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Un ministerio impulsado por el amor

"Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón les escribí con muchas lágrimas; no para que sean contristados, sino para que supiesen cuánto los amor" (2 Corintios 2:4).

¿Qué hacer cuando uno se encuentra en el fuego cruzado de los malos entendidos, las malas interpretaciones y las malas intenciones?

La vida del apóstol Pablo no fue fácil. Además de la cárcel y las situaciones que pusieron en peligro su existencia, también escribió: 
"De los judíos cinco veces recibí cuarenta azotes menos uno. Tres veces fui azotado con varas; una vez, apedreado. Tres veces naufragué. Una noche y un día pasé a la deriva en alta mar. Anduve de viaje muchas veces. Estuve en peligro de ríos, en peligro de salteadores, en peligro de los de mi raza, en peligro de los gentiles. Peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos. En trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y desnudez. Además de otras cosas, lo que sobre mí se agolpa cada día: la preocupación por todas las iglesias". (2 Corintios 11:24-28).

Lo que vemos en sus Cartas a los corintios es parte de la profunda «preocupación» que sentía por esta iglesia. Pablo amaba profundamente a los que se dirigía; les dice: 'Para darles a conocer la profundidad del amor que les tengo'; pero, muchos en Corinto pensaban lo contrario. Sin embargo, en medio de todo eso, su amor por ellos nunca decayó. Pablo estaba dispuesto a sufrir por el bien de la iglesia: 'Yo ocn gran placer gastaré lo mío, y aún yo mismo me gastaré del todo, aún si mientras más los ame menos amado sea yo" 2 Corintios 12:15.
Lo mismo ocurre con el amor de Cristo por nosotros. De hecho, Pablo aprendió de Jesús a amar a las iglesias de una manera que refleja el amor que Cristo siente por nosotros (2 Corintios 5:14; ver 1 Corintios 11:1). Porque  solo el amor puede llevar a alguien a realizar un servicio misionero que sea eficaz y capaz de enfrentar situaciones desafiantes.

I. GRATITUD

En términos generales, las cartas de Pablo se estructuran en cuatro partes: 
1. Saludo inicial. 
2. Acción de gracias
3. Cuerpo principal
4. Despedida

La sección de acción de gracias en 2 Corintios es una de las más largas y probablemente, la más emotica de todas las epístolas.

"Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, así abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación. Pero si somos atribulados, es para vuestra consolación y salvación; o si somos consolados, es para vuestra consolación y salvación, la cual se opera en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros también padecemos. Y nuestra esperanza respecto de vosotros es firme, pues sabemos que así como sois compañeros en las aflicciones, también lo sois en la consolación". 2 Corintios 1:3-7. 

¿Cuál era la razón de la gratitud de Pablo?

La gratitud de Pablo se centra en el consuelo que Dios brinda a quienes sufren. Dios era la fuente de su fuerza y aliento. En este pasaje, el verbo consolar (parakaleō) y el sustantivo consuelo (paraklēsis) aparecen juntos diez veces. Esto representa un tercio de todas las ocasiones en que ambas palabras son usadas en 2 Corintios (29 veces). Dios es descrito como «Padre de compasión y Dios de todo consuelo», quien «nos consuela en toda tribulación» (2 Corintios 1:3-4).

El creyente no debe guardar para sí el consuelo que recibe de Dios (2 Corintios 1:4-5). Debemos dar gracias:
- Por la fidelidad y el amor de nuestros hermanos y hermanas.
- Por las bendiciones de Dios en Cristo
- Por nuestros compañeros de misión.

Solo el corazón afligido que se convirtió en receptor del consuelo de Dios es capaz de impartir consuelo de manera eficaz a quienes también están afligidos.
Como dijo María Rilke:
"No creas que el que intenta consolarte vive sin esfuerzo bajo las sosegadas y sencillas palabras que a veces te hacen bien. La vida de quien las escribe tiene fatigas y tristezas y es más sacrificada que la tuya. De no ser así, no habrías podido encontrar estas palabras". (Rainer María Rilke. Letters to a young poet. (NY: Norton & Company, 1934), 72.
Pablo podía consolar a otros porque él mismo fue consolado por Dios durante sus sufrimientos. «Si somos atribulados, es para consuelo y salvación de ustedes. Si somos consolados, es para consuelo de ustedes» (2 Corintios 1:6). ¡Esto es amor!

