lo limpiaba. Lo protegía. Lo exhibía.
Pero había perdido de vista el verdadero tesoro.
Así ocurre con muchos creyentes.
Las bendiciones sustituyen al Dador.
Los regalos reemplazan a Dios.
Porque la idolatría comienza cuando algo bueno se convierte en algo supremo.
Ilustración Bíblica: El becerro de oro
Israel acababa de experimentar:
el cruce del Mar Rojo,
las plagas de Egipto,
la protección divina.
Sin embargo, construyeron un becerro de oro.
¿Por qué?
Porque el corazón humano siempre adorará algo.
"¿A quién adoraré?"
"No tendrás dioses ajenos delante de mí." (Éxodo 20:3)
"Hijitos, guardaos de los ídolos." (1 Juan 5:21)
"Todo lo que tiende a disminuir nuestro amor por Dios o a reemplazar el servicio que le debemos se convierte en un ídolo" (PP, 314).
Sin embargo, Pablo menciona una tercera amenaza.
Una amenaza especialmente dirigida a quienes tienen fuerza, energía, sueños y proyectos.
Una batalla muy presente en la juventud.
III. HUYE DE LAS PASIONES JUVENILES
"Huye también de las pasiones juveniles" (2 Timoteo 2:22)
Las pasiones juveniles no se limitan a impulsos sexuales.
Incluyen:
impulsividad,
orgullo,
deseo de reconocimiento,
ambición egoísta,
arrogancia,
rebeldía.
Timoteo era un joven pastor.
Y Pablo sabía que el talento sin madurez puede convertirse en un peligro.
Ilustración: El caballo salvaje
Un caballo joven poseía enorme fuerza.
Podía correr rápidamente.
Podía saltar obstáculos.
Pero era imposible dirigirlo.
Su problema no era la falta de energía.
Era la falta de control.
Muchos jóvenes poseen grandes capacidades.
Pero sin dirección espiritual, esas capacidades pueden volverse destructivas.
Porque la juventud no se pierde por falta de potencial; se pierde por falta de dirección.
¿Qué debe hacer el joven?
Pablo no solamente dice qué abandonar. también indica qué perseguir.
"Sigue la justicia, la fe, el amor y la paz." (2 Timoteo 2:22)
La vida cristiana no consiste solamente en huir del mal.
Consiste en correr hacia Cristo.
Ejemplo Bíblico: Daniel
Daniel era joven cuando llegó a Babilonia.
Tenía razones para adaptarse.
Todos lo hacían.
Pero decidió mantenerse fiel.
Y esa decisión cambió el rumbo de su vida.
"Con semejante ejército de obreros como el que nuestros jóvenes, bien preparados, podrían proveer, ¡cuán pronto se proclamaría a todo el mundo el mensaje de un Salvador crucificado, resucitado y próximo a venir!" (Ed, 271).
Querida juventud:
El mundo te dirá que la valentía consiste en acercarte a cualquier experiencia.
Dios te enseña que muchas veces la verdadera valentía consiste en alejarte.
Huir no siempre es cobardía.
José huyó. Timoteo debía huir. Pablo aconsejó huir.
No tengas vergüenza de apartarte de una conversación impura.
No tengas vergüenza de abandonar una relación que te aleja de Dios.
No tengas vergüenza de desconectarte de aquello que contamina tu mente.
Algunas personas se burlarán.
Pero recuerda algo:
Es mejor ser ridiculizado por obedecer a Dios que lamentar toda una vida una decisión equivocada.
Tu carácter vale más que la aprobación temporal de los demás.
Cristo tiene un propósito demasiado grande para tu vida como para desperdiciarlo en placeres pasajeros.
CONCLUSIÓN
El bosque incendiado
Un guardabosques observó una enorme columna de humo acercándose.
El fuego avanzaba rápidamente.
Algunos turistas intentaron acercarse para verlo mejor.
Tomaban fotografías.
Observaban fascinados.
Pero el guardabosques gritó:
—¡Corran!
Los que obedecieron sobrevivieron.
Los que subestimaron el peligro quedaron atrapados.
Así actúa el pecado.
Comienza pareciendo interesante.
Inofensivo.
Controlable.
Pero termina consumiendo todo a su paso.
Por eso Dios nos entrega tres advertencias:
Huid de la inmoralidad - Protejan la pureza.
Huid de la idolatría - Protejan la adoración.
Huid de las pasiones juveniles - Protejan el carácter.
No debemos quedarnos cerca del fuego preguntándonos cuánto calor podemos soportar.
Debemos alejarnos y correr hacia Cristo.
LLAMADO
Quiero hacerte algunas preguntas muy personales:
¿Existe alguna tentación con la que has estado jugando en lugar de huir?
¿Hay algún ídolo ocupando el lugar de Dios en tu corazón?
¿Qué pasión o impulso está controlando tu vida actualmente?
¿Hay relaciones, hábitos o contenidos que necesitas abandonar hoy?
¿Estás corriendo lejos del pecado o acercándote peligrosamente a él?
¿Qué te está pidiendo Dios que abandones en este momento?
Quizás el Espíritu Santo te está diciendo hoy:
"No negocies. No justifiques. No te acerques. Huye."
Porque aquello de lo que huyes hoy puede salvar tu eternidad mañana.
ORACIÓN FINAL
Padre amado:
Reconocemos que muchas veces hemos sido demasiado confiados. Hemos pensado que podíamos acercarnos al pecado sin sufrir consecuencias. Hemos jugado con tentaciones que debimos abandonar y hemos permitido que cosas de este mundo compitan por el lugar que solamente te pertenece a Ti.
Perdónanos, Señor.
Danos la sabiduría de José para correr cuando sea necesario. Danos la fidelidad de Daniel para permanecer firmes cuando todos cedan. Danos el discernimiento de Timoteo para alejarnos de aquello que destruye el alma.
Examina nuestro corazón ahora mismo. Si existe alguna impureza, límpiala. Si existe algún ídolo, derríbalo. Si existe alguna pasión desordenada, sométela al poder de tu Espíritu Santo.
Guarda especialmente a nuestros jóvenes. Rodéalos con tu gracia. Protégelos de los engaños de esta generación. Que encuentren en Cristo una alegría mayor que cualquier placer pasajero y una identidad más fuerte que cualquier presión del mundo.
Haz que corramos lejos del pecado y cada vez más cerca de Jesús. Y cuando termine nuestra carrera, permite que podamos presentarnos delante de Ti con un corazón limpio, una fe firme y una vida completamente rendida a tu voluntad.
En el precioso nombre de nuestro Salvador Jesucristo. Amén.
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