"Porque hermanos, no queremos que ignoréis acerca de nuestra tribulación que nos sobrevino en Asia; pues fuimos abrumados sobremanera más allá de nuestras fuerzas, de tal modo que aun perdimos la esperanza de conservar la vida. 9 Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; 10 el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte; 11 cooperando también vosotros a favor nuestro con la oración, para que por muchas personas sean dadas gracias a favor nuestro por el don concedido a nosotros por medio de muchos". 2 Corintios 1:8-11.

¿Cuál es el motivo de la gratitud de Pablo en 2 Corintios 1:8-11?

El apóstol habla de tribulaciones «más allá de nuestras fuerzas», que le hicieron temer a él y a sus compañeros que había llegado su fin (2 Corintios 1:8). Por un momento, pensaron que la resurrección era su única esperanza. Sin embargo, Dios los libró y la situación cambió (vers. 10). Del temor a la muerte (vers. 8), pasaron a una esperanza implícita de que Dios los libraría una vez más (vers. 10). Las victorias concedidas por Dios en el pasado nos dan la confianza de que él hará lo mismo en el futuro. Dios usa las aflicciones para enseñarnos a confiar en él. Las dificultades pueden llevarnos a la madurez espiritual, al menos en la medida en que permitamos que nos acerquen más a Dios. La acción de gracias de Pablo también muestra el poder de la oración intercesora y la gratitud que experimentamos por la liberación de Dios (vers. 11). Pablo sufrió mucho 'sobremanera, pero estaba seguro de que Dios era su consuelo y apoyo. Lleno de tan alentadora consolación, fue capaz de consolar a otros.

¿Qué te ha resultado útil para lidiar con el sufrimiento que todos enfrentamos de una forma u otra?

II. PUREZA Y SINCERIDAD

Como ya aprendimos que Pablo manifestaba su amor a los corintios al consolarlos en medio de sus dificultades, tal como él mismo había recibido consuelo de Dios en sus tribulaciones (2 Corintios 1:1-11). Veremos que su amor por los miembros de la iglesia de Corinto también se manifestaba mediante la integridad que él y sus compañeros de trabajo mostraban hacia ellos. El amor de Pablo por los corintios se demuestra por su disposición a sufrir por ellos y porque trabajó  en su favor con sencillez y sinceridad.

"Porque nuestra gloria es esta: el testimonio de nuestra conciencia, que con sencillez y sinceridad de Dios, no con sabiduría humana, sino con la gracia de Dios, nos hemos conducido en el mundo, y mucho más con vosotros. 13 Porque no os escribimos otras cosas de las que leéis, o también entendéis; y espero que hasta el fin las entenderéis; 14 como también en parte habéis entendido que somos vuestra gloria, así como también vosotros la nuestra, para el día del Señor Jesús". 2 Corintios 1:12-14 

"Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo". 2 Corintios 2:17 

"Antes bien renunciamos a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino por la manifestación de la verdad recomendándonos a toda conciencia humana delante de Dios". 2 Corintios 4:2. 

¿Cómo revela la sinceridad de Pablo su amor por los corintios?

El texto de 2 Corintios 1:12-14 introduce la tesis que Pablo desarrollará en el resto de la Carta. Su integridad y su apostolado habían sido cuestionados por algunos en Corinto. Pensaban que Pablo tenía un carácter vacilante e indeciso, lo cual no era adecuado para el ministerio apostólico. En respuesta, Pablo subraya que él y sus colegas se comportaron con la máxima integridad.

Dos palabras describen la conducta de Pablo y sus compañeros: pureza y sinceridad (2 Corintios 1:12). El término griego traducido como «pureza» («santidad», según algunas versiones) es haplotēs, usado aquí para expresar la integridad personal en el habla o el comportamiento., transmite la cualidad de ser honesto y claro en acciones y palabras. En resumen, esta palabra revela la pureza de los motivos (Efesios 6:5; Colosenses 3:22). A su vez, el término «sinceridad» (traducción del griego eilikrineia) también apunta a la integridad y la pureza de las motivaciones.

En 2 Corintios 2:1-14, Pablo afirma su integridad en el ministerio. ¿Por qué es tan crucial esta cualidad ministerial?

Los corintios no debían haber dudado de la pureza de las intenciones de Pablo. Él deja claro que tanto eso como su sinceridad tenían su origen en Dios. La palabra sinceridad, proviene del término griego elikrineia. "En la literatura grecorromana implica ser puro o 'sin mezcla', al igual que se habla de oro sin aleación, vino no adulterado con agua o aire libre de humos nocivos. Esta idea queda bien reflejada en traducciones como la siguiente: «Nos hemos portado limpia y sinceramente [...] no [...] por la sabiduría humana, sino que confiamos en la gracia de Dios» (2 Corintios 1:12, DHH). Es decir, que Dios era la fuente de esta sinceridad.

Parece que los oponentes de Pablo malinterpretaron sus palabras en comunicaciones escritas anteriores (2 Corintios 1:13-14). El apóstol garantiza que sus intenciones eran claras y comprensibles. No tenían malicia, ni perversidad. Estaba seguro de que la rectitud de sus palabras, intenciones y acciones quedaría clara «en el día del Señor Jesús» (2 Corintios 1:14). La sencillez y sinceridad de Pablo son una demostración de su amor por Dios y por la iglesia. El profundo afecto de Pablo por los corintios era evidente en su disposición a soportar penalidades por ellos y en la forma genuina y transparente en que los servía.

¿Cuál ha sido tu propia experiencia al ver cuestionadas o desafiadas tus motivaciones o intenciones, por muy bienintencionadas y sinceras que fueran? ¿Qué te dice eso acerca de cuán cuidadoso debes ser al cuestionar las motivaciones de otros?

III. CAMBIO DE PLANES POR AMOR

Vimos que algunos en Corinto dudaban de las intenciones y el amor de Pablo. Al final de 1 Corintios, Pablo había expresado su intención de hacer una visita larga a la iglesia. Una visita, que no se pudo cumplir. A continuación, analizaremos una razón en particular: los cambios en sus planes de viaje (2 Corintios 1:15-2:4).

"Iré a vosotros, cuando haya pasado por Macedonia, pues por Macedonia tengo que pasar. 6 Y podrá ser que me quede con vosotros, o aun pase el invierno, para que vosotros me encaminéis a donde haya de ir. 7 Porque no quiero veros ahora de paso, pues espero estar con vosotros algún tiempo, si el Señor lo permite. 8 Pero estaré en Éfeso hasta Pentecostés". 1 Corintios 16:5-8. ¿Cuál era el plan original de Pablo?

Pablo ya había estado en Corinto anteriormente. Según 1 Corintios 16:5-6, planeaba pasar por Macedonia en su camino de regreso a Corinto y, tal vez, quedarse allí durante el invierno. Desde Corinto, iría a Judea con la ofrenda recogida en Macedonia para los pobres de Jerusalén. Sin embargo, cambió sus planes debido a un mal informe traído por Timoteo desde Corinto (1 Corintios 4:17; 16:10; 2 Corintios 1:1). La frase, 'les envié'  puede significar que Pablo había hecho saber a Timoteo, que entonces estaba de camno a Macedonia, que debía seguir desde allí hacia Corinto.

Pablo tenía la intención de ir directamente de Éfeso a Corinto y allí abordar los problemas informados por Timoteo. El nuevo itinerario sería Éfeso-Corinto-Macedonia-Corinto-Judea (2 Corintios 1:15-16). Fue de Éfeso a Corinto, pero luego regresó a Éfeso. Sus planes cambiaron. No regresó a Corinto como había planeado, al menos no de inmediato, porque su última visita no había resultado bien. Cuando Timoteo regresa de Corinto a Efeso, le informa a Pablo que las cosas han empeorado en Corinto. En consecuencia, regresó a Éfeso y escribió una Carta a los corintios. Prefería enviar una carta antes que arriesgarse a que otra visita empeorara la situación (2 Corintios 2:1, 3).

Las intenciones de Pablo en su última visita habían sido malinterpretadas. Algunos en Corinto habían dicho que él no era confiable y que no los amaba lo suficiente (2 Corintios 1:17). En su respuesta a las acusaciones, él dirigió la atención de los corintios al evangelio de Cristo. Él fue fiel a su intención de visitar a los corintios en la mejor oportunidad, tal como Dios había sido fiel en cumplir sus promesas a ellos por medio de Cristo (2 Corintios 1:18-22).

«Porque todas las promesas de Dios son “sí” en él. Por eso decimos “amén” en él, para gloria de Dios» (2 Corintios 1:20).

Por lo tanto, su respuesta no fue una confusa mezcla de «sí» o «no» dependiendo de las circunstancias, como ellos decían, sino que fue «siempre sí», tal como la obra de Dios en Cristo es «siempre sí» (2 Corintios 1:19).

Por lo tanto, la razón por la que Pablo escribió una Carta a los corintios en lugar de visitarlos fue su sincero amor por ellos (2 Corintios 2:4). Otra visita justo después de la dolorosa visita anterior les habría causado más dolor, no la alegría que él pretendía traer con su presencia (2 Corintios 1:24; 2: 3). ¡Cuán fácilmente habían sido malinterpretadas sus buenas intenciones!

¿Qué nos dice el hecho de que Pablo cambiara su plan de viaje acerca de la necesidad de flexibilidad en el ministerio cristiano? ¿Por qué es importante estar abierto al cambio cuando es necesario?

IV. PERDÓN Y REAFIRMACIÓN DEL AMOR

En lugar de visitar a los corintios por segunda vez, Pablo, tras regresar a Éfeso, envió lo que ha recibido el nombre de «la carta severa»  o 'carta de las lágrimas' porque estaba llena de un amor profundo y sincero.
"Y esto mismo os escribí, para que cuando llegue no tenga tristeza de parte de aquellos de quienes me debiera gozar; confiando en vosotros todos que mi gozo es el de todos vosotros. 4 Porque por la mucha tribulación y angustia del corazón os escribí con muchas lágrimas, no para que fueseis contristados, sino para que supieseis cuán grande es el amor que os tengo". 2 Corintios 2:3-4

"Porque aunque os contristé con la carta, no me pesa, aunque entonces lo lamenté; porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo, os contristó... Así que, aunque os escribí, no fue por causa del que cometió el agravio, ni por causa del que lo padeció, sino para que se os hiciese manifiesta nuestra solicitud que tenemos por vosotros delante de Dios.". 2 Corintios 7:8, 12).

"Porque de cierto, cuando vinimos a Macedonia, ningún reposo tuvo nuestro cuerpo, sino que en todo fuimos atribulados; de fuera, conflictos; de dentro, temores. 6 Pero Dios, que consuela a los humildes, nos consoló con la venida de Tito; 7 y no solo con su venida, sino también con la consolación con que él había sido consolado en cuanto a vosotros, haciéndonos saber vuestro gran afecto, vuestro llanto, vuestra solicitud por mí, de manera que me regocijé aún más. 8 Porque aunque os contristé con la carta, no me pesa, aunque entonces lo lamenté; porque veo que aquella carta, aunque por algún tiempo, os contristó. 9 Ahora me gozo, no porque hayáis sido contristados, sino porque fuisteis contristados para arrepentimiento; porque habéis sido contristados según Dios, para que ninguna pérdida padecieseis por nuestra parte. 10 Porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte. 11 Porque he aquí, esto mismo de que hayáis sido contristados según Dios, ¡qué solicitud produjo en vosotros, qué defensa, qué indignación, qué temor, qué ardiente afecto, qué celo, y qué vindicación! En todo os habéis mostrado limpios en el asunto. 12 Así que, aunque os escribí, no fue por causa del que cometió el agravio, ni por causa del que lo padeció, sino para que se os hiciese manifiesta nuestra solicitud que tenemos por vosotros delante de Dios. 13 Por esto hemos sido consolados en vuestra consolación; pero mucho más nos gozamos por el gozo de Tito, que haya sido confortado su espíritu por todos vosotros". 2 Corintios 7:5-13. 

En lugar de realizar otra visita 'dolorosa', Pablo prefiere enviar una carta 'dolorosa' en la que expresa su profundo amor. En 2 Corintios 2:4 da a entender que pretendía que la tercera visita estuviera marcada por la reconciliación entre él y la iglesia.

¿Cuál fue el resultado de lo que les escribió y la reacción de Pablo ante ese resultado?
Pablo se refiere a su inquietud (2 Corintios 2:13) justo antes de mencionar su triunfo en Cristo (vers. 14). Temía la reacción de los corintios ¿Cómo pudo hablar de su debilidad y su fortaleza al mismo tiempo? ¿Cómo podemos hacerlo nosotros?

Pablo y Tito se reunieron más tarde en Macedonia, donde el apóstol recibió de su ayudante la excelente noticia de que sus severas palabras habían dado resultados positivos, lo que llenó de alegría el corazón del apóstol. Había llevado a los corintios al arrepentimiento y la transformación. Si algunos en Corinto se habían posicionado antes en contra de Pablo, ahora la iglesia se ponía de su lado. Habían cambiado su actitud hacia él ¡Cuán importante es apoyar a nuestros líderes! Como miembros de la iglesia, podemos facilitarles mucho su trabajo.

Pablo enfrentó la angustia y la ansiedad en su ministerio, pero busca la reconciliación y estuvo dispuesto a perdonar cuando fue agraviado. Esto muestra claramente que los líderes de la iglesia son seres humanos tan expuestos a la angustia como cualquier otra persona. ¿Qué pueden hacer los miembros de la iglesia para aliviar el trabajo de los líderes?

Lee 2 Corintios 2:5-11. ¿Cuál es la idea central aquí?

Este pasaje tiene que ver con un caso de disciplina eclesiástica. Los eruditos debaten si el ofensor aquí es el hombre incestuoso de 1 Corintios 5:1-5 u otra persona que instigó a quienes acusaron a Pablo de ser inconsistente y desconsiderado con ellos en sus decisiones de viaje. El contexto parece favorecer la segunda opción. En cualquier caso, la enseñanza más importante del pasaje se refiere a cómo la iglesia debe tratar a una persona que ha pecado.

El texto en cuestión enseña que el propósito de la disciplina eclesiástica es la restauración a través del perdón y la reafirmación del amor para con el pecador (2 Corintios 2:6-8, 10). El pasaje también sugiere que la disciplina eclesiástica puede ser dolorosa, pero es necesaria, que debe ser aplicada con amor y disposición a perdonar, con el fin de lograr la reconciliación y restauración del ofensor. Por muy bien intencionadas que sean y por mucho que quieran estar orientadas a la «gracia», algunas iglesias podrían estar fallando en enfrentar o tratar los pecados flagrantes o incluso públicos. Por otro lado, otras pueden ser demasiado severas o inmisericordes. El pecado debe ser tratado, pero con amor. Nuestras iglesias deben equilibrar la gracia y la disciplina, de manera que aborden el pecado con amor, sin pasarlo por alto ni castigarlo con dureza. Por lo tanto, Pablo podía exhortar a la iglesia a reafirmar su amor por el ofensor (2 Corintios 2:8) porque él mismo amaba a la iglesia (2 Corintios 2:4). Pablo perdona a la iglesia por la forma en que lo trataron y por malinterpretar sus intenciones.

La iglesia de Corinto podía amar al ofensor (2 Corintios 2:8) porque ella misma era objeto del amor de Dios a través del amor de Pablo. ¿Qué nos enseña esto acerca del amor?

V. TRIUNFO EN CRISTO

"Cuando llegué a Troas para predicar el evangelio de Cristo, aunque se me abrió puerta en el Señor, 13 no tuve reposo en mi espíritu, por no haber hallado a mi hermano Tito; así, despidiéndome de ellos, partí para Macedonia". 2 Corintios 2:12-13. 

¿Adónde fue Pablo después de escribirles «la carta severa»? ¿Qué hizo allí?

Pablo estaba inquieto mientras esperaba a Tito (2 Corintios 7:5-6). A pesar de esa inquietud, no podía dejar de hablar de Jesús (2 Corintios 2:12), a quien tanto amaba. En ese momento, aún no conocía los resultados de su Carta. Estaba ansioso por ver a Tito y escuchar acerca de la reacción de los corintios.

La obra de Pablo en Troas fue exitosa, pero «no podía permanecer mucho tiempo allí. “La solicitud de todas las iglesias”, y particularmente de la iglesia de Corinto, pesaba sobre su corazón. Había esperado encontrarse con Tito en Troas, y enterarse por él de cómo habían sido recibidas las palabras de consejo y reprensión enviadas a los hermanos corintios; pero se chasqueó. “No tuve reposo en mi espíritu —escribió concerniente a este incidente—, por no haber hallado a mi hermano Tito”. Partió de Troas, y cruzó a Macedonia, donde, en la ciudad de Filipos, encontró a Timoteo» (HAp, 241).

Lee 2 Corintios 2:14-17. ¿Cuál fue la reacción de Pablo al encontrarse con Tito en Macedonia y escuchar la respuesta positiva de los corintios?

En un estallido de alegría, Pablo afirma que Dios «nos lleva siempre al triunfo en Cristo Jesús» (2 Corintios 2:14). ¡Qué declaración tan maravillosa! Un corazón lleno de la presencia de Cristo difunde «la fragancia de su conocimiento [...] en todo lugar» (2 Corintios 2:14). Dios siempre guía a sus hijos en su labor para él y les da la victoria a través de Jesús. Como un vencedor que preside en una procesión triunfal, y al mismo tiempo, como un prisionero rescatado, Pablo agradece el triunfo de Dios en Cristo.

La frase 'En Cristo' en 2 Corintios 2:14 es muy importante para comprender este pasaje en particular y las cartas de Pablo en general. Pablo nunca se atribuye las victorias del evangelio como propias ¡Qué lección tan importante! Tanto las grandes como las pequeñas victorias que experimentamos en nuestros esfuerzos por ganar almas para Cristo - e incluso nuestras victorias en la familia, el trabajo o los estudios - no nos pertenecen ¡Vienen de Dios! Dios llevará el evangelio a su victoria final en Cristo a través de personas totalmente comprometidas con él.
Como dice un hermosos canto cristiano:
"¿Cómo podría jactarme de algo que alguna vez haya visto o hecho?
¿Cómo podría siquiera atreverme a reclamar como mías las victorias que Dios ha ganado?"
Es el triunfo  de Dios sobre los poderes del mal que actúan en este mundo.
Pablo se regocija en Cristo porque la dolorosa carta dio el fruto que él pretendía cosechar (2 Corintios 7:5-9). Esta es una gran victoria. Mientras tanto, en 2 Corintios 2:17, Pablo reafirma su sinceridad como apóstol de Cristo (2 Corintios 2:17; 1:12). Según este pasaje, lo que distingue a un siervo fiel de Cristo de un falso ministro es que, mientras que este último comercia con el evangelio por interés propio, el primero predica la Palabra de Dios por amor sincero a Cristo.

A pesar del final feliz, Pablo está seguro de que sus victorias no son el resultado de sus esfuerzos, y enfatiza que todos los triunfos vienen de Dios, no de los esfuerzos humanos ¡Y esto se aplica a todo en la vida!

¿Qué te motiva en todo lo que haces, especialmente cuando lo haces en el nombre de Jesús?

CONCLUSIÓN

Lee el capítulo «Se escucha el mensaje», en Los hechos de los apóstoles, pp. 241-248, de Elena G. de White.

"Los que han soportado los mayores sufrimientos son frecuentemente quienes proporcionan mayor consuelo a otros, difundiendo la luz del sol por dondequiera que van. Los tales han sido purificados y dulcificados por sus aflicciones; no perdieron su confianza en Dios cuando los asaltó la prueba, sino que se unieron más estrechamente a su amor protector. Los tales son pruebas vivientes del tierno cuidado de Dios" (Elena G. de White, La maravillosa gracia de Dios, p. 122).

"Una vida cristiana consagrada derrama siempre luz, consuelo y paz. Se caracteriza por la pureza, el tino, la sencillez y el deseo de servir a los semejantes. Está dominada por ese amor desinteresado que santifica la influencia. Está llena del Espíritu de Cristo, y doquiera vaya quien la posee deja una huella de luz" (PP, 656).

«El apóstol Pablo estimó que era necesario reprender el mal en la iglesia, pero no perdía el dominio propio al reprochar el error. Afanosamente explica la razón de su proceder. ¡Cuán cuidadosamente obraba para dejar la impresión de que era amigo de los que yerran! Les hacía entender que le costaba dolor causarles dolor. Dejaba la impresión en sus mentes de que su interés estaba identificado con el de ellos» (Elena G. de White, 6CBA, 1094).

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